Historia de la Copa de la UEFA (XXII): el Feyenoord logra en su estadio su segundo título y el FC Porto se lleva a Portugal el trofeo gracias a un ‘gol de plata’

El capitán del Feyenoord Paul Bosvelt levanta del trofeo de vencedor de la Copa de la UEFA tras derrotar su equipo al Borussia Dortmund por 3 goles a 2. Foto: AP Photo/Thomas Kienzle.
Como en anteriores ediciones 145 equipos tomaban parte en esta competición que vió coronarse por segunda ocasión al Feyenoord de Rotterdam 28 años después de conseguirlo por primera vez. El conjunto holandés aprovechó el hecho de que la final se disputase en su habitual terreno de juego ante un equipo superior para llevarse a sus vitrinas el trofeo. De la mano del Feyenoord, el fútbol holandés se reivindicó en un año en que la selección ‘orange’ no iba a estar presente en la Copa del Mundo de la FIFA a celebrar en Corea del Sur y Japón. El conjunto de Rotterdam apostó por ese típico juego ofensivo holandés que instauró el mítico Ajax de Johann Cruyff. El Feyenoord acabó gracias a este título con la sequía de éxitos a nivel continental del fútbol holandés. El último logro se remontaba al año 1995 cuando el Ajax se adjudicó la Champions.
Sin embargo, en esta edición se volvieron a producirse diversos altercados que empañaron el desarrollo deportivo del torneo. Así, en la ronda de clasificación, el IF Elfsborg sueco venció por 1-3 al JK Trans estonio, pero la UEFA invalido ese marcador y otorgó un 3-0 favorable al equipo estonio a la alineación indebida del jugador del Elfsborg Christian Lundström. En el partido de vuelta de la primera ronda entre el Rapid de Bucarest y el París Saint-Germain, con marcador de empate a cero en la ida, se suspende el partido en el minuto 118 (minuto 28 de la prórroga), con un tanteo de 0-1 para el PSG – tanto de Aloísio en el minuto 93 -, debido a un fallo eléctrico en el barrio de Giuleşti de la capital rumana. Posteriormente, la UEFA otorga un triunfo por 0-3 favorable al equipo galo alegando que el UFC Rapid de Bucarest era responsable del apagón eléctrico, ya que poseía generador eléctrico para paliar dicho fallo en el sistema de iluminación del estadio. En esta misma ronda, la eliminatoria entre FK Anzhi ruso y Rangers FC escocés se disputa en un único partido en terreno neutral por decisión del máximo organismo del fútbol europeo. La situación pre-bélica de la República de Dagestan, en cuya capital Makhachkala, disputa sus partidos el FK Anzhi, obliga a tomar esta decisión. En el estadio Wojska Polskiego de Varsovia se celebra el partido con triunfo por la mínima del Rangers gracias a un gol de Konterman en el minuto 84.

El delantero del Feyenoord Robin van Persie (derecha) controla un balón junto al defensa del PSV Eindhoven Kasper Berglund durante el partido de vuelta de los cuartos de final. Foto: REUTERS/Michael Kooren.
El Feyenoord inició el camino a la final en la tercera ronda del torneo tras acceder como tercer clasificado de su grupo de la Liga de Campeones, tras el Bayern de Munich y el Sparta de Praga. Empezó con un eliminatoria muy sufrida ante el SC Freiburg alemán al cual doblegó en la ida disputada en Rotterdam con un gol del japonés Shinji Ono pero en la vuelta tuvo que recurrir a una gran remontada en la segunda parte del partido. El conjunto alemán se adelantó en el marcador (2-0) pero los goles de van Hooijdonk y Leonardo permitieron pasar de ronda. La cuarta ronda también fue muy sufrida ante el Glasgow Rangers con el que lograron un empate (1-1) en tierras escocesas con nuevo gol de Ono para en la vuelta vencer en Rotterdam por la mínima (3-2) gracias a los tantos de van Hooijdonk (2) y Kalou.
En los cuartos de final, el Feyenoord quedó emparejado con otro club holandés, el PSV Eindhoven, en una eliminatoria que fue muy igualada y dramática. La ida se disputó en Eindhoven y concluyó con empate a un gol, van Hooijdonk adelantó al Feyenoord pero Kežman igualó el partido. En el estadio De Kuip se vivió un partido cargado de emoción y dramatismo ya que el PSV se adelantó con un tanto de van Bommel en el minuto 76. El Feyenoord, eliminado con ese marcador, logró gracias a un gol de van Hooijdonk en el tiempo de descuento forzar una prórroga en la que ningún equipo marcó. La tanda de penaltis se decidió en el penalti que el georgiano del PSV Gakhokidze fue detenido por Zoetebier. Las semifinales como el resto de las eliminatorias del Feyenoord también fueron muy igualadas. A pesar de vencer en la ida al Internazionale FC en Milán gracias a un gol del colombiano Córdoba en propia meta tuvo que sufrir en el partido de vuelta para asegurarse el pase a la final. Dos goles marcados por van Hooijdonk y el danés Tomasson en la primera mitad dieron una tranquilidad que se fue diluyendo con los goles postreros de los interistas Javier Zanetti y Kallon.

El brasileño del Borussia Dortmund Marcio Amoroso, izquierda, pugna por un balón con el jugador del Lille OSC Mile Sterjovski durante el partido de vuelta de la cuarta ronda de la Copa de la UEFA. Foto: REUTERS/ Ina Fassbender.
Por su parte el Borussia Dortmund también inició su participación en la Copa de la UEFA procedente de la Liga de Campeones en la que concluyó tercero en su grupo por detrás de Liverpool y Boavista. En la tercera ronda eliminaba al FC København danés con idéntico marcador tanto la ida como en la vuelta (1-0, goles de Herrlich y Sørensen, respectivamente). En la cuarta ronda eliminó al Lille OSC galo gracias al doble valor de los goles logrados en campo rival en caso de empate. El gol del brasileño Ewerthon en la ida disputada en Francia sirve para pasar de ronda tras empatar sin goles en el encuentro de vuelta. El Borussia se mide en los cuartos de final a uno de los dos equipos revelación en la competición, el Slovan Liberec checo (el otro club es el Hapoel de Tel-Aviv), con el que logra en su estadio un empate sin goles. La eliminatoria se resuelve en Dortmund con un resultado contundente (4-0) gracias a una formidable segunda parte goleadora en la que marcan Amoroso, Koller, Ricken y Éwerthon.
En el último paso previo a la final, el Borussia lanzado a conquistar la Bundesliga demuestra ante el Milan AC su gran faceta goleadora en el primer partido de la semifinal al vencer por un contundente 4-0 gracias a un ‘hat trick’ del brasileño Marcio Amoroso y un gol de Heinrich. En el partido de vuelta disputado en San Siro los milanistas intentan la remontada y comienzan con buen pie con dos goles tempranos (Filippo Inzaghi y el rumano Cosmin Contra) pero el Borussia sabe conservar su renta y pierde el partido por 3 goles a uno.

Paul Bosvelt, izquierda, del Feyenoord y Lars Ricken, derecha, del Borussia Dortmund pugnan por un balón durante la final de la Copa de la UEFA. REUTERS/Michael Kooren
El Feyenoord conquistó la Copa de la UEFA ante el Borussia de Dortmund en la final disputada en su propio estadio de Rotterdam. El partido comenzó muy igualado aunque era el Borussia el equipo que puso más calidad y peligro en su juego de cara al arco rival. Sin embargo, el partido se rompió en el minuto 32, cuando un jugador de la experiencia de Jürgen Kohler, campeón del mundo en 1990 y que colgaba las botas en este partido, perdía infantilmente un balón ante el danés Tomasson y le obligó a cometer penalti. La consiguiente roja directa y la transformación de la pena máxima por parte de Van Hooijdonk puso el partido muy cuesta arriba para los de Dortmund. Sólo en esos momentos el Feyenoord fue mejor, y el propio Van Hooijdonk hizo el 2-0 en el lanzamiento de una falta desde la frontal, superando por alto la barrera alemana.
En la segunda mitad, el Borussia fiel al estilo germano, no se rindió y se lanzó a un ataque desesperado buscando como referencia ofensiva al gigante delantero checo Jan Koller (2,02 m). Un dudoso penalti de Paauwe sobre Marcio Amoroso que el propio brasileño se encargó de transformar abrió el partido. Quedaba casi todo el segundo tiempo y parecía que el Borussia podía remontar, ya que el Feyenoord no estaba demostrando ser superior. Sin embargo, un nuevo error de la defensa alemana permitió a Tomasson plantarse solo ante Lehmann y batirle para lograr el 3-1. Pese a que Koller lograría acortar diferencias ocho minutos más tarde con un gran gol de volea, el equipo holandés hizo valer su superioridad numérica sobre el campo y acabó haciéndose con la victoria.
SC Feyenoord – BV Borussia 09 (3-2)
Miércoles, 8/05/2002 (20:45 h).
Stadion Feijenoord / De Kuip (Rotterdam): 48.500 espectadores.
Árbitro: Vítor Manuel Melo Pereira (POR). Amonestó a Rząsa (23′), Paauwe (46′), Van Persie (63′) y De Haan (85′) por el SC Feyenoord / Amoroso (49′), Dedê (52′) y Rosický (66′) por el BV Borussia. Expulsó a Kohler (min. 32).
Goles: 1-0 Van Hooijdonk [pen.] 33′; 2-0 Van Hooijdonk 40′; 2-1 Amoroso [pen.] 47′; 3-1 Tomasson 50′; 3-2 Koller 58′.
SC Feyenoord: Edwin Zoetebier; Christian Gyan, Patrick Paauwe, Kees van Wonderen, Tomasz Rząsa; Bonaventure Kalou (Johan Elmander 76′), Shinji Ono (Ferry de Haan 85′), Paul Bosvelt (capitán), Robin van Persie (Leonardo Santiago 63′); Jon Dahl Tomasson, Pierre van Hooijdonk. Entrenador: Bert van Marwijk.
BV Borussia 09: Jens Lehmann; Christian Wörns, Jürgen Kohler, Leonardo de Deus ‘Dedê’; Stefan Reuter (capitán), Lars Ricken (Jörg Heinrich 70′), Evanílson Aparecido, Tomáš Rosický; Éwerthon de Souza (Otto Addo 61′), Márcio Amoroso, Jan Koller. Entrenador: Matthias Sammer.

El capitán del FC Porto, Jorge Costa (centro) muestra jubiloso el trofeo de vencedores de la Copa de UEFA tras la final disputada en Sevilla. Foto: AP Photo.
En la edición del año 2003 el FC Porto entrenado por Jose Mourinho llevó por primera vez la Copa de la UEFA hasta el territorio luso, el único trofeo europeo que restaba por ser ganado por un club portugués. El club de Oporto, que en esa temporada no disputó la Liga de Campeones, partía como uno de los favoritos a adjudicarse el título gracias a su buen juego liderado por el centrocampista Deco y por el delantero brasileño Derlei. Los dragoes llegaban a la cima del fútbol continental dieciséis años después de conquistar la Copa de Europa y su tren no se iba a detenerse ya que un año más tarde lograban hacerse con la Liga de Campeones. Su rival en la final de Sevilla, el Celtic de Glasgow, resurgió de sus cenizas y revivió grandes noches de gloria por entonces algo olvidadas en Escocia. Liderados por su delantero sueco Henrik Larsson lograron colarse en la lucha por el título tras llegar procedente de la Liga de Campeones, en la que sorprendentemente perdió en la tercera ronda previa eliminado por el Basilea suizo.
El Oporto inició su andadura por la Copa de la UEFA enfrentándose en la primera ronda al KP Polonia, equipo al que endosó un marcador contundente (6-0) en la ida disputada en Das Antas con goles de Jankauskas (2), Hélder Postiga (2), Derlei y Maniche; para posteriormentre perder en la localidad polaca de Plok en un intrascendente partido (2-0). En la siguiente ronda eliminó sin problemas al Austria de Viena al que venció en la capital austriaca por la mínima gracias a un gol de Derlei y derrotó por 2-0 en la vuelta con tantos de Derlei y Hélder Postiga.

El jugador del FC Porto Deco (izquierdo) controla el balón ante la presencia del jugador del Panathinaikos Jan Munk Michaelsen durante el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa de la UEFA. Foto: REUTERS/Yiorgos Karahalis.
En la tercera ronda eliminó al RC Lens al que ganó en Das Antas por 3-0 con goles de Hélder Postiga (2) y Jankauskas para perder posteriormente en la vuelta (1-0) con un gol del camerunés Song. En la cuarta ronda aprovechó sus grandes actuaciones en su estadio de Das Antas para dejar la eliminatoria encarrilada en el partido de ida. El Denizlispor turco cayó por un claro marcador de 6 goles a 1, logrando los goles de los dragoes Capucho, Derlei, Ricardo Costa, Jankauskas, Deco y Alenichev. El trámite de la vuelta se salda con un empate (2-2) gracias a los tantos de Derlei y Clayton. Los cuartos de final deparan al Oporto la eliminatoria más sufrida en su trayectoria hacia la final ya que caen en su feudo ante el Panathinaikos griego (0-1) debido a un gol marcado por el nigeriano nacionalizado polaco Olisadebe. El equipo de Mourinho tiene que acudir al ‘infierno griego’ del vetusto estadio ateniense Apóstolos Nikolaïdis a dar la vuelta la eliminatoria. Y lo consigue gracias de nuevo al brasileño Derlei quien iguala la eliminatoria en el minuto 16 por lo que el partido se encamina hacia la prórroga. En el minuto 103, marca nuevamente Derlei y logra así el billete para las semifinales. En el sorteo consigue evitar medirse al otro club de Oporto, el Boavista, y queda emparejado con el Lazio romano al que supere con claridad en Das Antas (4-1). A pesar de que el argentino Claudio López adelantaba al Lazio en el minuto 6, el Oporto daba la vuelta al marcador al marcar cuatro goles obra de Derlei (2), Maniche y Hélder Postiga. En el partido de vuelta, el estadio Olímpico romano contempla un empate sin goles que es más que suficiente para que los portugueses alcancen la finalísima. Incluso, Vítor Baia detuvo en la segunda parte un penalti lanzado por el ‘Piojo’ López.
El Celtic de Glasgow inició su periplo en la UEFA venciendo con rotundidad al FK Sūduva lituano al que eliminó con un marcador global de 10 goles a 1 (8-1 en la ida de Glasgow y 0-2 en el partido de vuelta). En la segunda ronda se topó con un rival de identidad y además británico, el Blackburn Rovers, en una eliminatoria en la que los goles de Larsson fueron claves. El delantero sueco anotó el gol de la victoria en la ida disputada en Celtic Park cuando restaban cinco minutos para la conclusión del partido, y en el encuentro de vuelta, cuando el Blackburn ponía cerco a la meta escocesa abrió el marcador con un gol en el minuto 16 que dejaba la eliminatoria encarrilada. Posteriormente, Chris Sutton colocaría en el minuto 67 el definitivo 0-2 y sentenciaba a los Rovers, club en el que militó cinco temporadas (1994-99). La tercera ronda fue muy igualada y la regla del valor doble de los goles conseguidos fuera de casa en caso de empate benefició al Celtic ante el Real Club Celta de Vigo. En Glasgow, el Celtic se llevaba el partido gracias un tanto de Larsson en el minuto 52 pero en la vuelta se obra el milagro ante un gran Celta. Jesuli adelanta a los vigueses pero Hartson empata el partido y coloca la eliminatoria favorable. Un nuevo gol del sudafricano McCarthy para el Celta puso a los bhoys contra las cuerdas pero supieron acceder a la siguiente ronda.

El defensa del Stuttgart Timo Wenzel, izquierda, intenta de evitar el control del balón por el jugador del Celtic Chris Sutton, derecha, durante el partido de vuelta de la cuarta ronda de la Copa de la UEFA. Foto: AP Photo/Daniel Maurer.
En la cuarta ronda fue emparejado con el VfB Stuttgart alemán en una eliminatoria que fue muy abierta. En el primer partido, en Celtic Park, un gol de Kevin Kuranyi adelantaba a los germanos a la media hora de juego pero la reacción escocesa no tardó y acabó goleando al cuadro alemán (3-1) con goles obra de Lambert, Maloney y Petrov. En el partido de vuelta, y en unos magníficos primeros minutos del Celtic, la eliminatoria queda desnivelada a su favor gracias los tantos de Thompson y Sutton durante los primeros quince minutos del encuentro. La reacción alemana llega en la segunda mitad pero no peligra en ningún momento la clasificación. Los goles de Tiffert, Hleb y Mutzer dan el triunfo al Stuttgart (3-2). Los cuartos de final deparan una eliminatoria de ‘alto voltaje’ frente a un Liverpool que procedía de la Liga de Campeones. En Glasgow, la eliminatoria termina en tablas gracias a dos goles en el primer cuarto de hora del partido. El sueco Larsson adelantó al Celtic en el minuto 2 y Heskey igualaba en el 17. En el partido de vuelta, los escoceses se llevan el partido (0-2) con un juego práctico y un ‘gol psicológico’ de Thompson antes de llegar al descanso. Hartson, en el minuto 82, firmaría el 0-2 final. El último obstáculo antes de la final sería el Boavista de Oporto, sorprendente equipo revelación en la competición, y que puso muy difíciles las cosas al Celtic. Sacó un provechoso empate (1-1) en la ida celebrada en Glasgow, con tanto inicial del holandés Valgaeren en propia puerta para los lusos pero al minuto siguiente Larsson lograba el empate. Un resultado que condenaba al Celtic para la vuelta. El Boavista mantuvo su portería a cero e incluso Elpidio Silva pudo dar el billete para la final pero falló un gol con la portería vacía. Sin embargo, a diez minutos para la conclusión, Larsson fue infalible y batió a Ricardo para meter al Celtic en una final europea 33 años después de disputar la anterior.

El defensa del FC Porto Paulo Ferreira, detrás, y el delantero del Celtic FC Henrik Larsson, delante, pugnan por un balón durante la final de la Copa de la UEFA disputada en Sevilla. Foto: AP Photo.
El Oporto logró su primera Copa de la UEFA tras vencer al Celtic de Glasgow en una final que se decidió con un ‘gol de plata’ en la prórroga. Los primeros compases del partido fueron de tanteo entre ambos equipos siempre fieles a sus estílos futbolísticos. El Oporto buscaba controlar y tocar el balón mientras que el Celtic presionaba y buscaba los balones en profundidad en busca de su estrella Henrik Larsson. El encuentro comenzó a romperse hacia la media hora de juego cuando el equipo portugués se lanzó descaradamente al ataque gracias a la labor del lateral Nuno Valente y del brasileño nacionalizado portugués Deco. Fue este centrocampista el primero en poner en apuros al portero escocés gracias a un disparo desde la derecha. Llegado el tiempo de prolongación de la primera parte, Deco sirvió a Alenichev un gran pase que dejó al jugador ruso sólo ante el meta Douglas pero su disparon fue repelido. El rechace fue aprovechado por Derlei para subir el primer tanto al marcador instantes antes de llegar al descanso.
En el comienzo de los segundos 45 minutos, el partido contempló un festival de oportunidades y de goles en ambas porterías. Larsson igualaba el marcador gracias a un cabezazo ajustado en el segundo palo pero siete minutos después Alenichev sí que aprovechaba otro pase magistral de Deco para poner en ventaja al Oporto. Pero el partido volvería a igualarse en un remate de cabeza de Larsson a la salida de un córner. El calor y el cansancio comenzaron a hacer mella en ambos equipos según transcurrían los minutos por lo que ambos equipos determinaron no arriesgar en los instantes finales de la segunda parte. El partido entraba en una prórroga que muy pronto se puso cuesta arriba para los intereses del Celtic. El guineano Baldé vió su segunda tarjeta amarilla tras una entrada durísima sobre Derlei y dejó a su equipo en inferioridad numérica. El dominio del Oporto se hizo más evidente a partir de ese instante, aunque la escasez de ideas en la creación de juego portuguesa evitó males mayores para el Celtic. La entrada en el campos de Marco Ferreira fue crucial para la resolución final del partido. Un disparo de este jugador fue rechazado por Douglas y el balón cae a las botas del goleador Derlei, quien tras regatear a un defensa fusila la meta escocesa. Era el primer ‘gol de plata’ en la historia de las competiciones europeas, pero a diferencia del ‘gol de oro’, el encuentro no se terminaba en ese instante y había que esperar a que uno de los contendientes llegasen a la conclusión de una de las partes de la prórroga por delante del marcador. Quedaban cinco minutos y el Celtic intentó a la heroica empatar el encuentro pero el Oporto supo frenar cualquier reacción.
FC Porto – Celtic FC (3-2)
Miércoles, 21/05/2003 (20:45 h).
Estadio Olímpico de La Cartuja (Sevilla): 50.000 espectadores.
Árbitro: Ľuboš Micheľ (SVK). Amonestó a Nuno Valente (63′ y 120′+), Maniche (120′) y Ferreira (120′) por el FC Porto / a Valgaeren (8′), Lennon (59′), Baldé (80′ y 96′) y Petrov (102′) por el Celtic FC. Expulsó a Baldé (min. 96) y a Nuno Valente (min. 120+) por doble amonestación.
Goles: 1-0 Derlei 45+’; 1-1 Larsson 47′; 2-1 Alenichev 54′; 2-2 Larsson 57′; 3-2 Derlei (gol de plata) 115′.
FC Porto: Vítor Baía; Paulo Ferreira, Jorge Costa (capitán) (Pedro Emanuel dos Santos 71′), Ricardo Carvalho, Nuno Valente; Francisco Costa ‘Costinha’ (Ricardo Costa 9′), Dmitrij Alenichev, Nuno Oliveira ‘Maniche’, Anderson de Souza ‘Deco’; Vanderlei Fernandes ‘Derlei’, Nuno Gonçalves ‘Capucho’ (Marco Ferreira 98′). Entrenador: José Mourinho.
Celtic FC: Rab Douglas; Johan Mjällby, Bobo Baldé, Joos Valgaeren (Ulrik Laursen 64′); Didier Agathe, Neil Lennon, Paul Lambert (capitán) (Jackie McNamara 76′), Alan Thompson, Stilijan Petrov (Shaun Maloney 105′); Chris Sutton, Henrik Larsson. Entrenador: Martin O’Neill.
Historia de la Copa de la UEFA (XXI): el primer título para el fútbol turco da paso a la ‘mejor final de todos los tiempos’

Los jugadores del Galatasaray SK, Bülent Korkmaz (izquierda) y Hakan Sukur (Derecha), besan el trofeo de campeones de la Copa de la UEFA. Foto: Murad Sezer / AP Photo.
Tras más de diez temporadas de marcado dominio italiano en esta competición, el siglo XXI trajo consigo agradables sorpresas. La revolución de los modestos acarreó consigo la irrupción de equipos que hasta entonces no habían pisado jamás una final continental. La cada vez mayor influencia que tenía el G-14, compuesto por los clubes más poderosos del continente cuyo objetivo era obtener mayores beneficios económicos de su participación en las competiciones europeas, obliga al máximo organismo futbolístico a ampliar la participación de equipos en un nuevo torneo de la Copa de la UEFA con una participación récord de 142 equipos, a suprimir la Recopa (Copa de Europa de Campeones de Copa) y a repartir jugosos dividendos entre los equipos participantes en la Liga de Campeones.
En el año 2000 el Galatasaray de Estambul conquistó el torneo siendo el primer título continental para el fútbol turco. Sin embargo, aquella edición quedó empañada por los nuevos brotes de violencia acontecidos fuera de los estadios. Los choques entre hinchas del Galatasaray y del Leeds United antes del partido de ida de las semifinales se cobraron la vida de dos hooligans en Estambul tras ser apuñalados. Estos sangrientos episodios rebrotaron al convertir las plazas y calles de Copenhague, la sede de la final, en una batalla campal entre aficionados del Arsenal inglés y del Galatasaray, dejando un saldo de siete heridos, cuatro de ellos graves.
El Galatasaray inició la competición en la tercera ronda tras finalizar en tercera posición en su grupo de la Liga de Campeones eliminando al Bolonia. Un postrero gol de Hakan Sükür en los minutos finales en el partido de ida disputado en terreno italiano facilitó el camino al equipo otomano que ganó el partido de vuelta por la mínima (2-1). En la siguiente ronda volvió a dejar la eliminatoria sentenciada en los primeros 90 minutos al vencer a domicilio al Borussia Dortmund (0-2) gracias a los tantos de Hakan Sükür y Hagi. El partido de vuelta en Estambul fue un mero trámite y concluyó con un empate sin goles.

El delantero del Galatasaray SK Arif Erdem, derecha, dispara a puerta frente al defensa sudafricano del Leeds United Lucas Radebe, izquierda. Foto: Fatith Saribas / Reuters.
Con similar contundencia se aplicó el equipo turco en los cuartos de final frente al Real Mallorca al que superó en todo momento en el partido de ida disputado en el estadio de Son Moix. Los goles de Arif Erdem, Emre Belözoğlu, Hakan Sükür y Okan Buruk sentenciaron la eliminatoria a pesar de que Lauren recortó la distancias. El segundo partido de la eliminatoria fue controlado en todo momento por el Galatasaray para llevarse otra victoria (2-1) con goles del brasileño Capone y Hakan Sükür. Las semifinales depararon una eliminatoria tensa frente al Leeds United cuyo encuentro de ida quedó marcado por el asesinado de los hinchas ingleses en la plaza Taksim de Estambul. En los primeros 90 minutos los turcos demostraron mayor pegada en los metros finales para llevarse un marcador favorable para la vuelta (2-0) gracias a los tantos de Hakan Sükür y Capone. El partido de vuelta estuvo marcado por las excepcionales medidas de seguridad para proteger la integridad de jugadores e hinchas otomonos. La ventaja adquirida en la ida se incrementó bien pronto para el Galatasaray ya que a los cinco minutos un penalti transformado por el rumano Hagi colocaba al equipo de Estambul en la final. A pesar de que los ingleses recortaron distancias por medio de Bakke y un nuevo tanto de Sükür antes del descanso certificaba el acceso turco a la final. En la segunda mitad, y gracias a un nuevo tanto de Bakke, el partido concluía con un resultado de empate a dos goles.

El delantero holandés del Arsenal FC Dennis Bergkamp rodeado por los jugadores del Deportivo de La Coruña Flavio Conceiçao (izquierda) y Manuel Pablo (derecha). Foto: Adam Butler / AP Photo.
Por su parte el Arsenal londinense también arrancó su periplo en esta competición en la tercera ronda tras competir sin éxito en la Liga de Campeones. En su estreno, los ingleses derrotaron con contundencia al Nantes en el encuentro de ida (3-0) con goles de Overmars (de penalti), Winterburn y Bergkamp, los dos últimos logrados en los instantes finales del partido. En la vuelta celebrada en tierras galas se vio un nuevo recital goleador de los gunners (3-3). En los octavos de final, el Deportivo de la Coruña se vio desarbolado por el potencial ofensivo inglés en su estadio de Highbury. En la ida el Arsenal dejó el partido de vuelta como un mero trámite al golear (5-1) a los gallegos con goles de Henry (2), Dixon, Kanu y Bergkamp. En el segundo encuentro el Deportivo fue capaz de vencer (2-1) gracias a un gol en el último minuto de Iván Pérez.
Los cuartos de final volvieron a demostrar el poderío del Arsenal frente a sus rivales, en esta ocasión ante los alemanes del Werder Bremen. En el encuentro de ida celebrado en Londres, los locales se impusieron con goles de Henry y Ljunberg para vencer también en la vuelta, con nuevo recital ofensivo (2-3) con hat-trick de Parlour y un gol del francés Henry. Las semifinales depararon un choque igualado frente al Racing Club de Lens que vio su portería perforada a los dos minutos del partido de ida con un tanto del holandés Bergkamp pero el marcador dejó una eliminatoria abierta para el encuentro de vuelta a disputar en la ciudad norteña de Francia. Los galos buscaron igualar la contienda pero antes del descanso Henry puso al Arsenal con pie y medio en la final. Patrick Nouma con su gol abrió la esperanza para el Lens de superar a los ingleses pero el nigeriano Kanu certificó a tres minutos de la conclusión el regreso del Arsenal a una final europea.

El jugador rumano del Galatasaray Gheorghe Hagi, derecha, protege el balón del brasileño del Arsenal FC Silvinho. Foto: Dusan Vranic / AP Photo
Un enorme Cláudio Taffarel, que lo paró todo en la prórroga, propició con su gran actuación el triunfo del Galatasaray sobre el Arsenal en la tanda de penaltis y el primer título europeo para el fútbol turco. El partido vino marcado por los serios incidentes que lo precedieron, con una auténtica batalla campal entre aficionados ingleses y turcos por las calles de Copenhague, que desembocaron en siete personas heridas, cinco de ellas graves por arma blanca. Todo ello se enmarcaba en el clima de tensión entre las aficiones de ambos países tras los incidentes ocurridos en el partido de ida de la semifinal Galatasaray – Leeds United, en el que dos seguidores ingleses murieron en enfrentamientos callejeros.
El partido en sí no ofreció demasiada calidad y se jugó a ráfagas. En la primera mitad el dominio correspondió al Arsenal, que llegó con peligro al área turca aunque no puso en demasiados apuros a Taffarel. Sin embargo, fue Hakan Şükür quien dispuso de la ocasión más clara a punto de llegarse al descanso, pero su disparo cruzado se marchó fuera. Estaba claro que no era la noche del delantero otomano, porque en el primer minuto de la reanudación estrellaba la pelota en el poste de la portería de Seaman. Acto seguido fue Keown quien desperdiciaba una gran ocasión rematando alto. Con empate a cero se llegó a la conclusión del tiempo reglamentario, por lo que fue necesaria una prórroga. El Galatasaray jugó casi todo este periodo con un hombre menos por expulsión de Hagi, aunque el meta brasileño Taffarel se convirtió en el auténtico salvador de su equipo.
Galatasaray SK – Arsenal FC (0-0)
Miércoles, 17/05/2000 (20:45 h).
Parken (København): 38.919 espectadores.
Árbitro: Antonio Jesús López Nieto (SPA). Amonestó a Okan (13′), Bülent (18′), Arif (46′), Popescu (63′), Capone (72′), Hasan Şaş (118′) / Vieira (24′), Keown (41′), Adams (94′). Expulsó con roja directa a Hagi (min. 94).
Tanda de penaltis (4-1): 1-0 Ergün; 1-0 Šuker [fuera] / 2-0 Hakan Şükür; 2-1 Parlour / 3-1 Ümit; 3-1 Vieira [fuera] / 4-1 Popescu.
Galatasaray SK: Cláudio André Mergen Taffarel; Carlos Alberto de Oliveira ‘Capone’, Gheorghe Popescu, Bülent Korkmaz (capitán), Ergün Penbe; Ümit Davala, Suat Kaya (Ahmet Yıldırım 95’), Okan Buruk (Hakan Ünsal 83’), Gheorghe Hagi; Arif Erdem (Hasan Gökhan Şaş 95’), Hakan Şükür. Entrenador: Fatih Terim.
Arsenal FC: David Seaman; Lee Dixon, Martin Keown, Tony Adams (capitán), Sylvio Mendes ‘Sylvinho’; Ray Parlour, Patrick Vieira, Emmanuel Petit; Thierry Henry, Dennis Bergkamp (Nwankwo Kanu 75’), Marc Overmars (Davor Šuker 115’). Entrenador: Arsène Wenger.

Los jugadores del Liverpool FC, Robbie Fowler y Sami Hyppia, alzan el trofeo de campeones de la Copa de la UEFA. Foto: Reuters.
La edición del año 2001 y, especialmente su final, contemplo el enfrentamiento entre un buen ramillete de ‘equipos leyenda’ (PSV Eindhoven, FC Barcelona, Inter de Milán, FC Porto, Liverpool…) y dos equipos debutantes en competición europea, procedentes de España, que buscaban hacerse un hueco entre la élite de fútbol continental (Club Deportivo Alavés y Rayo Vallecano). La final celebrada en Dortmund deparó uno de los choques más espectaculares de toda la historia de las competiciones de clubes, convirtiéndose en la segunda final más goleadora sólo superada por el mítico Real Madrid – Eintracht de Frankfurt de la Copa de Europa de 1960.
Tras casi 15 años de sequía de títulos europeos, el Liverpool conquistó su tercera corona en esta competición igualando los registros de la Juventus de Turín y del Internazionale de Milán. Una nueva generación de jugadores (Gerrard, Owen, Carragher, Fowler, Heskey…) dirigidos por técnico francés Gerard Houllier ponían fin a una travesía en el desierto que estuvo acompañada por su exclusión de las competiciones de la UEFA tras la tragedia del estadio Heysel.
Los reds iniciaron su periplo siendo emparejados en el sorteo de la primera ronda con el Rapid de Bucarest, al cual eliminaron gracias a un solitario gol de Barmby en el partido de ida disputado en la capital rumana, ya que en la vuelta el marcador reflejo un empate sin goles. Más sufrida fue la segunda eliminatoria ante los checos del Slovan Liberec cuyo encuentro de ida concluyó con un triunfo por la mínima del Liverpool gracias a un gol en los instantes finales de Emile Heskey. En el partido de vuelta los ingleses tuvieron la eliminatoria igualada durante más de 20 minutos gracias a un tanto del checo Štajner pero la reacción no tardó en llegar y con goles de Barmby, Heskey y Owen, el Liverpool se llevaba el partido (2-3). En la tercera ronda el Olympiakos del Pireo tampoco fue obstáculo para los reds que obtuvieron un resultado positivo en el encuentro de ida (2-2) disputado en Grecia con goles de Barmby y Gerrard, y sentenciar posteriormente en la vuelta (2-0) siendo Heskey y Barmby los autores de los tantos.

El jugador del Liverpool FC Michael Owen, derecha, choca con el guardameta del FC Barcelona Pepe Reina ante la mirada de su compañero Carles Puyol. Foto: Reuter.
En los octavos de final se reedita la final de la Copa de Europa de 1983 y el Liverpool se mide a la Roma a la que vence en la ida celebrada en el Olímpico romano (0-2), ambos goles logrados por Michael Owen. En Anfield, los italianos vencen con un tanto de Guigou que es insuficiente para forzar la prórroga. En los cuartos de final, un campeón de Europa se cruza en el camino – el Oporto – pero es incapaz de frenar la marcha inglesa que consigue sacar un valioso empate sin goles en su visita a Das Antas para que una semana después el Liverpool certifique su pase a las semifinales gracias a los goles de Murphy y Owen. Su táctica de los cuartos de final la vuelve a aplicar en las semifinales donde se topa con un FC Barcelona que es incapaz de perforar la meta inglesa. Concluye el partido con un empate sin goles que deja el partido de vuelta muy abierto, pero en Anfield un gol de Gary Mc Allister desde el punto de penalti antes de alcanzar el descanso es suficiente para alcanzar la final.
El segundo contendiente en la final fue el sorprendente y debutante equipo Deportivo Alavés que firmó una campaña europea extraordinaria. Los nervios propios del debut continental impidieron a los alaveses tener un cómodo arranque al lograr solamente un empate sin goles en su estadio de Mendizorroza que hizo peligrar su acceso a la siguiente ronda. En el partido de vuelta llegaron a tener en dos ocasiones la eliminatoria perdida pero gracias a una segunda parte espléndida con los goles de Iván Alonso, Javi Moreno y del serbio Ivan Tomić por partida doble logró superar al Gaziantepspor (3-4). El Lillestrøm SK noruego también fue superado en la segunda ronda por el Alavés con cierto sufrimiento. En el partido de ida (1-3) disputado en la localidad de Dramen los blanquiazules solventaron la eliminatoria en los primeros minutos con los goles de Ibón Begoña, Tellez y del rumano Contra, un resultado que relajó bastante al Alavés en la vuelta que vio cómo los noruegos estuvieron a un gol de igualar la eliminatoria pero un gol de Epitié llevó la tranquilidad al cuadro vasco (2-2). Un nuevo club noruego, el Rosenborg, sería superado en la tercera ronda aunque Mendizorroza albergaría la primera contienda que concluyó con un inquietante empate a un gol. Javi Moreno adelantaba tras el descanso al Alavés pero el noruego Frode Johnsen empataba el partido en el minuto 80. En el partido de vuelta, el marcador bien pronto se puso favorable a los alavesistas al introducir el defensa del Rosenborg Bent Inge Johnsen el balón en su meta en el minuto 20. A partir de ese momento, los vitorianos dominaron con tantos del croata Vučko y de Javi Moreno tras el descanso. En los minutos finales los noruegos acortarían distancias pero serían insuficientes (2-3).

El jugador uruguayo del FC Internazionales Álvaro Recoba, izquierda, pugna por un balón con el defensa rumano del Deportivo Alavés, Cosmin Contra. Foto: AP Photo.
Los octavos de final depararían al Alavés un choque contra uno de los clubes grandes del continente, el Internazionale de Milán. En la ida disputada en Vitoria, el Alavés superó a los italianos en todo momento pero sufrió la demoledora efectividad del Inter de cara a gol. Javi Moreno adelantaba a los vascos antes del descanso pero Álvaro Recoba igualaba la contienda en el tiempo de descuento de la primera mitad. Tras el descanso el uruguayo adelantaba al Inter en el marcador y posteriormente Christian Vieri volvía a perforar la meta vitoriana. La reacción del Alavés llegó a continuación con goles de Téllez y del uruguayo Iván Alonso que permitieron llegar con vida al partido de vuelta. En San Siro, el Alavés aguantó las acometidas de un pobre Inter que vió como los vascos se adelantaban en el minuto 78 con un gol de Jordi Cruijff y minutos después Tomić sentenciaba el choque (0-2) que concluyó con graves disturbios en las gradas entre aficionados italianos, muy enfadados por la actuación de los jugadores, y la policía. El sorteo de los cuartos de final deparó un doble enfrentamiento entre conjuntos españoles: FC Barcelona – Celta de Vigo y Deportivo Alavés – Rayo Vallecano. Los madrileños, también debutantes en Europa, estaban haciendo una gran trayectoria hasta que se toparon con los alavesistas que les derrotaron en Mendizorroza (3-0) con tantos de Jorge Azkoitia, del noruego Dan Eggen y de Vučko. El partido de vuelta fue ganado por los vallecanos (2-1) aunque un gol de Jordi Cruijff adelantó a los vasco que después recibieron los tantos de Quevedo y Luis Cembranos, éste logrado desde el punto de penalti.

Los jugadores del Deportivo Alavés Hermes Desio, izquierda, y Óscar Téllez, derecha, tratan de arrebatar el balón al jugador del 1.FC Kaiserslautern Andreas Buck. Foto: AP Photo.
Finalmente, las semifinales contemplaron a un Deportivo Alavés con una gran e inusitada efectividad de cara a puerta que desarboló por completo a los alemanes del Kaiserslautern. En el partido de ida que tuvo lugar en Mendizorroza el cuadro vitoriano realizó unos primeros 60 minutos geniales y endosó cuatro goles al equipo teutón. Dos goles de Contra desde el punto de penalti, uno de Jordi Cruijff y otro de Iván Alonso (también de penalti) desquiciaron a los alemanes que a pesar de recortar distancias por medio de Harry Koch (también logrado desde los once metros) pero en los instantes finales el italo-brasileño Magno Mocelin subía al marcador el quinto y tranquilizante gol. La vuelta en Alemania sería un mero trámite y el Alavés se divirtió en una segunda mitad prodigiosa. El francés del Kaiserslautern Youri Djorkaeff marcó un gol temprano (minuto 7) pero pronto Iván Alonso logró el empate y echó por tierra cualquier intento de remontado alemana. Dos tantos de Vučko y uno de Raúl Gañán, ambos tras el descanso, permitieron al Alavés alcanzar la final con un marcador contundente: 1-4.

El delantero alavesista Javi Moreno, izquierda, dribla al defensa suizo del Liverpool FC Stéphane Henchoz. Foto: Getty Images.
Contrariamente a lo ocurrido un año atrás, dos equipos que disputaron todas las eliminatorias en esta competición, sin llegar rebotados desde la máxima competición continental, alcanzaron la gran final. En una de las finales más emocionantes y con mayor número de goles de la historia de las copas de Europa, el Liverpool ha conquistado la Copa de la UEFA tras un intenso partido que se resolvió con un “gol de oro” en la prórroga, marcado en propia puerta por Geli. El Alavés fue un dignísimo finalista, y como en toda la campaña en la Copa de la UEFA en ningún momento dio por perdido el encuentro, pese a que siempre estuvo por detrás en el marcador y acabó con tan sólo nueve jugadores sobre el campo. El equipo vitoriano salió asustado al campo, como impresionado por el ambiente y la entidad del rival. El Alavés regaló los primeros quince minutos al Liverpool y acabó pagándolo caro. A los reds les bastaron cuatro minutos para adelantarse en el marcador por mediación de Babbel, al cabecear un balón a placer en el segundo palo. Apenas doce minutos más tarde Gerrard se aprovechaba de un magnífico pase de Owen para plantarse solo ante Martín Herrera y batirle por bajo. La final pareció quedar casi sentenciada con este tempranero 2-0. Mané tomó entonces la decisión de corregir su esquema inicial de tres centrales por un más ofensivo 4-4-2, dando entrada a Iván Alonso. El gol del delantero alavesista pareció dar nuevos ánimos a los vitorianos, pero un nuevo despiste defensivo antes del descanso permitió a Owen forzar un claro penalti que McAllister no desaprovechó para establecer un claro 3-1.
Tras el descanso, el Alavés salió decidido a remontar el encuentro, y en apenas cinco minutos logró igualar el partido gracias a dos goles de Javi Moreno, el primero de cabeza y el segundo de libre directo. El sueño de la victoria parecía más cercano para los vitorianos, pero entonces apareció Robbie Fowler para culminar una jugada personal y lograr el 4-3. El partido era un carrusel de goles, y Jordi Cruijff logró empatarlo de nuevo en las postrimerías del tiempo reglamentario al cabecear un balón a la salida de un córner. El Alavés había realizado un encomiable esfuerzo, y en la prórroga quedó debilitado, más aún tras la expulsión de Magno. Cuando parecía que los penaltis iban a ser el mal menor, más aún tras la nueva expulsión de Karmona, se produjo la desgraciada jugada en la que Geli marcó en su propia meta al desviar el balón en una falta botada por McAllister desde la izquierda. El partido acabó en ese momento con el “gol de oro” que suponía el 5-4 final, y mientras los jugadores del Liverpool celebraban por todo lo alto el título, los vitorianos quedaron tendidos sobre la hierba llorando su desgracia. La grandeza y la miseria del fútbol fueron una vez más de la mano en el Westfalenstadion.

Secuencia del gol decisivo de la final marcado por el defensa del Deportivo Alavés Delfi Geli en propia meta. Fotos: Getty Images.
Liverpool FC – CD Alavés (5-4)
Miércoles, 16/05/2001 (20:45 h).
Westfalenstadion (Dortmund): 48.050 espectadores.
Árbitro: Gilles Veissière (FRA). Amonestó a McAllister (10′), Babbel (107′) / Astudillo (10′), M. Herrera (39′), Karmona (58′ y 117′), Magno (82′ y 102′), Téllez (98′). Expulsó a Magno (min. 102) y a Karmona (min. 117), por doble tarjeta amarilla.
Goles: 1-0 Babbel 4′; 2-0 Gerrard 16′; 2-1 I. Alonso 27′; 3-1 McAllister [pen.] 41′; 3-2 J. Moreno 47′; 3-3 J. Moreno 50′; 4-3 Fowler 73′; 4-4 J. Cruijff 88′; 5-4 Geli [p.p., gol de oro] 118′.
Liverpool FC: Sander Westerveld; Markus Babbel, Stéphane Henchoz (Vladimír Šmicer 55′), Sami Hyypiä (capitán), Jamie Carragher; Steven Gerrard, Gary McAllister, Dietmar Hamann, Danny Murphy; Michael Owen (Patrik Berger 78′), Emile Heskey (Robbie Fowler 64′). Entrenador: Gérard Houllier.
CD Alavés: Martín Horacio Herrera; Cosmin Marius Contra, Dan Eggen (Iván Alonso 22′), Antonio Karmona (capitán), Óscar Téllez, Delfí Geli; Ivan Tomić, Hermes Aldo Desio, Johan Jordi Cruijff, Martín Mauricio Astudillo (Magno Mocellin 46′); Javi Moreno (Pablo Gómez 64′). Entrenador: José Manuel Esnal ‘Mané’.
Historia de la Copa de la UEFA (XX): el Inter de Milán y el Parma devuelven la hegemonía a Italia

Jugadores del Inter de Milán alzan el trofeo de campeones de la Copa de la UEFA sobre el césped del Parque de los Principes parisino.
Por primera vez en su historia, la final de la Copa de la UEFA se celebraba a partido único, y en esta ocasión el título se decidió nuevamente entre dos equipos italianos. En París el Inter volvió a salvar una pobre temporada derrotando con claridad al Lazio, que notó en exceso la ausencia de su goleador Alen Bokšić en el último partido. El Inter logró con este triunfo igualar a la Juventus de Turín en títulos conseguidos en esta competición: tres trofeos.
Los interistas confeccionaron aquella temporada un bloque homegéneo y multinacional: en su once titular era habitual la presencia de los nigerianos West y Kanu, de los argentinos Zanetti y Simeone, del holandés Winter, los franceses Djorkaeff y Cauet, del chileno Zamorano, del uruguayo Recoba y de los brasileños Zé Elías y Ronaldo. El delantero carioca llegó al Inter de Milán tras abandonar el FC Barcelona harto de las promesas incumplidas por el entonces presidente Josep Lluis Núñez, que le había prometido un considerable incremento de su sueldo. Ronaldo ejerció su papel de estrella en su nuevo equipo dándole un nuevo título continental.
Por su parte, la Lazio siguió experimentando un auge considerable en el terreno europeo gracias a las inversiones millonarias de su presidente Cragnotti. Bajo la dirección del experimentado técnico sueco Sven-Göran Eriksson, el cuadro lacial alcanzó esta temporada la final de la UEFA siendo una antesala de su próximo éxito, un año después vencería en la Recopa de Europa de 1999. El Lazio poseía un equipo plagado de jugadores estrella combinado con jugadores veteranos. Quizá su falta de experiencia en partidos importantes les impidió adjudicarse la UEFA.
El Inter de Milán arrancó la competición doblegando con facilidad en la primera ronda al Neuchâtel Xamax suizo, al que venció en ambos encuentros con idéntico marcador (2-0). En la segunda ronda sufre un serio revés al perder en la ida ante el Olympique de Lyon por 1-2, sin embargo los interistas se resarcen en terreno galo y dan vuelta a la eliminatoria venciendo por 1-3 con dos goles de Moriero y uno del galo Cauet. En la tercera ronda otro equipo francés pone contra las cuerdas a los interistas. El Racing Club de Estrasburgo vence en la ida (2-0) con tantos de Baticle e Ismaël en el primer cuarto de hora de partido, sin embargo, logran superar la eliminatoria al vencer en el encuentro de vuelta (3-0) gracias a los tantos de Ronaldo, Zanetti y Simeone. Los cuartos de final deparan una reedición de la final de la temporada pasada ante el Schalke 04 alemán. El Inter vence en su feudo por la mínima gracias a un gol de Ronaldo pero en el partido de vuelta los alemanes empatan la eliminatoria con un gol de Goossens en el descuento. Un gol en la prórroga del nigeriano Taribo West da el pase a las semifinales a los italianos donde se encuentran al sorprendente Spartak de Moscú. Tras dos encuentros muy sufridos, los interistas vencen ambos partidos con idéntico resultado (2-1) siendo claves los goles de Zé Elías en el descuento de la ida disputada en San Siro como los dos tantos de Ronaldo en Moscú.
Por su parte, el Lazio tuvo un inicio cómodo al superar al Vitória de Guimarães por un cómputo global de 6-1 y vencer al Rotor Volvogrado ruso gracias a la victoria en la vuelta disputada en Roma por 3 goles a 0. En la tercera ronda el Rapid de Viena es eliminado por un global de 3-0, logrando el Lazio vencer en ambas contiendas. En los cuartos de final se deshace del Auxerre galo con alguna dificultad, tras vencer en el partido de ida en el Olímpico romano por la mínima gracias a un gol de Pierluigi Casiraghi en la vuelta unos primeros minutos de ensueño permiten a los laciales marcar dos goles providenciales de Mancini de penalti y de Gottardi. Posteriormente, llegó la reacción gala con dos goles de Guivarc’h que fueron insuficientes. En las semifinales se muestran superiores a un inoperante Atlético de Madrid aunque la eliminatoria se decide por un único gol que marca Jugović en e encuentro de ida disputado en el Vicente Calderón.

El centrocampista del Inter de Milán Aron Winter (izquierda) pugna por un balón con el jugador del Lazio Pavel Nedved. Foto: Electronic Image.
El partido se puso muy pronto de cara para los interistas, ya que apenas habían transcurrido cinco minutos cuando el ‘Cholo’ Simeone envió una milimétrica asistencia hacia Zamorano y el delantero chileno logró batir a Marchegiani en su titubeante salida. A partir de ese momento el dominio fue lacial y el Inter se replegó en defensa para aguantar las acometidas de su rival. Los zagueros interistas supieron detener sin excesivos problemas las acometidas por las bandas para que Fuser y Nedvěd, habituales generadores de juego en el Lazio, no encontraran facilidades. Zanetti, Simeone y Winter se emplearon a destajo para neutralizar la conexión entre el centro del campo romano y el dueto atacante Mancini-Casiraghi, huérfanos durante todo el primer tiempo de balones francos. Pese a que el dominio correspondía a los celestes, las ocasiones más claras eran del Inter. A la contra, Ronaldo y compañía se encontraban como pez en el agua y disponían de grandes espacios para llegar con peligro a la meta romana. Djorkaeff pudo haber establecido el 2-0 antes del descanso, pero un potente derechazo del francés se estrelló en el travesaño de la portería defendida por Marchegiani.
En el segundo tiempo, el partido continuó por los mismos derroteros: un Lazio que buscaba desesperadamente la igualada y un Inter que se defendía con orden y que contraatacaba con peligro. El primer aviso interista llegó en un remate de Zamorano que también repelió la madera, y poco después Zanetti enganchó un terrible zapatazo que se coló como una exhalación por la escuadra. El partido quedó ya prácticamente sentenciado y todo fue coser y cantar para el Inter, que dio el golpe de gracia al Lazio en una escapada de Ronaldo que partió en dudosa posición, dribla al portero Marchegiani con una finta y remata a puerta vacía.
Internazionale FC – SS Lazio (3-0)
Miércoles, 6/05/1998 (20:45 h).
Parc des Princes (Paris): 44.412 espectadores.
Árbitro: Antonio Jesús López Nieto (SPA). Amonestó a Fresi (18′), Zanetti (63′), Jugović (59′), Almeyda (62′ y 89′) y Negro (73′). Expulsó a West (min. 82) y a Almeyda (min. 89).
Goles: 1-0 Zamorano 5′; 2-0 Zanetti 60′; 3-0 Ronaldo 70′.
Internazionale FC: Gianluca Pagliuca (capitán); Salvatore Fresi, Taribo West, Francesco Colonnese, Javier Adelmar Zanetti; Aron Winter (Benoît Cauet 69’), Diego Pablo Simeone, Youri Djorkaeff (Francesco Moriero 69’), José Elias Moedim ‘Zé Elias’; Ronaldo Luiz Nazário, Iván Luis Zamorano (Luigi Sartor 72’). Entrenador: Luigi Simoni.
SS Lazio: Luca Marchegiani; Alessandro Grandoni (Guerino Gottardi 55’), Alessandro Nesta, Paolo Negro, Giuseppe Favalli; Diego Fuser (capitán), Giorgio Venturin (Matías Jesús Almeyda 49’), Vladimir Jugović, Pavel Nedvěd; Roberto Mancini, Pierluigi Casiraghi. Entrenador: Sven-Göran Eriksson.

El capitán del Parma AC, Nestor Sensini, besa el trofeo de campeón de la Copa de la UEFA rodeado por sus compañeros de equipo. Foto: AP Photo.
El Parma italiano se adjudicó la última Copa de la UEFA del siglo XX al derrotar al Olympique de Marsella y lograba su segundo entorchado en esta competición continental. Los marselleses evitaron una nueva final entre equipos italianos al derrotar al Bolonia en una semifinal que concluyó en una tumultuosa pelea. Lamentablemente éste no fue el único lunar en una edición muy convulsa. El Glasgow Rangers y el Shelbourne jugaron el partido de ida de su eliminatoria en Prenton Park, feudo del Tranmere Rovers FC en Birkenhead (Inglaterra), por miedo a incidentes entre sus aficiones. La Fiorentina perdió su eliminatoria ante el Grasshoppers suizo por sanción de la UEFA tras alcanzar un artefacto explosivo de fabricación casera al cuarto árbitro, el belga Philippe Flament, lanzado por un aficionado de Salerno, ciudad en la que el club toscano disputaba su segundo partido de sanción tras clausurarse el Artemio Franchi por incidentes en las semifinales de la Recopa de 1997 ante el FC Barcelona. Y finalmente Aitor Zabaleta era asesinado antes del partido de vuelta de la eliminatoria entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad de San Sebastián.
El Parma, con una numerosa plantilla muy compensada en todas sus líneas, respondió a las expectativas creadas y se plantó en la final. Su primer rival fue el Fenerbahce turco el cual derrotó a los parmesanos en ida (1-0) gracias un tanto del rumano Moldovan, sin embargo en la vuelta vencen los italianos con un marcador agónico (3-1). En la segunda ronda superan al Wisla de Cracovia con otro ajustado marcador (3-2 en el cómputo global) y en la tercera ronda eliminan al Glasgow Rangers. Tras lograr un empate a un gol en Escocia, en el partido de vuelta llega una reacción del Parma para vencer por tres goles a uno. En los cuartos de final conoce su segunda derrota en la competición en su visita al feudo del Girondins de Burdeos donde pierde por dos goles a uno. Micoud y Wiltord logran los goles franceses mientras que Crespo consigue el único gol italiano. Sin embargo, en el partido de vuelta llega un goleadora reacción. El Parma vence por 6-0 al Girondins, con dos goles de Chiesa y Crespo mientras que Verón y Balbo logran uno respectivamente. Finalmente, en las semifinales, doblegan al Atlético de Madrid al que derrotan en la ida en la capital de España (1-3) gracias a los tantos de Enrico Chiesa (2) y Hernán Crespo, y vuelven a vencerlo en el Ennio Tardini por 2-1, siendo Abel Balbo y Enrico Chiesa sus goleadores.

Imagen de los incidentes ocurridos a la conclusión del partido de vuelta de la semifinal entre el Bolonia y el Olympique de Marsella. Foto: AP Photo.
Por su parte, el Olympique de Marsella regresaba seis años después a una final continental tras superar el escándalo de la compra del partido ante el Valenciennes protagonizado por su presidente Bernard Tapie y su jugador Jean-Jacques Eydelie. Bajo el liderazgo del propietario de Adidas, Robert Louis-Dreyfus, edificó para la temporada de su centenario a un equipo repleto de estrellas como Robert Pirès, Florian Maurice y Christophe Dugarry, concluyendo en la segunda posición de la liga gala por detrás del Girondins de Burdeos. Inició su andadura en la UEFA empatando a dos tantos ante los checos del Sigma Olomouc y sentenciar la eliminatoria en la vuelta en su estadio venciendo por 4 goles a 0. En la segunda ronda sufrió para doblegar al Werder Bremen logrando empatar en Alemania (1-1) con gol de Maurice y vencer en el Velodrome por la mínima (3-2). En la tercera ronda fue emparejado con sus vecinos del Mónaco con el que logran empatar (2-2) en la ida disputada en el Principado con goles de Pirès y Camara para vencer por la mínima (1-0) en la vuelta gracias al gol de Camara. En los cuartos de final elimina al Celta de Vigo al cual vence (2-1) en la ida celebrada en Marsella y le sirve para acceder a las semifinales ya que en Balaídos el partido concluye con un empate sin goles. En la semifinal y tras concluir la ida en Marsella con empate sin goles, otro empate en este caso a un tanto permitía acceder a la final a los marselles. Tras adelantarse en el marcador el equipo italiano con un gol de Paramatti, el Olympique conseguía el empate gracias a un penalti transformado por Laurent Blanc en el minuto 86 tras una falta cometida sobre Maurice. Tras el pitido final, los aficionados locales arrojaron cohetes y naranjas a los jugadores del Marsella que replicaron con gestos burlescos. En ese momento, el defensa del Bolonia Mangone propinó un puñetazo que derivó en una monumental refriega. Días más tarde la UEFA sancionó a los franceses Dugarry y Jambay con 5 y 4 partidos de suspensión así como a los italianos Mangone con cinco partidos, Marocchi con cuatro por una brutal entrada en los instantes finales del partido y a Maini con tres encuentros de sanción además de cuantiosas multas económicas a ambos clubes.
Antes de que el balón echase a rodar en la capital rusa sucedió la anécdota de esta final. Las autoridades rusas habían trabajado arduamente para que todo saliese a la perfección sin embargo unas nubes amenazaban con descargar lluvia durante aquella tarde. Ante esta posibilidad de precipitación que desluciese el partido, el alcalde de Moscú, Yurij Luzhkov, ordenó al Servicio de Metereología limpiar el cielo de la capital de Rusia. Así, cuatro horas antes de comenzar la final un grupo de aeronaves y helicópteros bombardearon las amenazantes nubes con sustancias reactivas que evitaron la presencia de la lluvia durante la final.

El jugador del Olympique de Marsella Cyril Domoraud, izquierda, protege el balón ante la presión del centrocampista argentino del Parma Juan Sebastián Verón. Foto: AP Photo.
Con más facilidad de la esperada conquistó el Parma su segunda Copa de la UEFA ante el Olympique de Marsella que contaba con las bajas por sanción de Dugarry, Jambay, Gallas, Luccin y Ravanelli. Los dos goles de los parmesanos en el primer tiempo, casi sin solución de continuidad, dejaron prácticamente noqueado a un equipo francés que comenzó el partido intentando controlar el centro del campo, aunque el juego resultó bastante equilibrado.
A los veintiséis minutos, una cesión fallida de Laurent Blanc a su portero es aprovechada por Hernán Crespo para elevar el balón por encima de Porato e inaugurar el marcador. Apenas nueve minutos más tarde es Vanoli el que remata de cabeza un centro desde la derecha y logra el 2-0 para el Parma. Con este resultado, la segunda mitad se presentaba a vida o muerte para el Olympique. Pese a disfrutar de una mayor posesión de balón, el Parma acababa siempre por imponerse debido a su mejor posición en el campo. El tercer gol de Chiesa, de hermosa ejecución, selló definitivamente la suerte del partido. La Copa de la UEFA volvía a viajar a Italia, o mejor dicho, el trofeo no salía del territorio italiano.
AC Parma – Olympique de Marseille (3-0)
Miércoles, 12/05/1999 (20:00 h).
Luzhniki (Moskva): 61.000 espectadores.
Árbitro: Hugh Dallas (SCO). Amonestó a Asprilla y a Blondeau.
Goles: 1-0 H. Crespo 26′; 2-0 Vanoli 35′; 3-0 Chiesa 55′.
AC Parma: Gianluigi Buffon; Lilian Thuram, Roberto Néstor Sensini (capitán), Fabio Cannavaro; Diego Fuser, Dino Baggio, Alain Boghossian, Paolo Vanoli, Juan Sebastián Verón (Stefano Fiore 77’); Enrico Chiesa (Abel Eduardo Balbo 73’), Hernán Jorge Crespo (Faustino Hernán Asprilla 84’). Entrenador: Alberto Malesani.
Olympique de Marseille: Stéphane Porato; Patrick Blondeau, Pierre Issa, Laurent Blanc (capitán), Cyril Domoraud, Édson da Silva (Aboubakar ‘Titi’ Camara 46’); Frédéric Brando, Daniel Bravo, Jocelyn Gourvennec, Robert Pirès; Florian Maurice. Entrenador: Rolland Courbis.
Historia de la Copa de la UEFA (XIX): el Bayern de Munich y el Schalke 04 rompen con la hegemonia italiana

El capitán Bayern de Munich, Lothar Matthaus, celebra la obtención del título de la Copa de la UEFA en 1996 tras derrotar al Girondins francés. Foto: Gunnar Berning/Getty Images.
Tras tres años de dominio incontestable de los equipos del calcio un nuevo equipo llegado desde el norte europeo, el Bayern de Munich, logró terminar con la hegemonía del fútbol transalpino en la Copa de la UEFA tal y como logró cuatro años atrás el Ajax de Amsterdam. El club bávaro supo aprovechar aquella campaña su presencia en esta competición continental para llevarse a sus vitrinas el único título que le quedada por adjudicarse, igualando así, las gestas de la Juventus de Turín y del citado Ajax holandés que con anterioridad obtuvieron la ‘triple corona’.
El Bayern alejado de la máxima competición aglutinó a un auténtico equipazo, concebido para mayores cotas futbolísticas, dirigidos por dos grandes técnicos: primeramente Otto Rehhagel y ya en la final el gran Franz Beckenbauer. Su inicio en la competición fue pésimo perdiendo en el estadio Olímpico de Munich por la mínima ante el Lokomotiv de Moscú con un gol de Kosolapov en el minuto 70. Sin embargo, los muniqueses enmendaron su error venciendo en terreno ruso por 0-5 con dos goles de Jürgen Klinsmann. La segunda ronda no trajó sorpresa alguna doblegando con facilidad a los escoceses del Raith Rovers algo que repetirían frente a su rival en la tercera ronda, el Benfica portugués, al que batirían con contundencia (7-2 en el cómputo global). El delantero Klinsmann logró anotar seis de los siete goles del Bayern frente a los lisboetas. En los cuartos de final apea de la competición al Nottingham Forest. Tras un encuentro de ida igualado con victoria bávara por 2-1, goles de Klinsmann y Scholl, el partido de vuelta disputado en Inglaterra muestra nuevamente un Bayern resolutivo y derrota al Forest por 1-5. La capacidad de superación de los alemanes se demuestra en las semifinales en las que elimina al FC Barcelona tras ceder en el partido de ida un empate a dos goles, pero en el partido de vuelta vence por 1-2 (goles de Babbel y Witeczek) para acceder a la final.
El segundo finalista fue el sorprendente equipo galo del Girondins de Burdeos liderado por tres internacionales franceses como Zinedine Zidane, Christophe Dugarry y Bixente Lizarazu junto al holandés Richard Witschge, que se coló en la Copa de la UEFA gracias al impulso por parte del máximo organismo del fútbol continental a un torneo casi desconocido llamado Copa Intertoto. Tras ser unos de sus vencedores el club bordelés realizó una gran campaña que le llevó a la gran final. Su debut fue inmejorable, beneficiándose de la excelente forma que les facilitó la competición veraniega de la Copa Intertoto, al superar cómodamente al Vardar macedonio por un marcador global de 3-1. Con idéntico marcador eliminó al Rotor Volvogrado ruso en la segunda ronda y al Real Betis Balompié en la tercera, con un magnífico tanto de Zidane desde el centro del campo del estadio Benito Villamarín. La eliminatoria de los cuartos de final también es espectacular, ya que tras perder en la ida ante el Milan (2-0) con goles de Eranio y Roberto Baggio, remonta el marcador en Burdeos al vencer al equipo milanista por 3-0, con dos goles de Dugarry. Finalmente, en las semifinales al Slavia de Praga con idéntico marcador en ambos encuentros (1-0).

El defensa del Bayern de Munich Thomas Helmer (izquierda) protege el balón ante la presencia del jugador del Girondins de Burdeos Bixente Lizarazu (derecha). Foto: Allsport.
En el partido de ida de la final el Bayern Múnich logró una importante victoria por dos a cero sobre el Girondins de Burdeos. El conjunto bávaro comenzó dominando el partido ante un rival cerrado en defensa, que se limitaba a cortar el juego de los alemanes y salir en rápidos contraataques. La táctica bordelesa dio sus frutos hasta la media hora de juego , e incluso pudo adelantarse en el marcador en el minuto 33, tras un fallo de Sforza en el centro del campo que Tholot no supo aprovechar cuando encaró solo la meta de Kahn. Un minuto después de esta gran ocasión llegó el primer gol del Bayern. Matthäus lanza un córner y Helmer, adelantándose a Grenet, conecta un perfecto cabezazo al fondo de la portería de Huard. Tras el gol, el Girondins estiró sus líneas y dispuso de otra clara ocasión antes del descanso, pero el disparo a bocajarro de Bancarel fue desviado por Kahn a córner. En la segunda mitad el Bayern incrementó su presión ante la meta francesa y pronto logró el merecido premio a su apuesta. Al cuarto de hora de juego, Scholl tras una jugada personal lograba el 2-0. Tras el tanto, el Girondins no perdió la cara al partido hasta la conclusión del encuentro disponiendo de algunas oportunidades para acortar diferencias, aunque también el Bayern dispuso las suyas para ampliar su ventaja.
FC Bayern München – FC Girondins de Bordeaux (2-0)
Miércoles, 01/05/1996 (20:00 h).
Olympiastadion (München): 63.000 espectadores.
Árbitro: Serge Muhmenthaler (SWI). Amonestó a Papin (29′) / Lucas (5′), Dogon (16′), Croci (46′), Witschge (76′).
Goles: 1-0 Helmer 34′; 2-0 Scholl 60′.
FC Bayern München: Oliver Kahn; Markus Babbel, Oliver Kreuzer, Lothar Matthäus (capitán) (Dieter Frey 53’), Thomas Helmer; Christian Ziege, Mehmet Scholl, Ciriaco Sforza, Dietmar Hamann; Jean-Pierre Papin (Marcel Witeczek 70’), Jürgen Klinsmann. Entrenador: Franz Beckenbauer.
FC Girondins de Bordeaux: Gaétan Huard; François Grenet, Jacob Friis-Hansen, Jean-Luc Dogon, Bixente Lizarazu (capitán); Laurent Croci, Philippe Lucas, Daniel Dutuel, Richard Witschge; Anthony Bancarel, Didier Tholot (Cédric Anselin 90’). Entrenador: Gernot Rohr.

El lateral francés del Girondins de Burdeos Bixente Lizarazu, centro, es rodeado por los jugadores del Bayern de Munich Thomas Helmer (izquierda) y Lothar Mäthaus (derecha).
El Bayern culminó una de las temporadas más tempestuosas de su historia añadiendo la Copa de la UEFA a su palmarés, único título europeo que aún faltaba en sus vitrinas. De esta forma, el conjunto bávaro ingresa en el selecto club de equipos que han conquistado las tres competiciones europeas en curso (Copa de Europa, Recopa y Copa de la UEFA), junto con Ajax y Juventus. La primera mitad del encuentro se planteó como un ejercicio de acoso francés sobre la portería de Kahn. Sin embargo, apenas un par de intentos por la izquierda del lateral Lizarazu (el mejor de su equipo hasta que tuvo que retirarse del campo tras una alevosa entrada de Kostadinov) y varios tiros lejanos y sin puntería constituyeron todo el bagaje ofensivo de un Girondins que aún parecía estar lamentando las oportunidades desperdiciadas en Múnich. El Bayern apenas se aproximó con peligro a la meta de Huard, tan sólo en una contra finalizada por Kostadinov con un disparo alto. Tras el descanso, el gol de Mehmet Scholl rompió definitivamente el partido y acabó con las esperanzas de remontada del conjunto francés. La losa del 0-1 resultó demasiado pesada para el Girondins, que incluso permitió que Jürgen Klinsmann anotara su decimoquinto gol en la presente competición de la Copa de la UEFA, récord absoluto en el fútbol europeo en una sola temporada.
FC Girondins de Bordeaux – FC Bayern München (1-3)
Miércoles, 15/05/1996 (20:45 h).
Parc Lescure (Bordeaux): 36.000 espectadores.
Árbitro: Vadim Zhuk (BLR). Amonestó a Witschge (30′), Croci (35′), Dugarry (70′) / Helmer (42′), Frey (57′).
Goles: 0-1 Scholl 53′; 0-2 Kostadinov 66′; 1-2 Dutuel 75′; 1-3 Klinsmann 77′.
FC Girondins de Bordeaux: Gaétan Huard; Anthony Bancarel, Jean-Luc Dogon, Jacob Friis-Hansen, Bixente Lizarazu (capitán) (Cédric Anselin 30’); Laurent Croci (Daniel Dutuel 57’), Philippe Lucas (François Grenet 80’), Richard Witschge, Zinédine Zidane; Didier Tholot, Christophe Dugarry. Entrenador: Gernot Rohr.
FC Bayern München: Oliver Kahn; Markus Babbel, Lothar Matthäus (capitán), Thomas Helmer; Thomas Strunz, Ciriaco Sforza, Christian Ziege, Dieter Frey (Alexander Zickler 61’), Mehmet Scholl; Emil Kostadinov (Marcel Witeczek 75’), Jürgen Klinsmann. Entrenador: Franz Beckenbauer.

El capitán del Schalke 04 Olaf Thon muestra el trofeo de la Copa de la UEFA conquistado ante el Inter de Milán en la tanda de penaltis.
El dominio alemán en el fútbol continental comenzaba a ser cada vez más patente cuando un año más tarde el Schalke 04 relevó al Bayern como campeón de la UEFA. Este club de Gelsenkirchen obtenía su primer título europeo y junto a la sorpendente victoria del Borussia Dortmund en la Liga de Campeones corroboraba a Alemania como la primera potencia en Europa justamente un año después de conquistar su selección la Eurocopa en Inglaterra.
El triunfo del Schalke fue sorprendente ya que se trataba de su primera aparición en las rondas finales de una competición internacional y lo logró derrotando a un equipo ‘grande’ en la tanda de penaltis. El éxito del Schalke fue conjuntar un bloque férreo y homogéneo que fue cogiendo moral según fue avanzando en el torneo. Dirigidos Huub Stevens aglutinó a un nutrido grupo de experimentados jugadores alemanes, liderados por el capitán Olaf Thon, junto a unos jugadores foráneos de exquisita calidad técnico como el belga Wilmots y los checos Latal y Nemec.
El Schalke inició su andadura en la UEFA derrotando al Roda holandés por un marcador global de 5 goles a dos, tres de ellos anotados por el belga Marc Wilmots. En la segunda ronda sufrió para eliminar al Trabzonspor turco (4-3 en el global) siendo claves los dos goles del veterano delantero Martin Max. En la tercera ronda venció con apuros al Brujas belga, tras perder en Bélgica por 2-1, el Schalke remontó en la vuelta gracias a un marcador favorable de 2-0.

El defensa del Schalke 04 Thomas Linke, derecha, corta el avance del jugador del CD Tenerife Juanele.
En las dos rondas previas a la final los alemanes doblegaron a dos rivales españoles. En los cuartos de final, el Schalke vencía al Valencia en la ida celebrada en Gelsenkirchen por dos goles a cero (tantos de Linke y Wilmots) y lograba un empate a un gol en Mestalla siendo Mulder el autor del tanto. Las semifinales fueron agónicas ante el sorprendente Tenerife entrenador por el técnico alemán Jupp Heyckes. En las Islas Canarias, los tinerfeños sufrieron para ganar por la mínima a los germanos gracias a un gol de Felipe Miñambres desde el punto de penalti al inicio del encuentro. En el partido de vuelta, estuvo a punto de saltar la sorpresa, pero el Schalke forzó la prórroga con un gol de Linke mediada la segunda parte. En el tiempo suplementario un postrero gol de Wilmots en el minuto 108 dio el pase a la final a los alemanes y dejó en los españoles una inmensa decepción.
El Inter de Milán regresó a una final de la Copa de la UEFA y también fue el retorno de un club italiano a dicho encuentro tras un año de ausencia a una competición que en los pasados años era feudo de los equipos de Italia. Dirigidos por el técnico inglés Roy Hodgson iniciaron la competición venciendo cómodamente a los franceses del EA Guimgamp (4-1 en el cómputo global) pero sufrieron muchísimo para eliminar al Casino Graz austríaco. En la ida disputada en San Siro los interistas sólo lograron vencer por la mínima gracias a un gol en los minutos finales del defensa francés Jocelyn Angloma. El partido de vuelta, en terreno austriaco, un gol de Sabitzer iguala una eliminatoria que se decide en la tanda de penaltis. Desde los once metros, los interistas se muestran infalibles y un error de Dampfhofer da el pase a la siguiente ronda al Inter. En la tercera ronda, y con la lección aprendida, los italianos vencen con contundencia al Boavista portugues (7-1 en el global) pero en los cuartos de final vuelven a ser sufridos ante el Anderlecht. Tras empatar un gol en Bruselas, el Inter derrota por 2-1 a los belgas en el encuentro de vuelta. El héroe de la eliminatoria es Maurizio Ganz autor de los tres goles interistas. En las semifinales se miden a un equipo en auge: un Mónaco con Thierry Henry, David Trezeguet, el brasileño Sonny Anderson o el nigeriano Ikpeba en sus filas. En Inter logra un resultado tranquilizador en la ida disputada en Milán (3-1) gracias a los goles de Ganz (2) y Zamorano. Sin embargo en el partido de vuelta disputado en el Principado, el Mónaco coloca contra las cuerdas al Inter durante los veinte minutos finales. El autor del gol monegasco en la ida, Ikpeba, vuelve a marcar pero es insuficiente para acceder a la final.

El centrocampista suizo del Inter de Milán Ciriaco Sforza, izquierda, obstaculiza al jugador checo del Schalke 04 Jiri Nemec, derecha.
El Schalke 04 lograba una corta victoria (1-0) en el partido de ida de la final gracias a un derechazo del belga Marc Wilmots que premió el juego de su equipo frente al conservadurismo del Inter. Los italianos también sucumbieron en el fortín del Parkstadion, en donde todos los equipos visitantes en esta competición habían caído derrotados sin haber logrado siquiera marcar un solo gol al conjunto alemán. El Inter, sin el concurso de Djorkaeff, mantuvo en todo momento una actitud conservadora y cedió terreno a los germanos, que aceptaron el reto de llevar la iniciativa en el juego. Los tímidos contragolpes interistas apenas pusieron en aprietos a Lehmann, salvo en uno de ellos en el que Ganz puso a prueba los reflejos del excelente meta alemán. Tras el descanso, el Schalke 04 apretó los dientes y fue el delantero belga Wilmots, en jugada indivudual, el que iluminó el sueño de la hinchada alemana con un terrible zapatazo desde 30 metros que sorprendió a Pagliuca. Con su presencia en el partido, el capitán interista Giuseppe Bergomi estableció un nuevo récord de partidos jugados en competición europea: 98 encuentros.
FC Schalke 04 – Internazionale FC (1-0)
Miércoles, 7/05/1997 (20:45 h).
Parkstadion (Gelsenkirchen): 56.824 espectadores.
Árbitro: Marc Batta (FRA). Amonestó a Galante (14′).
Goles: 1-0 Wilmots 71′.
FC Schalke 04: Jens Lehmann; Yves Eigenrauch, Johan de Kock, Olaf Thon (capitán), Thomas Linke, Jiří Němec; Ingo Anderbrügge, Andreas Müller, Michael Büskens (Martin Max 66’); Radoslav Látal, Marc Wilmots. Entrenador: Huub Stevens.
Internazionale FC: Gianluca Pagliuca; Giuseppe Bergomi (capitán), Massimo Paganin, Fabio Galante, Alessandro Pistone; Javier Adelmar Zanetti, Salvatore Fresi (Nicola Berti 61’), Ciriaco Sforza, Aron Winter; Iván Luis Zamorano, Maurizio Ganz. Entrenador: Roy Hodgson.

El delantero chileno del Inter de Milán Iván Zamorano, derecha, remata un balón ante la presencia de un defensa del Schalke 04.
Desde los once metros, el Schalke 04 conquistó su primer título europeo, tras forzar el Inter la prórroga con un gol de Zamorano en los últimos minutos. El equipo italiano inició el partido de vuelta de la final muy temeroso con el juego ofensivo alemán contando con excesivas precauciones defensivas. No fue hasta pasada la media hora de juego cuando el Inter pudo estirarse y merodear la meta del Schalke. En ese periodo de tiempo, los alemanes dispusieron de dos ocasiones para sentenciar la final: la primera en un centro-chut de Wilmots y la segunda en un obús del zurdo Büskens. El equipo alemán logró controlar también el juego durante la segunda mitad, y Pagliuca tuvo nuevamente que salvar su portería de otro zapatazo de Büskens que buscaba la escuadra. Cuando el partido parecía condenado al 0-0 inicial, el ex madridista Iván Zamorano aprovechó uno de los pocos balones que le llegó en condiciones y batió a Lehmann a media altura, forzando así la prórroga. En el inicio del tiempo suplementario el Inter se quedaba con un jugador menos, ya que Fresi vio su segunda tarjeta amarilla. A partir de esos momentos el cuadro lombardo ofreció su mejor nivel de juego y hasta pudo haber resuelto el partido con un disparo de Ganz que repelió el travesaño. El tiempo concluyó sin más alteración en el marcador por lo que tuvo que recurrir a la tanda de penaltis para determinar el vencedor. Lehmann se convirtió en el héroe de su equipo al detener el primer lanzamiento interista, a cargo de Zamorano. Posteriormente, Winter enviaba fuera su disparo y Wilmots certificaba la victoria del modesto Schalke 04.
Internazionale FC – FC Schalke 04 (1-0)
Miércoles, 21/05/1997 (20:45 h).
San Siro / Giuseppe Meazza (Milano): 81.675 espectadores.
Árbitro: José María García-Aranda (SPA). Amonestó a Ganz (3′), Fresi (21′ y 91′), Zamorano (98′), Djorkaeff (101′) / Eigenrauch (7′), Lehmann (58′), Thon (66′), Wilmots (71′) y Látal (104′). Expulsó a Fresi por doble amonestación (min. 91).
Goles: 1-0 Zamorano 84′.
Lanzamientos de penaltis (1-4): 0-1 Anderbrügge; 0-1 Zamorano [parado] / 0-2 Thon; 1-2 Djorkaeff / 1-3 Max; 1-3 Winter [fuera] / 1-4 Wilmots.
Internazionale FC: Gianluca Pagliuca; Giuseppe Bergomi (capitán) (Jocelyn Angloma 71’), Massimo Paganin, Salvatore Fresi, Alessandro Pistone; Paul Ince, Ciriaco Sforza (Aron Winter 81’), Youri Djorkaeff, Javier Adelmar Zanetti (Nicola Berti 120’); Iván Luis Zamorano, Maurizio Ganz. Entrenador: Roy Hodgson.
FC Schalke 04: Jens Lehmann; Yves Eigenrauch, Johan de Kock, Olaf Thon (c), Thomas Linke, Michael Büskens; Radoslav Látal (Oliver Held 111’), Andreas Müller (Ingo Anderbrügge 97’), Jiří Němec; Marc Wilmots, Martin Max. Entrenador: Huub Stevens.








