Europa en juego

La historia de las competiciones europeas de clubes de fútbol

Archivo para Octubre 2008

El Rayo Vallecano se ‘emborracha’ de gloria en Burdeos

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El capitán rayista Ángel Luis Alcázar despeja un balón junto del delantero del Girondins Pauleta. Foto: AP Photo

Nuevo capitulo de “Días de gloria” dedicado al tercer equipo de la capital madrileña: el Rayo Vallecano que tuvo su momento de gloria en la campaña 2000/2001 de la mano del técnico manchego Juande Ramos. Fue agraciado con una plaza en la Copa de la UEFA gracias a la clasificación al juego limpio de la UEFA junto a los belgas del SK Lierse y el IFK Norrköping sueco. Los vallecanos, sin duda, aprovecharon al máximo la oportunidad recibida y realizaron una extraordinario campaña europea en su debut a nivel internacional.

El nombre del modesto Rayo Vallecano se engrandeció un poco más si cabe en Burdeos, lugar donde el modesto equipo español prolongó su increíble crecimiento, y venció 1-2 al Girondins en el partido de vuelta correspondiente a la cuarta ronda, dando además una lección de fútbol ofensivo con una sorprendente experiencia.

El Girondins de Burdeos se transformó en una nueva víctima del sorprendente Rayo europeo. Tras eliminar a equipos prestigiosos en el panorama europeo como Molde, Viborg o Lokomotiv, el equipo galo cayó en la trampa rayista y terminó noqueado con un parcial total de 6-2 en la eliminatoria. En la ida, los franceses sucumbieron por un contundente 4-1.

Contra todo pronóstico, el Rayo comenzó dominando. Con gran confianza y unas sorprendentes tablas en su primera participación en competiciones europeas, Juande Ramos apostó por el mismo equipo ofensivo que en la ida, con la exitosa línea de tres mediapuntas, con Quevedo, Luis Cembranos y Míchel.

Se esperaba un Girondins motivado, herido en su orgullo tras ser atropellado en la ida, en 20 minutos finales de magia del Rayo que le concedieron una ventaja vital. No fue así, y desde el pitido inicial el balón fue del Rayo.

Los galos pusieron las primeras ocasiones en remates de Laslandes y Pauleta en el minuto 8. El delantero portugués y líder del poder ofensivo galo tuvo en sus botas el primer tanto en el minuto 17, cuando al aprovechar un error defensivo de Alcázar se topó con Lopetegui tras conectar un fuerte disparo cruzado.

Fue el preludio del final de la eliminatoria. Un balón en largo que plantó sólo a Bolo acabó siendo la sentencia. El guardameta galo Ramé derribó al delantero vasco al borde del área, recibió la roja directa, y el colegiado escocés Douglas regalaba un penalti al Rayo.

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El jugador del Rayo Vallecano, José María Quevedo, controla un balón suelto ante Laurent Battles del Girondins de Burdeos. Foto: AP Photo

Luis Cembranos se había guardado el primer tanto oficial en Europa para un momento histórico, y transformaba el regalo en un tanto clave que obligaba al Girondins a meter cinco goles y con diez jugadores.

El Rayo no pasó en ningún momento los apuros esperados. Y eso que cuatro minutos después de adelantarse en el marcador, la desgracia se cebaba con Mingo, que en su intención de despejar un centro, ubicaba el esférico en la misma escuadra de Lopetegui, ante la incredulidad del meta rayista.

De aquí al final, el juego del Girondins fue una señal de impotencia. Consciente de su eliminación, no puso en peligro en ningún momento a Lopetegui, y eso que Pauleta remataba todo lo que le llegaba, mostrando su instinto goleador. En la reanudación, el Rayo se divirtió. Con la conciencia tranquila, consciente de su proeza, disfrutó del momento. Bolo hacía en el minuto 50 el segundo tanto rayista aprovechando un nuevo regalo, en esta ocasión de la defensa.

Míchel perdonaba el tercero cinco minutos después, mientras Lopetegui se ganaba el puesto con paradas a tiros de Smertin, y Sommeil a bocajarro.

Cumplidos los 40 minutos finales que sobraron en el guión y en los que el Rayo pudo ampliar la diferencia en el marcador, comenzó la fiesta rayista, que toca la gloria y estará entre los ocho mejores de la Copa de la UEFA.

FC Girondins de Bordeaux – Rayo Vallecano (1-2)
Jueves, 22/02/2001 (19:00 h)
Estadio Chaban-Delmas (Burdeos): 27.000 espectadores.
Árbitro: Stuart Dougal (SCO). Mostró cartulinas amarillas a Bruno Basto y Sommeil por el Girondins. Expulsó por roja directa a Ramé, en el minuto 18.
Goles: 0-1 L. Cembranos [p.] 20′; 1-1 Mingo [p.p.] 24′; 1-2 Bolo 50′.

FC Girondins de Bordeaux: Ulrich Ramé; François Grenet (Pascal Feindouno 46′), Alain Roche, David Sommeil, Bruno Miguel Leite Basto; Laurent Battles (Frédéric Roux 18′), Aleksej Smertin, Sylvain Legwinski (Kodjo Afanou 80′), Christophe Dugarry; Lilian Laslandes, Pedro Miguel Carreiro ‘Pauleta’. Entrenador: Elie Baup.

Rayo Vallecano: Julen Lopetegui; Ángel Luis Alcázar, Sergio Martínez Ballesteros, Ramón de Quintana, Carles Domingo Pladevall ‘Mingo’; José María Quevedo (Gláucio de Jesús Carvalho 60′), Hélder Manuel Elias, Gerhard Poschner, Miguel Ángel Sánchez ‘Míchel’ (Josep Setvalls 72′), Luis Cembranos; Jon Pérez Bolo (Elvir Bolić 52′). Entrenador: Juan de la Cruz ‘Juande’ Ramos.

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20 Octubre 2008 a 12:14 AM

La Real Sociedad apeada de la final de la Copa de Europa por un error arbitral

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Real Sociedad

Jugadores de la Real Sociedad, entre ellos un jovencísmo José Mari Bakero, se abrazan junto al autor del gol del empate: Diego. Foto: Real Sociedad

La Real Sociedad salvó la imagen europea al ser derrotada en Hamburgo por un tanto discutible y con la notable ausencia de cuatro de sus mejores jugadores: Iñaki Kortabarria, Agustín Gajate, Jesús María Zamora y Jesús María Satrústegui. Los donostiarras, dobles campeones de Liga en 1981 y 1982, realizaron una magistral campaña en Europa al superar al Vikingur islandés, al Celtic de Glasgow y al Sporting de Lisboa antes de ser detenidos en Alemania a un paso de la final por la actuación de un linier local. El juez de línea titular del colegiado suizo Bruno Galler fue sustituido por lesión en el descanso por otro de Hamburgo quien obvió a todas luces la posición irregular del delantero alemán en el segundo gol del Hamburgo.

La Real, que acudió en busca de lo imposible, rozó un éxito que hubiera supuesto la gran sorpresa de aquella edición de la Copa de Europa. La Real, que durante la mayor parte del encuentro se limitó a mantener un cerrojo a ultranza, en los minutos en los que contragolpeó encontró más facilidades que las esperadas, porque los defensores hamburgueses mostraron un nerviosismo impropio de quienes tienen una eliminatoria resuelta. El equipo donostiarra no salió del Volkparkstadium goleado, como todo hacía indicar, y como la tradición de los equipos españoles apuntaba.

Hasta el minuto 20 de juego, el encuentro fue una partida de frontón en la que todos los realistas jugaron de zagueros. La simple presencia del ariete alemán Hrubesch al que sus compañeros buscaban con balones aéreos causaba muchos quebraderos de cabeza a la zaga txuri urdin. El primer susto lo resolvió Arconada con un despeje a córner. El segundo fue un tiro de Bastrup que repelió el poste izquierdo. La mejor ocasión para marcar la tuvo Von Hesen, que recibió desde el poste izquierdo un centro de cabeza de Hrubesch. La pelota no tenía otro camino que el de las mallas. Pero surgió Arconada en vuelo a propulsión y logró quitarle con el puño la pelota.

Cuando se llegaba al ecuador de los primeros 45 minutos, el centro del campo de la Real Sociedad comenzó a querer sacar el balón jugado y se produjeron las primeras escapadas tímidas y lentas, pero que dieron un respiro a la agobiada defensa. Fue en el minuto 32 cuando la Real remató a puerta gracias a un cabezazo de Olaizola, que en inmejorable posición para marcar, envió el balón fuera.

Pero cuando faltaba un solo minuto para la finalización del primer período los donostiarras dejaron ver a los hamburgueses del peligro que podía ocasionar y les traspasaron el ‘miedo en el cuerpo’ que hasta entonces había tenido un sólo dueño. Uralde pasó un balón hacia la izquierda, por donde entraba Larrañaga. Éste penetró en el área, quebró dos veces a Kaltz y se quedó, aunque algo escorado, frente a Stein. Su remate salió alto.

El segundo período fue casi un calco del primero, salvo en los quince últimos minutos donde se produjeron los goles. El empate lo rompió Jakobs con su remate. La remota esperanza de batir a Stein en un contragolpe y hallar el pasaporte para la final de Atenas desapareció por tan solo cuatro minutos; los que tardó Diego en batir al meta germano. Pero en el minuto 84 Von Heesen, en claro fuera de juego, sentenció con su gol el encuentro y la eliminatoria.

Los últimos minutos tuvieron más emoción que el resto del encuentro, porque los hanseáticos intentaron aumentar su ventaja. Los realistas, picados en su amor propio, contragolpearon con la celeridad que no habían tenido en el resto del encuentro. El final fue emotivo porque los dos conjuntos se trataron de tú a tú.

El Hamburgo vencería en la final de la Copa de Europa contra la Juventus gracias un potente zurdazo de Felix Magath.

Hamburger SV – Real Sociedad de Fútbol (2-1)
Miércoles, 20/04/1983 (20:00 h)
Volksparkstadion (Hamburgo): 55.000 espectadores.
Árbitro: Bruno Galler (SWI).
Goles: 1-0 Jakobs 76′; 1-1 Diego 80′; 2-1 Von Heesen 84′.

Hamburger SV: Ulrich Stein; Manfred Kaltz, Jürgen Groh, Ditmar Jakobs, Bernd Wehmeyer; William Hartwig, Felix Magath, Wolfgang Rolff; Thomas von Heesen, Horst Hrubesch, Lars Bastrup. Entrenador: Ernst Happel

Real Sociedad de Fútbol: Luis Miguel Arconada; Eliseo Murillo, Genaro Celayeta, Alberto Górriz, Julio Olaizola; Tomás Orbegozo, José Diego Álvarez, Javier Zubillaga, Juan Antonio Larrañaga; Peio Uralde (José María Bakero 69′), Roberto López Ufarte. Entrenador: Luis Alberto Ormaechea

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19 Octubre 2008 a 1:21 PM

El Celta de Vigo aplasta al Benfica endosándole un 7-0

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Las noches de absoluto ensueño dentro de las competiciones europeas están al alcance de cualquier equipo, sea modesto o sea de los calificados como grandes. Así lo demostro un club modesto como el Real Club Celta de Vigo que logró endosar en dos ediciones consecutivas una lluvia de goles a su rival en su visita al estadio de Balaidos. En la temporada 1998/99, durante la segunda participación de los vigueses en Europa, goleó a los rumanos del Arges Dacia Pitesti un 7-0 pero un año más tarde hizo lo propio con un club de los históricos en Europa: el Benfica de Portugal, un doble campeón de Europa. El Celta ‘obsequio’ con una lección de fútbol y goles a su hinchada a la vez que avisaba del peligro ‘celtiña’ en el continente.

Reuters

El ruso del Celta de Vigo Valery Karpin, izquierda, supera en velocidad al jugador del Benfica Ricardo Rosas. Foto: Reuters

El Celta barrió del césped a un desconocido Benfica con un juego de otra galaxia y le endosó un severo varapalo que dejó la eliminatoria vista para sentencia. La presión en todo el campo del equipo visitante hizo daño durante los primeros diez minutos. Los jugadores célticos se aturullaron, cogieron respeto al rival y fueron incapaces de superar con garantías el entramado lisboeta.

Pero esta sensación de impotencia no duró mucho. Poco a poco, Mostovoi y Karpin fueron tomando la batuta del centro del campo y el Celta se sobrepuso a ese temor inicial para dar comienzo a un recital de fútbol que acogotó al líder de la liga portuguesa.

El conjunto celeste llegaba al área cada vez con más peligro y en una jugada que casi acaba en gol, el rechace fue controlado por Gustavo López con rapidez y el defensor entró a por todas sin poder evitar el contacto con la pierna del argentino.

El correspondiente penalti anotado por Karpin destapó definitivamente el tarro de las esencias futbolísticas de los célticos con Mostovoi de fantástico director de orquesta e inventor de pases inverosímiles.

A los 29 minutos, Makelele efectuó una magnífica jugada personal con el apoyo del ruso y anotó el segundo. La avalancha celeste no se quedó ahí. Al Benfica no le quedó más remedio que abrirse en busca de un tanto y el Celta encontró un filón.

Karpin por dos veces tuvo opción de marcar antes de que Mario Turdó deleitara al público con una sensacional parábola por encima del portero alemán Robert Enke tras un servicio medido, como no, de Aleksander Mostovoi.

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Alexander Mostovoi del Celta de Vigo, izquierda, pugna por un balón con un jugador del Benfica. Foto: AP Photo

La fiesta en la grada celeste no se hizo esperar ante los ocho mil portugueses en completo silencio y uno de los jugadores bandera del equipo aquella temporada, el lateral Juanfran, cabeceó con contundencia un perfecto saque de esquina de Gustavo López.

La primera parte se despidió con una sensación mágica y un Benfica vulgarizado por su rival. Tan solo las internadas del checo Poborsky inquietaron levemente la portería de Dutruel que no tuvo necesidad de intervenir en el juego.

En la segunda parte más de lo mismo. Durante cinco minutos el Benfica apretó un poco más e intentó redimirse pero no bastó. El Celta sacó inmenso rendimiento de sus oportunidades de gol y apuntilló definitivamente a un rival hecho un guiñapo.

La última media hora sobró. El Celta redujo una marcha y el conjunto luso se conformó con que el desastre no pasara a mayores proporciones.

RC Celta – SL Benfica (7-0)

Jueves, 25/11/1999 (21:30 h)
Estadio Balaídos (Vigo): 32.000 espectadores.
Árbitro: Paul Durkin (ENG). Mostró tarjeta amarilla a Cáceres, Juanfran, Tomás, Andrade y Ronaldo.
Goles: 1-0 Karpin [p.] 16′; 2-0 Makélélé 30′; 3-0 Turdó 39′; 4-0 Juanfran 42′; 5-0 Turdó 50′; 6-0 Karpin 54′; 7-0 Mostovoj 61′.

RC Celta: Richard Dutruel; Juan Velasco, Fernando Gabriel Cáceres, Goran Đorović, Juanfran García (Pablo Coira 66′); Claude Makélélé, Everton Giovanella, Valerij Karpin, Aleksandr Mostovoj (Tomás Hervás 75′), Gustavo Adrián López; Mario Héctor Turdó (Benedict McCarthy 57′). Entrenador: Víctor Fernández.

SL Benfica: Robert Enke; Luís Filipe Andrade, Paulo Sérgio Madeira, Ronaldo Guiaro, Ricardo Rojas (Bruno Miguel Basto 53′); José António Calado (Sebastián Cruzado ‘Chano’ 63′), Sergij Kandaurov (Tahar El-Khalej 46′), Karel Poborský, João Pinto, Nuno Ricardo Oliveira ‘Maniche’; Nuno Gomes. Entrenador: Jupp Heynckes.

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18 Octubre 2008 a 11:32 PM

El Athletic Club cosecha un valioso empate sin goles en Anfield en la Copa de Europa

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Este domingo, 19 de octubre, se cumplirán 25 años de la disputada del partido correspondiente a la ida de la segunda eliminatoria de la Copa de Europa entre el Liverpool FC y el Athletic Club de Bilbao. El club bilbaíno dirigido por Javier Clemente regresaba a la máxima competición continental veintiséis años después de haberlo hecho tras su primera participación en la temporada 1956/57 tras lograr su primer título de Liga del ‘doblete’ que obtuvo en la década de los ochenta. Tras remontar la primera eliminatoria en San Mamés doblegando al campeón de Polonia, el Lech Poznan, el sorteo no fue nada benevolente con los leones al tocarles en suerte el campeón inglés liderado por el jugador escocés Kenny Dalglish.

El Athletic acudió a esta cita esperanzado de resolver la eliminatoria en el partido de vuelta a celebrar en el estadio de San Mamés y evitar recurrir al cualquier tipo de fortuna como sucedió 15 años atrás, cuando el propio Javier Clemente iniciaba su corta carrera como futbolista, el equipo bilbaíno logró eliminar de la Copa de Ferias a un Liverpool que ya entonces comenzaba a ser citado entre los más potentes equipos de mundo. Aquel 2 de octubre de 1968 el Athletic eliminaba en la Copa de Ferias a los ingleses gracias a un sorteo mediante una moneda. El capitán rojiblanco, Koldo Aguirre, eligió apropiadamente el color agraciado.

Por otro lado, seguía coleando el tema de la lesión de Goiko al argentino Maradona. Casi un mes antes, el 24 de septiembre, el central rojiblanco rompía los ligamentos del tobillo izquierdo de la estrella blaugrana en una terrible entrada que le costó una sanción de 18 partidos aunque posteriormente fue rebajada por el Comité de Apelación en diez encuentros. Por dicha acción la prensa sensacionalista británica calificado a Goikoetxea como el ‘carnicero de Bilbao’. Además, en el campeonato liguero a los bilbaínos le costaba marcar goles como ocurrrió en sus compromisos ante el Real Mallorca y el RCD Espanyol.

Diario AS

Los rojiblancos De Andrés (izquierda), Liceranzu (de espaldas) y Goikoetxea (derecha) rodean a dos delanteros del Liverpool. Foto: Diario AS

El balón echó a rodar y contempló un monólogo del club inglés ante un Athletic quien, a base de una sólida defensa, sin apenas buscar la portería rival al contraataque, consiguió dejar a cero su portería tras 90 minutos de asedio. El Liverpool, sin muchos recursos, se dedico a buscar la portería de Zubizarreta colgando balones altos a sus delanteros, dando así facilidades a los centrales bilbaínos en su labor de achique.

Si los ‘reds’ superaron a los leones en el campo de juego, en el juego táctico Javier Clemente le ganó la partida al veterano técnico Joe Fagan. En la víspera del choque, Clemente dejaba entrever el conservadurismo en su sistema táctico cuando explicó que no incluiría en el once inicial a “dos hombres técnicos”, por lo que Manu Sarabia sería el único referente en ataque y no estaría acompañado en la punta por Argote.

En la crónica del partido el diario “El País” lo explicaba de esta forma:

Con un solo as en la baraja y, como mucho, una pareja de cincos, el míster del Athlétic le ganó la partida de póker al veterano Joe Fagan. Ése es su mérito, porque ganar con póker de ases lo hace cualquiera. Astutamente, Clemente supo sacar el máximo rendimiento a sus no muy brillantes cartas, prolongando la incertidumbre hasta el último segundo, como quien guarda un naipe secreto.

Según fueron transcurriendo los minutos, el encuentro encumbró a la dupla de centrales Iñigo Liceranzu y Andoni Goikoetxea contra la cual morían todos los ataques del Liverpool gracias a su serio trabajo defensivo que mantuvo imbatida la portería de Zubizarreta. La labor de contener los ataques del Liverpool no se quedó centrado en la pareja de defensas centrales sino en el resto del equipo. Brilló de manera especial Txema Noriega, quien lucho infatigablemente en el centro del campo en la pelea de balones, en detrimento de un ‘apagado’ Sarabia.

Los minutos fueron pasando mientras los jugadores rojiblancos de dedicaban a contemporizar y a realizar numerosas pérdidas de tiempo en su afán de llevarse para el encuentro de vuelta un resultado positivo. En cambio, el Liverpool siguió fiel a su guión consistente en presionar en todo el campo y mandar balones sobre el área rojiblanca, y no demostró en ningún momento disponer de otros recursos para perforar la portería del Athletic.

El desenlace de la eliminatoria se pospuso para dos semanas más tarde en La Catedral…

Liverpool FC – Athletic Club de Bilbao (0-0)
Miércoles, 19/10/1983 (19:30 h).
Anfield Road (Liverpool): 33.063 espectadores.
Árbitro: Paolo Bergamo (ITA).

Liverpool FC: Bruce Grobbelaar; Phil Neal, Mark Lawrenson, Alan Hansen, Alan Kennedy; Sammy Lee, Graeme Souness, Kenny Dalglish, Craig Johnston; Ian Rush, Michael Robinson. Entrenador: Joe Fagan

Athletic Club de Bilbao: Andoni Zubizarreta; Santiago Urquiaga, Íñigo Liceranzu, Andoni Goikoetxea, Miguel de Andrés, José María Núñez (Luis de la Fuente 46′); Juan José Elguezábal, José Ramón Gallego, Ismael Urtubi; Manu Sarabia (Estanislao Argote 68′), Txema Noriega. Entrenador: Javier Clemente

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18 Octubre 2008 a 2:05 PM

El FC Barcelona se adjudica el trofeo en propiedad en el epílogo de la Copa de Ferias

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Sir Stanley Rous, a la izquierda, entrega el trofeo de vencedor de la Copa de Ferias a los blaugranas Joaquin Rifé, Antonio Torres, Teófilo Dueñas y Eladio Silvestre

Sir Stanley Rous, a la izquierda, entrega el trofeo de vencedor de la Copa de Ferias a los blaugranas Joaquín Rifé, Antonio Torres, Teófilo Dueñas y Eladio Silvestre

En la denominada finalísima de la Copa de Ferias, que sirvió para despedir a esta competición iniciada en 1955, enfrentó al primer y máximo vencedor del torneo, el FC Barcelona, con el último vencedor, el Leeds United, que también se proclamó vencedor en 1968. El vencedor de este sentimental encuentro que se disputó en el Camp Nou se llevaría en propiedad la Copa de Ferias, también denominada trofeo Noël Béard. El partido también sirvió para homenajear en su despedida del arbitraje del húngaro István Zsolt que estuvo pitando en tres fases finales de la Copa del Mundo de la FIFA y en cuatro Juegos Olímpicos.

El partido fue de los más espectacular y emocionante. Tras unos primeros 45 minutos en los cuales ninguno de los equipos lograron perforar la portería rival, tras el descanso comenzaron a llegar los goles. El marcador se movió en el minuto 51 cuando el barcelonista Teófilo Dueñas, debutante aquella noche en competición internacional, cabeceó a la red un centro de Marcial Pina para establecer el 1 a 0 en el marcador.

Dos minutos más tarde, el Leeds United igualaba la contienda a la salida de una falta. Joe Jordan batía al meta del FC Barcelona Salvador Sadurní después que éste no atajase un duro disparo de Peter Lorimer. A falta de siete minutos para la conclusión los azulgranas desnivelaron la balanza y otro vez fue gracias al acierto de Dueñas. El delantero aprovechó una gran pase de los pies de Marcial para batir de un tiro cruzado y ajustado al meta inglés Gary Sprake. El FC Barcelona pudo haber logrado un tercero en los últimos minutos de partido si un disparo de Dueñas, con Sprake batido, no lo hubiera despejado Reaney de un cabezado bajo la misma raya de gol. De este modo, los barcelonistas llevaban a sus vitrinas el trofeo que fue entregado por el presidente de la FIFA y antiguo presidente del Comité Organizador de la Copa de Ferias, Sir Stanley Rous, sobre el césped del Camp Nou a los jugadores azulgranas.

FC Barcelona – Leeds United AFC, 2-1 (0-0)
Miércoles, 22 de septiembre de 1971 (20:45 horas)
Camp Nou (45.000 espectadores)
Árbitro: István Zsolt (Hungría), acompañado por los linieres Martín Álvarez (España) y Ceel (Inglaterra)
Goles: 1-0, min. 51: Dueñas; 1-1, min.53: Jordan; 2-1, min.83: Dueñas
FC Barcelona: Salvador Sadurní; Joaquín Rifé, Eladio Silvestre, Antonio Torres, Francisco Fernández ‘Gallego’ – Enrique Álvarez Costas, Carlos Rexach – Juan Carlos Pérez, Teófilo Dueñas, Marcial Manuel Pina, Juan Manuel Asensi (79’ José María Fusté). Entrenador: Marinus Michels (HOL)
Leeds United AFC: Gary Sprake – Paul Reaney, Nigel Davey, Jack Charlton, Norman Hunter – William ‘Billy’ Bremner, Johnny Giles – Peter Lorimer, Joe Jordan, Frederick Belfitt, Christopher Galvin. Entrenador: Donald Revie

Escrito por europaenjuego

16 Octubre 2008 a 10:16 PM