Archivo para Enero 2009
Historia de la Copa de la UEFA (XVI): los triunfos del Nápoles y de la Juventus, con su segundo título, inician el monopolio italiano en la competición

El capitán del Nápoles, el argentino Diego Armando Maradona, recoge el trofeo de campeón de la Copa de la UEFA.
El final de la década de los años ochenta supuso el inicio del periodo de dominio absoluto en la Copa de la UEFA de los clubes italianos. Entre las ediciones de 1989 y de 1999, los equipos transalpinos se adjudicarían todos los títulos a excepción de tres. Sólamente, el Ajax de Amsterdam, el Bayern de Munich y el Schalke 04 fueron capaces de romper la hegemonía italiana, que fue aprovechada por el Inter de Milán para conquistar tres títulos, la Juventus de Turín y el Parma lograron dos y el Nápoles liderado por el astro argentino Diego Armando Maradona se hizo con el último.
La temporada 1988/89 inició el dominio de los equipos de Italia en las competiciones europeas. El Milán ganaba la Copa de Europa, la Sampdoria de Génova perdía ante el FC Barcelona de Johann Cruyff y el Nápoles lograba un título doblemente relevante. El primero para un equipo del sur de la península italiana y que se sumaba al Scudetto logrado en la temporada 1986/87. De la mano del tecnico Ottavio Bianchi y con un ramillete de jugadores extraordinarios, tanto italianos como sudamericanos – los brasileños Alemão y Careca junto a Maradona – conseguían culminar una temporada histórica.
El inicio en la competición fue titubeante, superando al PAOK de Salónica por la mínima (2-1 en el cómputo global), al Lokomotive Leipzig (3-1) con dos goles del defensa Giovanni Francini y en la tercera ronda al Girondins de Burdeos por la mínima (0-1 en el cómputo global) gracias a un gol del delantero Andrea Carnevale en el minuto cinco del encuentro de ida disputado en tierras galas. Los cuartos de final deparan un enfrentamiento entre equipos italianos: Nápoles y Juventus pugnan por una plaza en las semifinales. En la ida celebrada en Turín, la Vecchia Signora vence por 2 goles a cero pero este resultado es igualado en la vuelta con goles de Maradona desde los once metros y Carnevale. Cuando la eliminatoria se encaminaba hacia la tanda de penaltis, el defensa Alessandro Renica lograba el gol de la victoria en el minuto 120. El Nápoles llega a unas semifinales acompañado de tres equipos alemanes, dos de la Alemania Federal y uno de la Democrática. El Bayern de Munich es superado en el partido de ida celebrado en el estadio San Paolo (2-0) con goles de Careca y Carnevale. El delantero carioca será el artífice del pase a la gran final del Nápoles al lograr los dos goles de su equipo en el empate logrado en la capital bávara (2-2).
El otro finalista fue el Stuttgart alemán dirigido por el holandés Arie Haan que contaba con varios internacionales alemanes en sus filas: el portero Eike Immel, el defensa Guido Buchwald o el delantero Jürgen Klinnsmann… En la primera ronda supera el escollo de los húngaros del Tatabányai Bányász (3-2 en el cómputo global) y más cómodamente al Dinamo de Zagreb (4-2) en la segunda ronda. En los octavos de final, los goles de los delanteros Maurizio Gaudino y Jürgen Klinsmann son decisivos para superar al Groningen holandés (5-1). En los cuartos de final deben recurrir a la tanda de penaltis para eliminar a la Real Sociedad de San Sebastián tras concluir ambos partidos con idéntico marcador (1-0) y en las semifinales logran un sufrido pase a la final tras superar por la mínima al Dynamo de Dresden (2-1) con dos goles del centrocampista Karl Allgöwer.
El Nápoles venció con ciertos problemas al Stuttgart durante el encuentro de ida de la final jugado en el estadio de San Paolo. Los napolitanos buscaron la portería rival desde el primer momento aunque los alemanes daban la consiguiente réplica en las peligrosas salidas al contragolpe, especialmente de Maurizio Gaudino. La primera clara ocasión de gol correspondió al conjunto local. Una falta botada por Maradona al segundo palo es rematada de cabeza por Renica y Carnevale, a bocajarro, enviaba el balón por encima del larguero. Seguidamente, el Stuttgart se adelantaba en el marcador gracias a un potente remate de Gaudino tras un libre indirecto ejecutado por Sigurvinsson. El gol afectó al juego del Nápoles, el cual se fue embarullando cada vez más, especialmente ante los marcajes alemanes sobre Maradona y Careca. A punto de llegarse al descanso gozó el Nápoles de una clara ocasión, al sacar Maradona una falta sobre Alemão que el brasileño remató alto y desviado.
Tras el descanso, los napolitanos salieron al campo con la única convinción de vencer el partido y encerraron al Stuttgart en su área. La resolutiva defensa alemana comenzaba a pasar apuros ante el aluvión de ataques que el Nápoles sometía a la meta rival. Una vez superado el ecuador de la segunda mitad y cuando remitía el acoso italiano, llega la jugada que desnivelaría la final. Un balón centrado desde la banda derecha es controlado claramente con la mano por Maradona, y su posterior remate es rechazado a su vez por la mano de un defensor alemán. El árbitro señala el punto de penalti y es el propio astro argentino el que logra el empate a uno. A falta de tres minutos para la conclusión Careca logra el 2-1 al aprovechar un servicio de Maradona.
SSC Napoli – VfB Stuttgart (2-1)
Miércoles, 3/05/1989 (20:30 h).
San Paolo (Napoli): 81.093 espectadores.
Árbitro: Gerasimos Germanakos (GRE). Amonestó a Crippa, Buchwald y Schröder.
Goles: 0-1 Gaudino 17′; 1-1 Maradona [pen.] 68′; 2-1 Careca 87′.
SSC Napoli: Giuliano Giuliani; Ciro Ferrara, Giovanni Francini, Giancarlo Corradini (Massimo Crippa 46’), Ricardo Rogério de Brito ‘Alemão’; Alessandro Renica, Luca Fusi, Fernando de Napoli; António de Oliveira ‘Careca’, Diego Armando Maradona (capitán), Andrea Carnevale. Entrenador: Ottavio Bianchi.
VfB Stuttgart: Eike Immel; Günther Schäfer, Michael Schröder, Srečko Katanec, Jürgen Hartmann; Guido Buchwald (capitán), Karl Allgöwer, Fritz Walter (Rainer Zietsch 70’), Nils Schmäler; Ásgeir Sigurvinsson, Maurizio Gaudino. Entrenador: Arie Haan.

A la izquierda, el jugador del Stuttgart Jürgen Hartmann intenta cortar el avance de Maradona durante el partido de vuelta de la final.
El técnico del Stuttgart, Arie Haan, apostó por un once titular con tres puntas con la inclusión del reaparecido Klinnsmann para dar la vuelta al marcador. Los alemanes iniciaron el partido dominando el juego pero los marcajes de la férrea defensa italiana impidieron a los delanteros del Stuttgart poner en apuros al portero Giuliani. Los dos primeros disparos a la meta del Nápoles corrieron a cargo del defensa Allgöwer. El Nápoles, más técnico que su rival, comenzó poco a poco a controlar el balón, con un juego preciosista a la par que pragmático. La primera vez que los italianos llegaron a puerta consiguieron inaugurar el marcador, en una combinación entre Careca y Alemão que este último culmina con un disparo raso que supera a Immel, pese a que el portero alemán logra tocar el balón. Pese al gol el Nápoles siguió dominado el partido ante un Stuttgart, que sólo causaba peligro en las jugadas a balón parado, sacó provecho tras un corner lanzado por Sigurvinsson que Klinsmann remataba cruzado de cabeza logrando el 1-1. A los 30 minutos, el cuadro italiano perdía por lesión a uno de sus jugadores clave, el brasileñoAlemão, por lesión pero antes del descanso asesta otro golpe definitivo a la final. Tras un saque de esquina sacado por Maradona, el balón regresa al argentino, quien con la cabeza lo devuelve al área pequeña Ferrara, apareciendo por sorpresa, remate sin dejar caer el balón y logre el 1-2 para su equipo.
La segunda mitad fue calcada a los primeros 45 minutos, con un Nápoles dueño del partido ante un Stuttgart sin ideas. En el minuto 62 los italianos sentencian la final cuando el ‘Pelusa’ recibe un pase en profundidad y, tras aguantar la entrada de Hartmann, cede a Careca para que el brasileño marque a placer. El festival italiano continuó, propiciado por los espacios que dejaba un Stuttgart muy por debajo de su nivel. Sin embargo, el Stuttgart logró ‘maquillar’ el marcador y acabó empatando en el último minuto, aunque el título de la UEFA partió con destino a Nápoles.
VfB Stuttgart – SSC Napoli (3-3)
Miércoles, 17/05/1989 (20:15 h).
Neckarstadion (Stuttgart): 67.000 espectadores.
Árbitro: Victoriano Sánchez Arminio (SPA). Amonestó a Katanec (47′).
Goles: 0-1 Alemão 19′; 1-1 Klinsmann 27′; 1-2 Ferrara 39′; 1-3 Careca 62′; 2-3 De Napoli [p.p.] 67′; 3-3 O. Schmäler 90′.
VfB Stuttgart: Eike Immel; Günther Schäfer, Karl Allgöwer (capitán), Jürgen Hartmann, Michael Schröder; Nils Schmäler, Srečko Katanec, Ásgeir Sigurvinsson, Maurizio Gaudino; Jürgen Klinsmann, Fritz Walter (Olaf Schmäler 77’). Entrenador: Arie Haan.
SSC Napoli: Giuliano Giuliani; Ciro Ferrara, Alessandro Renica, Giancarlo Corradini, Giovanni Francini; Fernando de Napoli, Ricardo Rogério de Brito ‘Alemão’ (Antonio Carannante 30’), Luca Fusi, Diego Armando Maradona (capitán); Andrea Carnevale, António de Oliveira ‘Careca’ (Tebaldo Bigliardi 70’). Entrenador: Ottavio Bianchi.

El jugador de la Juventus de Turín, Sergej Alejnikov, levanta el trofeo de vencedor de la Copa de la UEFA junto al resto de sus compañeros. Foto: Getty Images.
La corona del Nápoles en la Copa de la UEFA pasó a manos de otro equipos transalpino en la siguiente temporada y el dominio todavía fue más abrumador al disputar dos equipos italianos el trofeo en la final. Los de Diego Armando Maradona perdieron su condición de campeones en la tercera ronda tras ser superados en ambos partidos por el Werder Bremen alemán, si bien sufrieron lo indecible para no abandonar su cetro en la primera eliminatoria cuando superaron al Sporting de Portugal en la tanda de penaltis.
La temporada 1989/90 estaría marcada por la disputa de la Copa del Mundo de la FIFA en territorio italiano y sus clubes dentro del panorama continental lo bordaron días antes de la gran cita futbolística mundial. En la Copa de Europa, el Milan AC se adjudicaba este trofeo por segunda vez consecutiva, la Sampdoria lograba la Recopa y, en la Copa de la UEFA, la Juventus de Turín y la Fiorentina disputaban su final.
La ‘Vecchia Signora’ regresaba a la final de esta competición trece años después de vencerla ante el Athletic Club de Bilbao y en ese paréntesis había sido capaz de adjudicarse todos los trofeos europeos: Recopa de Europa, Copa de Europa y la Supercopa. Dirigida desde el banquillo por el ex-guardameta Dino Zoff, había formado un compacto bloque férreo en defensa y que dependía de ofensivamente del hábil extremo portugués Rui Barros y de los delanteros Casiraghi y Schilacci.

Imagen del partido de ida de la semifinal entre la Juventus FC y el 1.FC Köln. A la izquierda, Greiner, protege el balón del portugués Rui Barros. Foto: Horstmüller.
En su camino hacia la final superó con facilidad en la primera ronda al Górnik Zabrze polaco mientras que posteriormente sufrió algo más de lo esperado para eliminar al París Saint-Germain y al Karl-Marx-Stadt de la Alemania Oriental. En cuartos de final doblega al Hamburgo alemán (3-2 en el cómputo global) y en las semifinales al 1.FC Köln con similar marcador acumulado. En ambas eliminatorias, la Juventus vió cómo tras adelantarse en el marcador y vencer con comodidad sufría al final de las mismas ante el empuje de sus rivales.
Enfrente en la final se encontró con otro equipo italiano que tenía un sistema de juego muy similar: la Fiorentina. Dirigida por otro ex-jugador del club, Francesco Graziani, disponía de un equipo muy sólido en defensa, capitaneado en el centro del campo por el brasileño Dunga y que en punta era letal con la velocidad de Roberto Baggio, quien a la conclusión de esta temporada ficharía por la Juventus con un traspaso récord, sabiendo rentabilizar al máximo los goles que obtuvo. La Fiorentina a lo largo de su periplo por la Copa de la UEFA tuvo como hándicap que estuvo obligado a disputar sus partidos como local fuera de su propio estadio, el cual se encontraba en remodelación de cara al Mundial de 1990, y tuvo que desplazarse hasta el estadio Renato Curi de Perugia. En la primera ronda tuvo que recurrir a la tanda de penaltis para eliminar al Atlético de Madrid (marcador de 1-0 en ambos encuentros), en la segunda y gracias a un empate a un tanto en el terreno del Sochaux francés le bastó para pasar de ronda. En los octavos de final, y gracias a un gol de Roberto Baggio de penalti en el partido de ida celebrado en Italia, eliminó al Dinamo de Kiev. En los cuartos de final superó al Auxerre galo derrotándole en ambos encuentros por la mínima (1-0) mientras un solitario gol de Marco Nappi en el partido de ida de las semifinales en el estadio del Werder Bremen fue suficiente para acceder a la final, puesto que en la vuelta el marcador no se modificó (0-0).

El brasileño de la Fiorentina Dunga intenta superar a un jugador de la Juventus de Turín durante el partido de ida de la final de la Copa de la UEFA. Foto: As.
La Juventus derrotaba a la Fiorentina en el partido de ida de la final de la Copa de la UEFA por un engañoso 3-1, un marcador que no reflejaba la realidad del partido. El encuentro resultó extraño ya que la Juve jugó a la defensiva en su propio estadio y el equipo viola, que en diez partidos había marcado tan sólo seis goles, fue el que llevó el peso ofensivo. Curiosamente, cuando más controlado tenía la Fiorentina el partido, recibió dos goles que le pusieron muy cuesta arriba la final.
El encuentro se puso de cara para la Juve a los tres minutos, cuando en un fallo de marcaje de la defensa de la Fiorentina permitió a Galia lograr el 1-0 sin oposición. Pese al gol encajado, la escuadra viola siguió jugando con gran confianza y creó innumerables ocasiones de gol gracias a su superioridad por ambas bandas, mientras que los de Zoff se veían impotentes para frenar esta avalancha de juego. Un minuto después de marcar la Juve su gol, Nappi puso a prueba a Tacconi, que en una gran estirada desvió el balón a córner. Sin embargo, en el minuto 10 Buso empató el partido al rematar de cabeza, lanzándose en plancha, un centro de Di Chiara. Los bianconeri seguían jugando desorientadamente y a mercer de los toscanos que gozaron de un par de ocasiones más en las botas de Roberto Baggio, quien enuna de ellas se quedó solo delante de Tacconi en un contraataque.
Tras el descanso, la Juventus salió con otro aire pero de forma individualista, como si cada jugador quisiera hacer la guerra por su cuenta. Una gran jugada de Rui Barros estuvo a punto de terminar en gol, pero entre el pecho y la mano de un defensor viola desbarataron el peligro. Poco después llegaría la jugada conflictiva que decidiría el encuentro, fruto de una clara falta de Casiraghi sobre Pin en la jugada que precedió al segundo gol de la Juventus. La Fiorentina no se vino abajo y siguió controlando el partido, aunque ya con un fútbol más conservador. Sin embargo, en el minuto 73, un disparo lejano de De Agostini, sin mayor peligro aparente, botó delante de Landucci con tan mala fortuna que el portero no podo atajarlo. La Juventus, que por juego no había merecido un resultado tan favorable, acabó ganando por un cómodo 3-1 que le hacía afrontar el partido de vuelta con cierta tranquilidad.
Juventus FC – AC Fiorentina (3-1)
Miércoles, 2/05/1990 (20:30 h).
Stadio Comunale (Torino): 47.519 espectadores.
Árbitro: Emilio Soriano Aladrén (SPA). Amonestó a Bonetti, Tacconi y Nappi.
Goles: 1-0 Galia 3′; 1-1 Buso 10′; 2-1 Casiraghi 59′; 3-1 De Agostini 73′.
Juventus FC: Stefano Tacconi; Nicoló Napoli, Sergio Brio (capitán) (Angelo Alessio 46’), Dario Bonetti, Luigi de Agostini; Roberto Galia, Sergej Alejnikov, Giancarlo Marocchi; Rui Gil Soares de Barros, Salvatore ‘Toto’ Schillaci, Pierluigi Casiraghi. Entrenador: Dino Zoff.
AC Fiorentina: Marco Landucci; Antonio dell’Oglio, Sergio Battistini (capitán), Celeste Pin, Giuseppe Volpecina; Marco Nappi, Carlos Caetano Bledorn ‘Dunga’, Alberto di Chiara, Ľuboš Kubík (Alberto Malusci 86’); Renato Buso, Roberto Baggio. Entrenador: Francesco Graziani.

El jugador de la Juventus Giancarlo Marocchi, izquierda, supera al jugador de la Fiorentina Dunga. Foto: Allsport.
La Juventus conquistó su segunda Copa de la UEFA al empatar a cero goles con la Fiorentina. El partido fue disputado en Avellino ya que el estadio donde jugaba la Fiore sus partidos continentales, en Perugia, fue clausurado tras los incidentes ocurridos tras el partido de vuelta de semifinales ante el Werder Bremen.
Los turineses supieron aguantar el tipo ante un rival que en la segunda mitad borró a los de Zoff del terreno de juego. Los primeros cuarenta y cinco minutos fueron bastante malos por parte de la Fiorentina, y la Juve no necesitó esforzarse demasiado para controlar el partido. Sin juego y sin ideas, los de Graziani tan sólo fueron capaces de crear una ocasión de peligro en todo este periodo, y fue aprovechando un error en el despeje de la defensa visitante. La Juve controlaba el tempo del partido y Tacconi era un espectador más.
En la segunda mitad la Fiorentina salió con renovados bríos y mucha mayor agresividad. Nappi dio el primer aviso con un disparo desviado, y en el minuto 53 Kubík largó un trallazo impresionante que despejó como pudo Tacconi. Los miles de seguidores llegados desde Florencia no perdían la esperanza de que su equipo pudiera remontar, y más aún tras la expulsión de Bruno por doble tarjeta amarilla en el minuto 58, que dejaba a la Juve con sólo diez hombres. Los de Turín se vieron materialmente acorralados desde ese instante hasta el final del partido, pero Tacconi se convirtió en la gran figura de su equipo al pararlo todo y la Juventus pudo aguantar la acometida viola para hacerse con el título.
AC Fiorentina – Juventus FC (0-0)
Miércoles, 16/05/1990 (20:30 h).
Stadio Partenio (Avellino): 30.999 espectadores.
Árbitro: Aron Schmidhuber (FRG). Amonestó a Dell’Oglio (28′), Nappi (50′), Buso (71′), Di Chiara (82′), Bruno (41′ y 58′) y Alejnikov (54′). Expulsó a Bruno (58′).
AC Fiorentina: Marco Landucci; Antonio dell’Oglio, Celeste Pin, Sergio Battistini (capitán), Giuseppe Volpecina; Marco Nappi (Mauro Zironelli 71’), Carlos Caetano Bledorn ‘Dunga’, Ľuboš Kubík, Alberto di Chiara; Roberto Baggio, Renato Buso.
Juventus FC: Stefano Tacconi (capitán); Nicoló Napoli, Sergej Alejnikov, Pasquale Bruno, Luigi de Agostini; Angelo Alessio, Roberto Galia, Giancarlo Marocchi, Rui Gil Soares de Barros (Salvatore Avallone 72’); Pierluigi Casiraghi (Massimiliano Rosa 79’), Salvatore ‘Toto’ Schillaci. Entrenador: Dino Zoff.
Historia de la Copa de la UEFA (XV): el IFK Göteborg se suma a la lista de bicampeones mientras el Bayer Leverkusen retorna el trofeo hasta Alemania
El Real Madrid, bicampeón de las dos últimas ediciones, dejo su cetro de la Copa de la UEFA vacío al vencer en la Liga española y tener el derecho de disputar la Copa de Europa. Así, la competición de la temporada 1986/87 dio comienzo con un ramillete de equipos candidatos a suceder a los madrileños. Con los equipos ingleses ausentes debido a la inhabilitación impuesta por la UEFA tras los trágicos acontecimientos del estadio Heysel, la etiqueta de favorito recae en el Inter de Milán – semifinalista de las dos últimas ediciones – , el Nápoles de Diego Armando Maradona, el sempiterno Borussia Mönchengladbach y el FC Barcelona, subcampeón de la Copa de Europa, partían como favoritos al título.

El capitán del IFK Göteborg, Glenn Hysén, muestra jubiloso el segundo trofeo de la Copa de la UEFA conquistado por su club. Foto: As.
Sin embargo, llegaron hasta la final dos equipos que durante la década de los años ochenta realizaron unas estupendas campañas en el terreno continental: el IFK Göteborg sueco y los escoceses del Dundee United. El cuadro nórdico regresaba a una final de la Copa de la UEFA tras imponerse en la edición de 1982. Dirigidos por Gunder Bengtsson contaba en sus filas con un buen ramillete de jugadores que lograron el trofeo cinco años antes. En las primeras ronda eliminaron al Sigma Olomouc, al Stahl Brandenburg de la Alemania Oriental y al KAA Gent belga con superioridad para medirse en los cuartos de final al Inter de Milán. En Suecia, el partido de ida concluye con un ‘milagroso’ empate sin goles. El IFK encierra a los italianos en su área en una clara táctica de catenaccio. En el encuentro de vuelta, los italianos tienen el pase a las semifinales en sus manos ya que se adelantan con un tanto en propia meta de Fredriksson pero el Göteborg logra un empate a un gol logrado por Lennart Nilsson en el minuto 79. Finalmente, los suecos superan en las semifinales al Tirol Innsbruck liderado por el alemán Hansi Müller por un global de 5 goles a 1.
El rival en la final fue el sorprendente Dundee United que supera a alguno de los candidatos iniciales a llevarse la Copa de la UEFA. En las primeras rondas, supera al RC Lens francés, al Universitatea Craiova rumano y al Hajduk Split yugoslavo demostrando una gran superioridad en sus partidos como local. En los cuartos de final apea de la competición al FC Barcelona de Terry Venables. Vence en su estadio por la mínima gracias un gol tempranero de su delantero Kevin Gallacher y también cosecha una rocambolesca victoria en el Camp Nou. Cuando el partido se dirigía hacia la prórroga debido al gol de Ramón Calderé antes del descanso, los escoceses logran en los últimos minutos dos goles vitales. El lateral empata el encuentro en el minuto 85 mientras que el delantero Iain Ferguson marcaba el gol de la victoria en el minuto 90. En las semifinales, el Dundee United vuelve a recurrir a la heróica para acceder a la final. Tras empatar en Tannadice Park sin goles ante el Borussia Mönchengladbach logra el triunfo en terreno alemán con dos goles psicológicos: Iain Ferguson adelanta a los escoceses antes del descanso y Ian Redford en el minuto 90.

El defensa del IFK Göteborg Peter Larsson (izquierda) protege el balón del delantero del Dundee United Paul Sturrock durante el partido de ida de la final. Foto: Getty Images.
En el partido de ida de la final, el Dundee United, ante la ausencia de su delantero Ferguson sancionado con un partido de suspensión y para paliar el poderío ofensivo de los suecos, decidió congregar a cinco jugadores en el centro del campo y a un sólo punta Paul Sturrock. El planteamiento del técnico escocés Jim McLean trajo consigo una primera mitad aburrida y carente de ocasiones de peligro. En el minuto 38, tras botar Andersson el segundo saque de esquina para el IFK, es rematado de cabeza por Stefan Pettersson ante la pasividad de William Kirkwood. La segunda mitad fue más entretenida ya que el Dundee United buscó un gol esperanzador para la vuelta. Superado el minuto 60, Bowman envía un centro medido a Redford que realiza un remate espectacular que el meta sueco Wernersson envía a corner de forma sensacional. Dos minutos más tarde, Clark estuvo a punto de lograr la igualada tras el lanzamiento de una falta. El poderío físico de los escoceses obligó al IFK a replegarse y a conservar el marcador favorable pero sin olvidarse de la portería rival. En una de ellas, el balón se paseó ante la puerta vacía del Dundee United sin encontrar un rematador final.
IFK Göteborg – Dundee United FC (1-0)
Miércoles, 6/05/1987 (19:00 h).
Nya Ullevi (Göteborg): 50.053 espectadores.
Árbitro: Siegfried Kirschen (GDR).
Goles: 1-0 Pettersson 38′.
IFK Göteborg: Thomas Wernersson; Mats-Ola Carlsson, Glenn Hysén (capitán), Peter Larsson, Stig Fredriksson; Magnus Johansson (Roland Nilsson 68′), Tord Holmgren (Lars Zetterlund 89′), Michael Andersson, Tommy Holmgren; Lennart Nilsson, Stefan Pettersson. Entrenador: Gunder Bengtsson.
Dundee United FC: William Thomson; Maurice Malpas, Paul Hegarty (John Clark 55′), David Narey (capitán), John Holt; James McInally (David Beaumont 89′), William Kirkwood, David Bowman, Eamonn Bannon, Ian Redford; Paul Sturrock. Entrenador: Jim McLean.

El Dundee United y el IFK Göteborg empataron en un emocionante partido de vuelta de la final de la Copa de la UEFA. Foto: As.
En el encuentro de vuelta de la final el Dundee United lo dio todo para adjudicarse la Copa de la UEFA ante su afición que llenaba su estadio de Tannadice Park. Sin embargo, se topó frente a un IFK Göteborg experimentado y muy superior durante la primera mitad en la que desplegó un juego veloz, vertical y peligroso que mereció no sólo adelantarse en el marcador sino obtener más. En el ecuador de la primera parte, y tras jugada que estuvo precedida por una obstrucción de Tord Holmgren a Gallacher que no vio el árbitro, Lennart Nilsson adelantó al equipo sueco. Tras el descanso, el técnico escocés decidió poner cerco a la portería del IFK dando entrada al delantero Hegarty y colocando al central Clark como ariete. Fue precisamente el propio defensa central el que obtuvo el definitivo empate a los sesenta minutos, tras recibir un pase de Gallacher desde la derecha, regatear a Larsson y rematar de forma imparable a media altura. La defensa sueca y la falta de ideas de los escoceses lograron que la Copa de la UEFA fuese por segunda ocasión hasta tierras suecas.
Dundee United FC – IFK Göteborg (1-1)
Miércoles, 20/05/1987 (19:45 h).
Tannadice Park (Dundee): 20.911 espectadores.
Árbitro: Ion Igna (ROM).
Goles: 0-1 Lennart Nilsson 22′; 1-1 Clark 60′.
Dundee United FC: William Thomson; John Holt (Paul Hegarty 46′), John Clark, David Narey (capitán), Maurice Malpas; Kevin Gallacher, James McInally, David Bowman; Ian Redford (Eamonn Bannon 72′), Iain Ferguson, Paul Sturrock. Entrenador: Jim McLean.
IFK Göteborg: Thomas Wernersson; Mats-Ola Carlsson, Glenn Hysén (capitán), Peter Larsson, Stig Fredriksson; Roland Nilsson (Magnus Johansson 78′), Tord Holmgren, Michael Andersson, Tommy Holmgren (Per Edmund Mordt 71′); Stefan Pettersson, Lennart Nilsson. Entrenador: Gunder Bengtsson.
En el año 1988 el trofeo de la Copa de la UEFA retornó hasta Alemania ocho años después del último triunfo, el logrado por el Eintracht de Frankfurt, y a semejanza de la pasada edición, la final estuvo formada por dos equipos que sorprendieron a los favoritos al título. Dos equipos que pisaban por primera vez en su historia una gran final: el Bayer Leverkusen alemán y RCD Espanyol.
El periplo de los alemanes hacia la final fue inmaculado y fundamentaron su éxito en las actuaciones en su terreno de juego en el que no perdieron ningun partido ni encajaron gol alguno. Eliminaron en la primera ronda fácilmente al Austria de Viena para posteriormente lograr superar al Toulouse con ciertos problemas (2-1 en el marcador global) y al Feyenoord holandés en los octavos de final también por la mínima. En los cuartos de final logró la ‘gran campanada’ de la competición al derrotar al FC Barcelona en el Camp Nou por la mínima (0-1). Un gol del brasileño Tita daba el pase al Bayer tras empatar sin goles en la ida. En semifinales, y gracias a un solitario tanto de Alois Reinhardt, conseguido en el partido de ida es suficiente para superar a sus compatriotas del Werder Bremen.

Celebración perica tras el segundo gol ante el Brujas belga en el partido de vuelta de las semifinales.
Por su parte, el RCD Espanyol tuvo un camino más irregular y lleno de obstáculos hasta la final. En la primera ronda, apeó del torneo a un clásico del fútbol europeo, el Borussia Mönchengladbach, derrotándole en ambos encuentros. En la siguiente ronda, eliminó al Milán dirigido por Arrigo Sacchi, el futuro equipo triple vencedor de la Copa de Europa años después vio cómo le superaba los ‘periquitos’. El partido de ida, celebrado en Lecce al encontrarse clausurado el Giuseppe Meazza por la UEFA, contempló un triunfo catalán por cero goles a dos, logrados por Zubillaga y ‘Pichi’ Alonso. En la vuelta en Sarriá, el Espanyol obtuvo un sufrido empate sin goles para acceder a la siguiente ronda en la que el sorteo le deparó medirse al otro equipo de la capital lombarda: el Internazionale.
El equipo de Javier Clemente obtuvo un merecido empate a un tanto en la ida disputada ahora sí en el estadio de San Siro. El gol ‘perico’ fue logrado por el danés Lauridsen en los minutos finales y restaba relevancia al tanto italiano logrado por Aldo Serena a la media hora de juego. Un gol de Orujela en el partido de vuelta dejó la eliminatoria encarrilada. Los cuartos de final fueron más sencillos para el Espanyol que dominó al Vítkovice checo en el encuentro de ida disputado en Sarriá (2-0), siendo Lauridsen y el hispano-francés Michel Pineda los autores de los tantos, y conservó su renta en la vuelta (0-0). La semifinal, en cambio, fue de auténtico infarto ante el Brujas. Los belgas vencieron en su estadio con un marcador inquietante: dos goles a cero, obra de Jan Ceulemans y Gallart en propia meta, para el partido de vuelta. Sin embargo, Sarriá vibró y llevó en volandas a los ‘periquitos’. Diego Orejuela recortó distancias en el minuto 8 y, en el minuto 61, Pineda obtuvo el gol que igualaba la eliminatoria. No hubo más goles en el resto de la segunda mitad por lo que se disputó una trepidante prórroga. Cuando todo parecía indicar que la tanda de penaltis determinaría el equipo finalista, ‘Pichi’ Alonso apareció para anotar el gol del triunfo.

Sebastián Losada, con este cabezazo, tras pase de Soler lograba el primer gol del RCD Espanyol ante el Bayer Leverkusen en la partido de ida de la final. Foto: As.
Victoria clara de los ‘periquitos’ del Español en el partido de ida de la final de la Copa de la UEFA, gracias a su presión constante que desarboló por completo al Bayer Leverkusen. Los alemanes salieron con una táctica defensiva que buscaba frenar las acometidas iniciales de los españolistas, provocando constantemente el fuera de juego de sus delanteros. Clemente, cuya gran preocupación era Tita, situó sobre el brasileño a Urquiaga para que lo marcara estrechamente y evitar sus peligrosas combinaciones con Täuber. El Bayer parecía controlar el juego en los primeros cuarenta y cinco minutos, e incluso gozó de alguna que otra ocasión de gol. Sin embargo, a punto de alcanzarse el descanso, Soler llegó hasta la línea de fondo con el balón y su centro pasado fue rematado de soberbio cabezazo por Losada. Con 1-0 acabó la primera mitad de un partido igualado que el Español comenzó a desnivelar a poco de la reanudación, cuando Soler aprovecha un rechace de la defensa germana para lograr el 2-0 de fuerte disparo. Los periquitos parecían lanzados ante un Bayer que ya no supo cómo reaccionar, especialmente tras recibir poco después el tercer gol, en un centro de Valverde que de nuevo Losada remata de cabeza lanzándose en plancha casi a ras del suelo. El Bayer intentó lanzarse con todo hacia arriba en busca de acortar diferencias, pero lo hizo sin dirección y con escasa puntería. Clemente introdujo cambios en su equipo para intentar congelar el partido, e incluso gozó el Español de una gran ocasión para sentenciar la final en el minuto 74, cuando un balón centrado sobre el área visitante fue peinado por Losada y Golobart, que llegaba lanzado, cabeceó al larguero.
RCD Español – TSV Bayer 04 Leverkusen (3-0)
Miércoles, 4/05/1988 (21:00 h).
Sarriá (Barcelona): 45.000 espectadores.
Árbitro: Dušan Krchňák (CZK). Amonestó a Täuber (min.54).
Goles: 1-0 Losada 45′; 2-0 Soler 49′; 3-0 Losada 56′.
RCD Español: Thomas N’Kono; José María Sánchez ‘Job’, Miguel Ángel García, José María Gallart; Diego Orejuela (capitán) (Juan Golobart 66′), José Ignacio Pérez ‘Iñaki’, Santiago Urquiaga, Miquel Soler; Ernesto Valverde, Sebastián Losada, Ángel ‘Pichi’ Alonso (John Mikilsen Lauridsen 69′). Entrenador: Javier Clemente.
TSV Bayer 04 Leverkusen: Rüdiger Vollborn; Alois Reinhardt, Jean-Pierre de Keyser, Wolfgang Rolff (capitán), Florian Hinterberger; Cha Bum-kun (Falko Götz 18′), Andrzej Buncol, Mílton Queiroz da Paixão ‘Tita’, Ralf Falkenmayer (Knut Reinhardt 75′); Klaus Täuber, Herbert Waas. Entrenador: Erich Ribbeck.

Alegría en el portero del Bayer Leverkusen, Rüdiger Vollborn, tras observar cómo el penalti lanzado por Losada no entrba en la portería.
En el partido de vuelta de la final el Bayer Leverkusen consiguió igualar la eliminatoria que tenía en franca desventaja y culminó la proeza desde los once metros. Tras una primera mitad igualada, en la que los españolistas pudieron incluso haber logrado el gol de la tranquilidad, en la segunda, con el viento a favor, el equipo alemán arrolló completamente a los periquitos y logró la remontada. El técnico españolista, Javier Clemente, planteó una táctica eminentemente defensiva, con dos líneas de contención por delante de N’Kono. En ataque, el mayor peligro llegaba por la banda izquierda del ‘Nanu’ Soler, el hombre del Español que mayores dolores de cabeza producía al Bayer. Los alemanes no pusieron en excesivos apuros al Español en los primeros 45 minutos, ya que casi siempre buscaban llegar por alto ante una defensa que se mostraba muy segura. Con 0-0 se llegó al descanso, y parecía que los españolistas estaban cada vez más cerca de su sueño europeo. Sin embargo, en la segunda mitad la decoración del partido cambió por completo. Ribbeck introdujo el cambio de Waas por Schreier y el Bayer comenzó a rasear la pelota y buscar las aperturas por las bandas. La defensa del Español, anteriormente segura, comenzó a verse desbordada una y otra vez por un equipo alemán que atacaba en oleadas. En el minuto 57 llegó el primer gol del Bayer, al resolver Tita una melé ante la portería de N’Kono. Poco después lograban los locales el 2-0, en un centro de Täuber que Götz cabecea en plancha. La enfervorizada afición alemana comenzó a creer que la remontada era posible, ya que su equipo estaba lanzado ante un rival roto y sin capacidad de reacción. El tercer gol, logrado por el coreano Cha a nueve minutos de la conclusión, certificaba la remontada y conducía a una prórroga a la que el Español llegaba sin apenas fuerzas. Aun así, tuvo Zúñiga en sus botas la oportunidad de sentenciar. Se llegó a los lanzamientos desde el punto de penalti, y pese a que la serie comenzó bien para los españolistas, al acertar ‘Pichi’ Alonso con su disparo y detener N’Kono el de Falkenmayer, los posteriores fallos de Urquiaga, Zúñiga y Losada sentenciaron la final.
TSV Bayer 04 Leverkusen – RCD Español (3-0)
Miércoles, 18/05/1988 (20:15 h).
Ulrich-Haberland-Stadion (Leverkusen): 22.000 espectadores.
Árbitro: Jan Keizer (NED). Amonestó a A. Reinhardt (min.2), K. Reinhardt (min.87) y Miguel Ángel (min.65).
Goles: 1-0 (Tita 57′); 2-0 (Götz 63′); 3-0 (Cha 81′).
Tanda de penaltis (3-2): 0-1 ‘Pichi Alonso; 0-1 Falkenmayer [parado] / 0-2 Job; 1-2 Rolff / 1-2 Urquiaga [fuera]; 2-2 Waas / 2-2 Zúñiga [parado]; 3-2 Täuber / 3-2 Losada [fuera].
TSV Bayer 04 Leverkusen: Rüdiger Vollborn; Wolfgang Rolff (capitán), Erich Seckler, Alois Reinhardt, Knut Reinhardt; Christian Schreier (Herbert Waas 46’), Andrzej Buncol, Ralf Falkenmayer, Cha Bum-kun; Falko Götz, Mílton Queiroz da Paixão ‘Tita’ (Klaus Täuber 62’). Entrenador: Erich Ribbeck.
RCD Español: Thomas N’Kono; Miguel Ángel García, Juan Golobart (Manuel Zúñiga 73’), Santiago Urquiaga, José María Gallart; José María Sánchez ‘Job’, Diego Orejuela (Javier Zubillaga 66’), José Ignacio Pérez ‘Iñaki’, Miquel Soler; Ángel ‘Pichi’ Alonso (capitán), Sebastián Losada. Entrenador: Javier Clemente.
El Atlético detiene la maquinaria del Real Madrid en su camino hacia su cuarta corona europea
El subcampeonato liguero logrado por el Atlético de Madrid en la temporada 1957/58 permitió a los colchoneros obtener una plaza en competición europea otorgada por la propia UEFA ya que el Real Madrid se adjudicó aquella temporada la Liga y la Copa de Europa. Una temporada antes, el Sevilla FC, también se benefició de tal privilegio.

El guardameta del Atlético de Madrid, Manuel Pazos, evita con su intervención un tanto del Real Madrid ante la mirada de Raymond Kopa y dos defensas colcheneros.
El debut rojiblanco en competición continental se produjo a la siguiente temporada y en el torneo dedicado exclusivamente a los ganadores de Liga. Atlético y Real Madrid alcanzaron las semifinales y el sorteo les emparejó en la primera de las cuatro eliminatorias entre clubes de una misma ciudad dentro de la Copa de Europa. Años más tarde y con la ampliación del número de clubes en la Liga de Campeones, deparó que los dos equipos de la capital lombarda – Inter y Milán AC – se midiesen en dos ocasiones además de un enfrentamiento entre dos clubes londinenses: Arsenal y Chelsea.
Los colchoneros eliminaron al Drumcondra irlandés, al CDNA de Sofía y al Schalke 04 alemán antes de hacer frente al tres veces campeón de Europa y máximo rival en la capital de España: el Real Madrid. El Estadio Metropolitano volvió a acoger un nuevo encuentro europeo de los rojiblancos ya que el Bernabéu albergó los partidos ante los búlgaros y alemanes para así llevar un mayor número de aficionados a tan relevantes encuentros para los intereses del Atlético.
Tras 180 minutos de brega repartidas a partes iguales entre el estadio de Chamartín y el Metropolitano, ambos atestados de público, la eliminatoria de la semifinales de la Copa de Europa entre los dos equipos madirleños quedó pendiente de resolución. Los dos equipos se dedicaron durante el partido de vuelta a destruir el juego de su rival más que a construir el propio. La falta de confianza en sus fuerzas, de las que no andaban sobrados ni colchoneros ni merengues, condenó a ambos equipos a dilucidar la eliminatoria en un partido de desempate.
El encuentro demostró que los atléticos le habían tomado la medida al club blanco y sabían cómo obligarle a defenderse. Por su parte, el Real Madrid confió salir airoso del Metropolitano pero perdió y su defensa evitó que saliese eliminado.
El Real Madrid trato de salvar la dificil papeleta de obtener el billete para la final en el Metropolitano intentado cerrar todos los caminos que los atacantes atléticos buscaban en su afán de perforar la meta de Domínguez. Así transcurrió casi toda la primera mitad. Sin embargo, cuando concluía el primer tiempo, una hábil finta de Collar con el cuerpo le abrió completamente expédito el camino de la portería madridista para lograr el único tanto de la tarde. La jugada partió de Vavá, que recogió un pase corto de la defensa madridista. Su rápido pase fue alcanzado por Collar, quien, acosado por Miche, le ganó la acción y, casi desde el suelo, y en una muy difícil postura, cruzó el balón por bajo y no muy fuerte.
La táctica del Real Madrid consistió en renunciar al ataque, situando a Di Stéfano en una posición muy retrasada entre las líneas de volantes y defensas. Kopa quedó como único referente en ataque y la ausencia en el once titular de Puskas y Marquitos reemplazados por Mateos y Miche permitió a la solida defensa atlética tener una plácida tarde.

En la imagen, Enrique Collar, logra batir la portería del Real Madrid y con su gol fuerza la disputa de un encuentro de desempate. Foto: As.
A parte de las precauciones defensivas merengues, el dominio rojiblanco se fundamentó en la labor de sus medios. Chuzo y Calleja ganaron el terreno a los volantes blancos, Ruiz y Santisteban, lo que se vio de manera más patente durante la segunda parte, cuando el Real Madrid, ya sin la ventaja del gol que traían del partido de ida (2-1), alteró su esquema de juego. Di Stéfano avanzó en su posición, pero tampoco consiguió hacer carburar al quinteto de vanguardia, ni impidió el dominio de los rojiblancos. Tras desgastarse en los primeros 45 minutos en labores defensivas tras el descanso no fue el delantero brillante y eficaz de otras tardes, no encontró su puesto, quería estar adelante y a la vez también atrás. En ambas facetas fracasó.
Sin embargo, la delantera del Atlético de Madrid tampoco estuvo acertada. No hilvanó apenas ataques, no tuvo compenetración y el juego profundo no existió. Al menos, realizó lances aislados con cierto peligro que chocaron con la violencia de la defensa blanca, en la que se distinguió especialmente Miche, cuyas brusquedades, fueron el único recurso que encontraba para frenar a Collar, que junto a Miguel fueron los delanteros que más inquietaron a Domínguez, fueron objeto de amonestación por parte del árbitro inglés Leafe.
Las defensas demostraron que eran impenetrables por las vanguardias rivales. Según fueron transcurriendo los minutos fueron consumiendo sus energías, por lo que en los instantes finales ambos se daban por satisfechos con la igualdad en la eliminatoria, procurando no descuidarse para que en el último instante no se rompiese dicha paridad en el resultado global (2-2), porque ya lo fijaban todo a un tercer encuentro.
Se decidió que el desempate se jugase seis días más tarde en el estadio de La Romareda de Zaragoza al que se desplazaron casi veinte mil aficionados de ambos equipos y donde fue determinante un gol de Puskas.
Los atléticos cayeron finalmente con la cabeza alta. Forzaron un partido de desempate en el que cayeron por la mínima y a un sólo paso de la gran final. Resultó ser la eliminatoria más difícil en los cuatro años triunfales del Real Madrid pues su eterno rival se lo puso muy complicado…
Club Atlético de Madrid – Real Madrid CF (1-0)
Jueves, 7/05/1959 (17:00 h).
Estadio Metropolitano (Madrid): 50.000 espectadores.
Árbitro: Reginald Leafe (ENG).
Goles: 1-0 Collar 43′.
Club Atlético de Madrid: Manuel Pazos; Feliciano Muñoz Rivilla, Alberto Callejo, José Miguel González Mendiondo; Antonio González ‘Chuzo’, Isacio Calleja; Miguel González, Agustín Sánchez, Edvaldo Izídio Neto ‘Vavá’, Joaquín Peiró, Enrique Collar. Entrenador: Fernando Daučik.
Real Madrid CF: Rogelio Antonio Domínguez; Miguel García ‘Miche’, José Emilio Santamaría, Rafael Lesmes; Juan Santisteban, Antonio Ruiz; Raymond Kopa, Enrique Mateos, Alfredo di Stéfano, José Héctor Rial, Francisco Gento. Entrenador: Luis Antonio Carniglia.
Los enfrentamientos entre equipos de un mismo país dentro de la Copa de Europa/Liga de Campeones:
| Temp. | Enfrentamiento | Ronda | Resultados |
| 1957/58 | Real Madrid – Sevilla | Cuartos de final | 8-0 / 2-2 |
| 1958/59 | Real Madrid – Atlético de Madrid | Semifinales | 2-1 / 0-1 / 2-1 |
| 1959/60 | Real Madrid – Barcelona | Semifinales | 3-1 / 3-1 |
| 1960/61 | Real Madrid – Barcelona | Segunda ronda | 2-2 / 1-2 |
| 1978/79 | Nottingham Forest – Liverpool | Primera ronda | 2-0 / 0-0 |
| 1985/86 | Hellas Verona – Juventus | Segunda ronda | 0-0 / 0-2 |
| 1997/98 | Bayern München – Borussia Dortmund | Cuartos de final | 0-0 / 0-1 (pr.) |
| 1998/99 | Bayern München – 1.FC Kaiserslautern | Cuartos de final | 2-0 / 4-0 |
| 1999/00 | Valencia – Barcelona | Semifinales | 4-1 / 1-2 |
| 1999/00 | Real Madrid – Valencia | Final | 3-0 |
| 2001/02 | Barcelona – Real Madrid | Semifinales | 0-2 / 1-1 |
| 2002/03 | Internazionale – Milan | Semifinales | 1-1 / 0-0 |
| 2002/03 | Milan – Juventus | Final | 0-0 (3-2pen) |
| 2003/04 | Chelsea – Arsenal | Cuartos de final | 1-1 / 2-1 |
| 2004/05 | Milan – Internazionale | Cuartos de final | 2-0 / 3-0* |
| 2004/05 | Chelsea – Liverpool | Semifinales | 0-0 / 0-1 |
| 2005/06 | Liverpool – Chelsea | Fase grupos | 0-0 / 0-0 |
| 2006/07 | Chelsea – Liverpool | Semifinales | 1-0/0-1 (1-4 pen) |
| 2007/08 | Arsenal – Liverpool | Cuartos de final | 1-1 / 2-4 |
| 2007/08 | Liverpool – Chelsea | Semifinales | 1-1 / 2-3 (pr.) |
| 2007/08 | Manchester United – Chelsea | Final | 1-1 (6-5 pen) |
(*) Nota: Partido suspendido en el minuto 73′ con el marcador 1-0 para el Milan AC (Shevchenko 30′) tras ser golpeado el portero milanista Dida por una bengala lanzada desde las gradas; la UEFA otorgó finalmente un resultado de 3-0 para el Milan AC.




