Europa en juego

La historia de las competiciones europeas de clubes de fútbol

Archivo para Febrero 2009

Filippo Inzaghi o Raúl González: un particular ‘duelo’ por ser máximo goleador en las competiciones europeas

sin comentarios

El delantero italiano del AC Milan Filippo Inzaghi celebra la consecución de su gol 66 en la historia de las competiciones europeas. Foto: AP Photo/Fabian Bimmer.

El delantero italiano del AC Milan Filippo Inzaghi celebra la consecución de su gol 66 en la historia de las competiciones europeas. Foto: AP Photo/Fabian Bimmer.

Con la disputa esta semana de una nueva jornada en las competiciones europeas de clubes, se volverá a revivir el particular duelo que mantienen dos veteranos delanteros: el italiano Filippo Inzaghi y el español Raúl González Blanco. Al capitán madridista le ha salido un duro competidor en su inagotable colección de récords. Tras haberse convertido recientemente en el máximo goleador de la historia del Real Madrid ha visto como el italiano del Milán Filippo Inzaghi volvía a alcanzarle en otra de las clasificaciones que encabezaba, concretamente, la de goleadores europeos.

El delantero transalpino del Milán, logró llegar la semana pasada con su gol frente al Werder Bremen en la ida de los dieciseisavos de final de la Copa de la UEFA a los 66 tantos en todas las competiciones europeas, igualándose de este modo con el atacante merengue y poniendo tierra de por medio con respecto a otros como Gerd Müller (62 goles) o su compañero rossonero, Andrei Shevchenko (60 goles).

Máximos goleadores de la historia en competiciones europeas:
1. Filippo INZAGHI (ITA/AC Milan) 66 goles
. RAUL (ESP/Real Madrid) 66
3. Gerd Müller (GER) 62
4. Andrei SHEVCHENKO (UKR/AC Milan) 61
5. Ruud VAN NISTELROOY (NED/Real Madrid) 60
6. Eusebio (POR) 56
. Henrik LARSSON (SWE/Helsingborg) 56
8. Thierry HENRY (FRA/Barcelona) 54
9. Alfredo Di Stefano (ARG-ESP) 50

Máximos goleadores de la historia en Liga de Campeones:
1. RAUL (ESP/Real Madrid) 62 goles
2. Ruud VAN NISTELROOY (NED/Real Madrid) 60
3. Andrei SHEVCHENKO (UKR/AC Milan) 56
4. Alfredo Di Stefano (ARG-ESP) 49
5. Eusebio (POR) 47
6. Thierry HENRY (FRA/FC Barcelona) 46
. Filippo INZAGHI (ITA/AC Milan) 46

Encuesta:

Escrito por europaenjuego

24 Febrero 2009 a 8:32 PM

La Real hace añicos al Sparta y convierten la eliminatoria en un trámite feliz (2-4)

con un comentario

El delantero serbio de la Real Sociedad Darko Kovacevic, centro, anota uno de sus goles tras superar al guardameta y a un defensa checo. Foto: Reuters.

El delantero serbio de la Real Sociedad Darko Kovacevic, centro, anota uno de sus goles tras superar al guardameta y a un defensa checo. Foto: Reuters.

El blog ‘Europaenjuego’ rinde una vez más tributo a los aficionados de la Real Sociedad de San Sebastián que nos han visitado y nos han designado como una página referente en su historia deportiva en el terreno continental. A todos ellos, muchas gracias. Nos trasladamos hasta la temporada 1998-99, cuando bajo la dirección del técnico austriaco Bernd Krauss y tras cinco temporadas alejados de las competiciones europeas, el equipo txuri-urdin regresó a Europa de una manera explosiva endosando al Sparta de Praga checho la mayor victoria a domicio. El inicio fue esperanzador y victorioso, sin embargo, la aventura se detendría en Madrid en una noche aciaga. La Real Sociedad diría adiós en la prórroga pero antes de empezar el partido una aficionado, Aitor Zabaleta, sería asesinado a las puertas del estadio Vicente Calderón.

La Real Sociedad lograba en Praga una histórica victoria, la más abultada a domicilio, además de romper el maleficio de vencer en territorio checo. Atrás quedaron los malos resultados ante el Banik Ostrava, el Zbrojovka Brno y el Dukla de Praga. Recuperamos la crónica del diario ‘El País’ para rememorar tal partido:

El fútbol tiene tanto que agradecer a los goleadores y sus ingenieros como a los malos defensores. La Real Sociedad sobrevivió por ellos y el Sparta simuló 45 minutos ser un equipo de fútbol también por estos últimos.

Cuando la defensa flaquea el fútbol resulta más imprevisible y más proclive a la plasticidad. La flaqueza defensiva del Sparta (reconocida por su entrenador en los días previos) resultó casi infantil: lentos y fácilmente descolocables con un ejercicio de tobillo, acompañados por un guardameta estático y muy proclive a ver el juego desde la línea de gol: una antigualla pese a sus 24 años.

La Real Sociedad, que se presentó en sociedad con orden y concierto, comenzó con prontitud a sucumbir a los balones cruzados: otro elemento que desacredita la hoja de servicios de una línea defensiva que se precie. Cuando zurció el agujero, el partido fue un recreo. Pero las cosas no suceden porque sí. En ambas cuestiones intervinieron dos futbolistas tan distintos como singulares. En la Real Sociedad, Kovacevic, un depredador igual de fornido que de inteligente. En cada acción tambaleó a sus oponentes y a la primera inventó el gol donde no lo había y desacreditó para siempre a sus marcadores. Luego les dictó una lección de cómo se marca un gol de cabeza como mandan los cánones. En el Sparta, Cizek, un jugador con tantos acentos futbolísticos como su apellido en checo y con un toque en su pie izquierdo que llenó de dudas a la zaga donostiarra.

En cualquier caso, había una cierta distancia entre ambas situaciones. A la Real le afeaba el traje una sola mancha, la pierna de Cizek y las apariciones del gigantón Lokvenc. Al Sparta no le llegaba el aliento para limpiar el traje con alguna cordura. Cuando la Real ajustó el motor se llevó el partido en el bolsillo. Primero por el empate de Aldeondo que le quitó el miedo. Luego por la expulsión de Pavel Novotny que dejó al Sparta hecho un guiñapo. El Sparta es poco espartano, su moral se resquebraja con facilidad y la Real Sociedad disfrutó de un pasillo tan alfombrado que le dio miedo incluso tamaña generosidad.

Entonces desató todo el fútbol de que es capaz: resucitó Sa Pinto, genial como habilitador de jugadas, apareció Kühbauer, hasta entonces adormilado en un costado del campo, y sobre todo Loren dio la orden de que aquello del principio no podía seguir igual.

Hasta el gol de Aldeondo, la Real tuvo el miedo en el cuerpo. Después, desatado de convencionalismos redujo al Sparta de Praga a la mínima expresión. Casi daba pena asistir a tanta desigualdad, tanto fracaso defensivo de un equipo que el año pasado jugó la Liga de Campeones y representa a una ciudad imponente. Extrañamente, desconocía a la Real Sociedad: nunca entendió su juego.

AC Sparta Praha – Real Sociedad de Fútbol (2-4)
Martes, 15/09/1998 (20:15 h).
Letná (Praha): 8.103 espectadores.
Árbitro: Leif Sundell (SWE). Expulsó a Pavel Novotný (min. 53) por doble amonestación y mostró tarjeta amarilla a Pikabea y Kühbauer.
Goles: 0-1 Kovačević 8′; 1-1 Čížek 31′; 2-1 Lokvenc 40′; 2-2 Aldeondo 48′; 2-3 Kovačević 58′; 2-4 De Pedro 81′.

AC Sparta Praha: Tomáš Poštulka; Vlastimil Svoboda (Petr Papoušek 81′), Michal Horňák, Tomáš Votava, Jiří Novotný, Pavel Novotný; Martin Hašek, Luděk Stracený, Martin Čížek; Vratislav Lokvenc, Horst Siegl. Entrenador: Zdeněk Ščasný.

Real Sociedad de Fútbol: Alberto López; Miguel Ángel Fuentes, Lorenzo Juarros ‘Loren’, José Antonio Pikabea, Agustín Aranzábal; Dietmar ‘Didi’ Kühbauer, Juan Andrés Gómez, Ricardo Manuel da Silva ‘Sá Pinto’, Francisco José de Pedro; Aitor Aldeondo (Mutiu Adepoju 79′), Darko Kovačević (Óscar de Paula 90′). Entrenador: Bernd Krauss.

Escrito por europaenjuego

23 Febrero 2009 a 3:39 PM

Historia de la Copa de la UEFA (XVIII): Juventus, Inter de Milán y Parma dan un nuevo ‘triplete’ para Italia

con un comentario

Getty Images.

El capitán de la Juventus FC, Roberto Baggio, recoge el trofeo de vencedores de la Copa de la UEFA. Se trata del tercero para el equipo turinés. Foto: Getty Images.

Tras el triunfo del Ajax de Amsterdam en la pasada edición, Italia volvió a recuperar el trofeo de la Copa de la UEFA y lo hizo logrando un histórico segundo ‘triplete’. En esta ocasión, tal éxito llego de la mano de la Juventus de Turín, del Inter de Milán y de un nuevo valor en el fútbol transalpino: el Parma  AC, que en unos pocos años pasó de ser un equipo regional a uno que se codeaba con los grandes de Europa.

En 1993 la ‘Vecchia Signora’ lograba su tercer título en esta competición liderados por un jugador Roberto Baggio, fichado a golpe de talonario de la Fiorentina, equipo al que derrotó en su última final en la Copa de la UEFA y por su técnico Giovanni Trapattoni, un entrenador experimentado que lograba su título número 25 sumando sus éxitos como futbolísta y desde el banquillo. La Juventus poseía un equipo con un tremendo potencial ofensivo con jugadores como Dino Baggio, Andreas Möller, Gianluca Vialli, Fabrizio Ravanelli y Pierluigi Casiraghi. Se enfrentó en la gran final a un equipo procedente de una Alemania unida que si bien había cosechado en los primeros años de la década de los 90 éxitos en el terreno de selecciones nacionales no había logrado despuntar en las competiciones de clubes. Bajo la dirección de un jóven técnico como Ottmar Hitzfeld junto la grandes de actuaciones de su centrocampista Michael Zorc y los goles del delantero suizo Stéphane Chapuisat lograron hacerse un hueco entre los grandes del fútbol europeo y germano.

La trayectoria de la Juventus de Turín hacia la final no tuvo excesivos sobresaltos, mas bien se puede califacarse como cómoda. Comenzó vapuleando en la primera ronda a los chipriotas del Anorthosis de Famagusta a los que derrotó con un resultado global de 10-1. En la segunda ronda eliminó con dificultades al Panathinaikos griegos gracias a un solitario gol del inglés David Platt en el minuto 68 del partido de ida celebrado en Atenas y vencer con comidad al Sigma Olomouc checo en la tercera ronda (7-1 en el marcador global). En la ida de los cuartos de final, la Juventus perdió su único partido en la competición al caer por la mínima (2-1) ante el Benfica de Portugal.

Onze Mondial / Alain Gadoffre.

El delantero suizo del Borussia Dortmund Stéphane Chapuisat, derecha, controla el balón perseguido por el defensa del AJ Auxerre William Prunier. Foto: Onze Mondial / Alain Gadoffre.

Los lusos marcaron dos goles obra de Vítor Paneira pero los rossoneri acortaron distancia gracias un penalti transformado por Vialli. En la vuelta la Juve sentenció con un contundente marcador de 3-0. En las semifinales, se medirían a uno de los dos equipos franceses supervivientes y que se mostraron como las grandes sorpresas del torneo: el París Saint Germain que venía de eliminar en los cuartos al Real Madrid. En la ida disputada en Turín, los franceses se adelantaron en el marcador gracias a un tanto del liberiano George Weah pero en la segunda mitad los italianos remontaban gracias a dos goles de Roberto Baggio. En el Parque de los Príncipes, la eliminatoria se mantuvo emocionante e igualada hasta que en el cuarto de hora final un nuevo gol de Roberto Baggio daba el pase a la final.

Por su parte, el Borussia Dortmund mostró en todas las eliminatorias ser un bloque sólido, rápido y peligroso que se mostró muy superior en su terreno de juego. En la primera ronda doblegó al Floriana maltés por un global de 8-2. En la segunda ronda el Celtic de Glasgow pierde en ambos encuentros, 1-0 en Alemania y 1-2 en Escocia. En la eliminatoria el suizo Chapuisat logra dos tantos. El Real Zaragoza es la siguiente víctima del Borussia al que le derrota en la ida disputada en el Westfalenstadion por 3-1, mientras que en la vuelta pierde por la mínima en La Romareda (2-1). En los cuartos de final elimina a la Roma con la que pierde en la ida (1-0) en la capital italiana pero en el encuentro de vuelta lo derrota por 2-0 con goles de Schulz y Sippel. Finalmente, en las semifinales debe recurrir a la agónica tanda de penaltis para apear al AJ Auxerre francés, al que derrota en Alemania en el primer partido por 2-0 con tantos de Karl y Zorc pero en el partido de regreso, los galos igualan el marcador de ida gracias a los goles de Martins y del holandés Verlaat. La eliminatoria se decide en los penalties (5-6).

As.

El italiano Antonio Conte (izquierda) del Juventus FC despeja el balón de forma acrobática ante la presencia del delantero del Borussia Dortmund, Stéphane Chapuisat. Foto: As.

La Juventus de Turín dejó sentenciada la final de la Copa de la UEFA tras lograr una victoria a domicilio ante el Borussia Dortmund. A pesar que a los dos minutos los alemanes se adelantaron en el marcador, el tanto resultó ser un espejismo pues los turineses se mostraron muy superiores. Michael Rummenigge inauguró el marcador al aprovechar un pase de Poschner, que se había colado por la banda izquierda aprovechando un tremendo agujero en la defensa italiana. El gol hizo al Borussia encerrarse en su área en parte condicionado por el planteamiento conservador de Hitzfeld que colocó al suizo Chapuisat como único referente atacante. Poco a poco, la Juventus se adueñó del partido y en sólo cuatro minutos dio la vuelta al marcador. En el minuto 26, en una jugada ensayada de falta, Dino Baggio recorta hacia su izquierda y coloca el balón lejos del alcance de Klos. En el 30, Vialli deja sentado a su par y cuelga el balón hacia el área, donde Roberto Baggio lo baja con el pecho y bate nuevamente al portero alemán. Hitzfeld intentó aportar más mordiente a su equipo con la entrada de Mill en la segunda parte, pero ya estaba casi todo sentenciado porque la Juventus pudo jugar como más le convenía, siempre a favor de corriente y controlando el partido. Aún cayó el tercer gol del lado italiano, obra nuevamente de Roberto Baggio mediante un disparo a la media vuelta.

BV Borussia 09 – Juventus FC (1-3)
Miércoles, 5/05/1993 (20:15 h).
Westfalenstadion (Dortmund): 40.000 espectadores.
Árbitro: Sándor Puhl (HUN). Amonestó a Rummenigge, Conte y Marocchi.
Goles: 1-0 Rummenigge 2′; 1-1 D. Baggio 26′; 1-2 R. Baggio 30′; 1-3 R. Baggio 74′.

BV Borussia 09: Stefan Klos; Uwe Grauer, Bodo Schmidt, Thomas Franck (Frank Mill 46’), Stefan Reuter; Michael Lusch, Michael Zorc (capitán) (Steffen Karl 70’), Michael Rummenigge, Gerhard Poschner, Knut Reinhardt; Stéphane Chapuisat. Entrenador: Ottmar Hitzfeld.

Juventus FC: Angelo Peruzzi; Marco de Marchi, Júlio César da Silva, Jürgen Kohler, Massimo Carrera; Antonio Conte, Roberto Baggio (capitán) (Paolo di Canio 76’), Dino Baggio, Giancarlo Marocchi; Andreas Möller (Roberto Galia 88’), Gianluca Vialli. Entrenador: Giovanni Trapattoni.

As.

El centrocampista Dino Baggio (derecha) del Juventus FC realiza un centro al área ante la presión de un defensa del BV 09 Borussia Dortmund. Foto: As.

La Juventus logró ser el primer equipo en conquistar el tercer título de la Copa de la UEFA tras volver a derrotar con claridad al Borussia Dortmund ante los casi 65.000 aficionados que abarrotaban las gradas del estadio Delle Alpi. Las pocas esperanzas que mantenían los alemanes de dar la sorpresa se fueron al traste cuando la Juventus la que se adelantó rápidamente en el marcador, a los cinco minutos de juego, tras un genial taconazo de Gianluca Vialli que Dino Baggio transformó de potente zurdazo en el 1-0. El Borussia busco con ahínco la meta rival pero sus acciones no pusieron en ningún momento en apuros al meta Peruzzi ni a los centrales juventinos. A poco para el descanso la Juventus logró su segundo gol de Dino Baggio gracias a un espléndido cabezazo a saque de falta. Para colmo de males en el Borussia, su hombre más desequilibrante Michael Rummenigge se lesionó y tuvo que ser sustituido por Franck. La segunda mitad casi sobró pues el público y los jugadores turineses aguardaban impacientemente los minutos que restaban para recibir un nuevo trofeo continental. La mejor ocasión tras el descanso correspondió al Borussia en un cabezazo de Mill tras un buen centro de Reinhardt, pero Angelo Peruzzi evitó el tanto. Sin embargo, la Juventus obtuvo el tercer gol tras una genialidad de Roberto Baggio, un gol de bastante fortuna ya que el despeje de un defensa alemán rebotó en la pierna de Möller y se introdujo en la portería de Klos.

Juventus FC – BV Borussia 09 (3-0)
Miércoles, 19/05/1993 (20:30 h).
Stadio delle Alpi (Torino): 62.781 espectadore.
Árbitro: John Blankenstein (NED). Amonestó a De Marchi, Galia y Zelic.
Goles: 1-0 D. Baggio 5′; 2-0 D. Baggio 42′; 3-0 Möller 65′.

Juventus FC: Angelo Peruzzi; Moreno Torricelli (Paolo di Canio 67’), Júlio César da Silva, Jürgen Kohler, Marco de Marchi; Massimo Carrera, Dino Baggio, Roberto Galia; Roberto Baggio (capitán), Gianluca Vialli (Fabrizio Ravanelli 81’), Andreas Möller. Entrenador: Giovanni Trapattoni.

BV Borussia 09: Stefan Klos; Bodo Schmidt, Ned Zelic, Michael Schulz, Knut Reinhardt; Stefan Reuter (Michael Lusch 67’), Steffen Karl, Gerhard Poschner, Michael Rummenigge (capitán) (Thomas Franck 42’); Frank Mill, Lothar Sippel. Entrenador: Ottmar Hitzfeld.

Allsport.

El capitán del Inter de Milán, Giuseppe Bergomi, muestra jubiloso la segunda Copa de la UEFA lograda por su equipo. Foto: Allsport.

Un año después, en 1994, el trofeo de la Copa de la UEFA no se marcharía de Italia pero cambió de manos y pasó a engrosar el palmarés del Inter de Milán, quien ya obtuvo este título tres años antes. El vigente campeón, la Juventus de Turín, defendió su corona hasta los cuartos de final cuando fue eliminado por sus compatriotas del Cagliari. Gracias a este trofeo el Inter salvó una de sus peores temporadas, ya que en el Scudetto acabaron quintos por la cola y se libraron del descenso por un solo punto. Dirigidos por Giampiero Manini alcanzaron la final demostrando irregularidad en sus actuaciones aunque poseían un bloque temible en ataque con la presencia del guardameta internacional Walter Zenga, un gran defensa como el capitán Bergomi, el holandés Jonk y el italiano Berti en la línea medular junto al uruguayo Rubén Sosa y el holandés Bergkamp en la punta.

El Inter inició la competición deshaciéndose sin problemas del Rapid de Bucarest (5-1 en el cómputo global) siendo clave el ‘hat-trick’ logrado por Bergkamp en el partido de ida disputado en Milán. En la segunda ronda sufrió para eliminar al Apóllon de Limassol chipriota al que derrotó en San Siro por la mínima (1-0) con nuevo gol de Bergkamp pero en la vuelta logró un inquietante empate a tres goles. En la tercera ronda se pudo ver una igualadísima eliminatoria ante el Norwich City inglés en la que los interistas vencieron ambos partidos por la mínima (1-0) con goles de Bergkamp en los últimos minutos de los encuentros. El Borussia de Dortmund, subcampéon en la pasada edición, fue su rival en los cuartos de final. Tras derrotarle en Alemania por un contundente 1-3, con dos goles del holandés Wim Jonk, San Siro estuvo a punto de contemplar una remontada teutona pero un gol Manicone en el minuto 81 evitó la mayúscula sorpresa (1-2). Finalmente en las semifinales el bombo deparó un enfrentamiento italiano frente al Cagliari. En la ida disputada en la isla de Cerdeña, el Inter obtuvo un buen resultado al caer por 3-2 para certificar su pase a la final en San Siro venciendo por 3-0 con goles de Bergkamp, Jonk y Berti.

Su rival en la final fue una auténtica sorpresa. El modesto club austriaco Casino Salzburgo alcanzó su máxima cota en competición continental de la mano del técnico croata Otto Baric que confeccionó un bloque de jugadores veteranos combinado con la calidad de jugadores como Marquinho o Jurčević. Su inicio en la UEFA fue esperanzador derrotando al DAC Dunajská Streda eslovaco con un marcador global de 4-0 y siguiendo ganando confianza al derrotar al Amberes belga en ambos encuentros con idéntico resultado: 1-0. Fue afianzándose de moral a eliminar al Sporting dePortugal en la tercera ronda, una eliminatoria muy sufrida al caer en la ida celebrada en Lisboa por 2-0. Sin embargo, en Salzburgo forzó la prórroga con tantos de Lainer y Hütter, éste evitó la eliminación al marcar en el minuto 90. En el tiempo suplementario, un gol de Martin Amerhauser daba el pase a los cuartos de final. Esta eliminatoria frente al Eintracht de Frankfurt fue todavía más dramática. Tras vencer en la ida disputada en Viena por la mínima (1-0) gracias a un tanto de Adi Hütter, en el partido de vuelta el Casino pierde por idéntico resultado (1-0) con un gol de Maurizio Gaudino. Tras la prórroga nadie marca por lo que la eliminatoria se decide en la tanda de penaltis y en ella el portero austriaco Otto Konrad se erige en el héroe. Detiene dos penaltis a Gaudino y a Binz además de marcar el penalti decisivo. Finalmente, en las semifinales derrota a otro equipo alemán, el Karlsruher SC, gracias al valor doble de los goles marcador en terreno ajeno. Tras empatar sin goles en la ida disputada en Viena, el Salzburgo logra un tanto en Alemania, obra de Hermann Stadler en el minuto 21, que le sirve para acceder a la final ya que el Karlsruher sólo puede lograr el empate con un gol de Krieg.

As.

El jugador del Inter de Milán, Nicola Berti, obtiene con este disparo el gol del triunfo ante el SV Casino Salzburgo en el partido disputado en el Erns Happel Stadion vienés. Foto: As.

El Inter dio un gran paso adelante para adjudicarse la Copa de la UEFA al derrotar en el Prater vienés al Casino Salzburgo por 0-1. El equipo austriaco, que había llegado a la final como revelación del torneo, no pudo superar a una escuadra italiana que hizo valer su superioridad sobre el papel y sobre el terreno de juego. Con un Rubén Sosa muy peligroso y un Berti muy participativo en ataque, el Inter dominó la totalidad del partido y pudo lograr una ventaja más definitiva de cara al encuentro de vuelta. El gol del partido llegó en el minuto 35, tras un pase en profundidad de Rubén Sosa a Berti, quien controló el balón dentro del área con el pecho y disparó a la media vuelta cruzado, sorprendiendo a Konrad. En el último minuto de esta primera mitad pudo llegar el 0-2, cuando el delantero uruguayo del Inter recibió un balón al borde del Casino y soltó un zurdazo que se estrella en el larguero de la portería austriaca. Durante la segunda mitad, pese a jugar con un hombre menos por expulsión de Bianchi, el Inter prodigó peligrosos contragolpes que a punto estuvieron de ampliar su ventaja. En la jugada de mayor peligro, Jonk cruzó suavemente sobre la salida de Konrad y el balón se fue lamiendo el poste. Victoria por la mínima pero merecida para el Inter

SV Casino Salzburg – Internazionale FC (0-1)
Miércoles, 26/04/1994 (20:30 h).
Prater / Ernst-Happel-Stadion (Wien): 48.000 espectadores.
Árbitro: Kim Milton Nielsen (DEN). Amonestó a Pfeifenberger, Stadler, Bianchi (2A) y Jonk. Expulsó a Bianchi (min. 48) por doble amonestación.
Goles: 0-1 Berti 35′.

SV Casino Salzburg: Otto Konrad; Christian Fürstaller, Leo Lainer, Heribert Weber (capitán), Franz Aigner; Thomas Winklhofer (Michael Steiner 61’), Peter Artner, Marco Antônio dos Santos ‘Marquinho’, Hermann Stadler; Heimo Pfeifenberger, Martin Amerhauser (Damir Mužek 46’). Entrenador: Otto Barić.

Internazionale FC: Walter Zenga; Giuseppe Bergomi (capitán), Antonio Paganin, Sergio Battistini, Angelo Orlando; Alessandro Bianchi, Antonio Manicone, Wim Jonk, Nicola Berti; Dennis Nicolaas Bergkamp (Francesco dell’Anno 89’), Rubén Sosa (Ricardo Ferri 75’). Entrenador: Giampiero Marini.

El delantero holandés del Inter de Milán Dennis Bergkamp, derecha, controla un balón ante la entrada de un defensa del SV Casino Salzburgo durante el partido de vuelta de la final de la Copa de la UEFA.

El delantero holandés del Inter de Milán Dennis Bergkamp, derecha, controla un balón ante la entrada de un defensa del SV Casino Salzburgo durante el partido de vuelta de la final de la Copa de la UEFA.

Sorprendió a propios y extraños la actuación del Casino Salzburgo en el partido de vuelta de la final de la Copa de la UEFA. No doy por perdida la final en ningún momento y busco con ahínco la meta rival dejando muy desguarnecida la defensa que se vió en todo momento superada por las rápidas acciones de Rubén Sosa y Dennis Bergkamp. A pesar de ello, el portero interista Walter Zenga se erigió en el protagonista del partido gracias a sus intervenciones prodigiosas que evitaron que el Casino Salzburgo diera la gran sorpresa y se llevasen el trofeo hasta Austria. Así, los primeros 45 minutos fueron atractivos con los austriacos volcados ante la meta de Zenga que permitieron al menos cuatro oportunidades muy claras desperdiciadas por los dos delanteros del Inter. Tras el descanso se produjo una salida en tromba del cuadro austriaco, quien a los cincuenta y dos minutos, vió como Zenga desviaba a córner un disparo muy potente y colocado de Feiersinger. Cuatro minutos más tarde, el brasileño Marquinho tuvo en sus botas el empate en la eliminatoria, pero la suerte se alió con los italianos y su disparo cruzado, tras sobrepasar a Zenga, se estrelló en el poste derecho y posteriormente en el izquierdo de la portería, para que finalmente la defensa del Inter despejara el peligro. Pero el conjunto transalpino no perdonó en el minuto 62, cuando Rubén Sosa cede en diagonal sobre la entrada en velocidad de Jonk y el holandés, tras aguantar la entrada de un defensa, bate a Konrad por alto con suavidad. Pese al gol, el Salzburgo no se vino abajo y cercaron la meta interista, gracias a las incursiones por la banda derecha. Dos nuevos disparos desde fuera del área que llevaban marchamo de gol obligaron a Zenga a despejes apurados con el pie, al más puro estilo de los porteros de balonmano. El marcador ya no se movió y Giuseppe Bergomi pudo alzar la copa que acreditaba al Inter como campeón y, con ella, la posibilidad de participar la próxima temporada en esta competición, la única alegría del Inter en una temporada francamente nefasta.

Internazionale FC – SV Casino Salzburg (1-0)
Miércoles, 11/05/1994 (20:30 h).
San Siro / Giuseppe Meazza (Milano): 82.326 espectadores.
Árbitro: James McCluskey (SCO). Amonestó a Orlando (38′), Fontolan (44′), Feiersinger (44′) y Steiner (79′).
Goles: 1-0 Jonk 62′.

Internazionale FC: Walter Zenga; Giuseppe Bergomi (capitán), Antonio Paganin, Sergio Battistini, Davide Fontolan (Ricardo Ferri 68’); Angelo Orlando, Antonio Manicone, Wim Jonk, Nicola Berti; Dennis Nicolaas Bergkamp (Massimo Paganin 89’), Rubén Sosa. Entrenador: Giampiero Marini.

SV Casino Salzburg: Otto Konrad; Leo Lainer, Christian Fürstaller, Heribert Weber (capitán), Franz Aigner; Thomas Winklhofer (Martin Amerhauser 68’), Adolf ‘Adi’  Hütter, Peter Artner (Michael Steiner 73’), Wolfgang Feiersinger; Nikola Jurčević, Marco Antônio dos Santos ‘Marquinho’. Entrenador: Otto Barić.

As.

El gran artífice del éxito del Parma AC, Dino Baggio, levanta el trofeo de la Copa de la UEFA conquistado ante su ex-club la Juventus de Turín. Foto: As.

Un club modesto, el Parma AC, y que se codeó con los grandes de Europa obtuvo en la temporada 1994/95 su tercer título continental tras vencer en la Recopa y en la Supercopa de 1993, logró el tercer entorchado en la Copa de la UEFA para Italia y lo hizo de la mejor forma posible: doblegando al equipo más laureado en la competición, la Juventus de Turín. Por tercera vez en su historia la final de la Copa de la UEFA estaba protagonizada por dos conjuntos italianos. Bajo la dirección del técnico Nevio Scala, artífice del ascenso del Parma a la Serie A en 1990, y gracias a los fichajes de categoría como Faustino Asprilla, Fernando Couto, Dino Baggio, o el mítico Gianfranco Zola impidieron a los turineses conquistar su tercer título en esta competición en seis años.

En esta edición, la competición se inició con una ronda previa fruto de la numerosa participación de equipos provenientes de las nuevas repúblicas que se independizaron en los años 1991 y 1992. Tras su reconocimiento internacional y por la propia UEFA todos las federaciones estaban representadas en el torneo. El Parma arrancó su participación logrando una sufrida clasificación ante el Vitesse de Arnhem. Tras perder en la ida en terreno holandés, el equipo parmesano ganó la eliminatoria gracias a dos goles de Gianfranco Zola en el partido de vuelta. La segunda ronda fue cómoda, derrotando al AIK sueco en ambos encuentros con un resultado de global de 3-0, pero en la siguiente ronda sufrió para eliminar al Athletic Club de Bilbao. En San Mamés los bilbaínos derrotaban al Parma gracias a un gol del Cuco Ziganda, pero en la vuelta los de Nevio Scala lograban poner muy pronto la eliminatoria a su favor gracias a los goles de Zola, Dino Baggio (por partida doble) y Fernando Couto. Sin embargo, llegó una reacción bilbaína, con tantos de Óscar Vales y Julen Guerrero, pero fue insuficiente (4-2). En los cuartos de final doblegaron al Odense danés, verdugo del Real Madrid en la ronda anterior, con un único gol logrado por Zola desde el punto de penalti en el encuentro de ida celebrado en el Ennio Tardini y administraron la renta en el partido jugado en Dinamarca (0-0). Sin embargo, las semifinales fueron cómodas para los parmesanos que vencieron en el primer partido en el terreno del Bayer Leverkusen (1-2) y sentenciaron en su estadio con un contundente 3-0. El colombiano Faustino Asprilla fue el artífice del éxito parmesano al lograr tres de los cinco goles de su equipo.

Por su parte, la Juventus de Turín tuvo un inicio negativo al caer en el encuentro de ida en el terreno del CSKA de Sofía (3-2) pero días más tarde la UEFA otorgaba a los turineses una victoria por 3-0 al alinear de forma indevida el equipo búlgaro en dicho partido al jugador Petăr Mikhtarski, autor de dos de los tres goles del CSKA. La vuelta fue un mero trámite y la Juventus venció por 5 goles a 1, todos los goles obra de Fabrizio Ravanelli mientras que el de la honra para los búlgaros fue materializado por el mencionado Mikhtarski. En la segunda ronda venció con comodidad al Marítimo de Funchal (3-1 en el cómputo global), ganando ambos partidos, materializando todos los goles turineses Ravanelli, y en la tercera ronda, el Admira Wacker vienés tampoco supuso un duro obstáculo y al que derrotó en ambos partidos (5-2 en el global de la eliminatoria). En las dos ronda finales la Juventus tuvo que apear a sendos conjuntos alemanes para alcanzar la finalísima. En los cuartos, en su estadio el Eintracht de Frankfurt obtuvo un empate a un gol pero en la vuelta tres goles de la Juventus evitaron cualquier sorpresa. Más emoción hubo en la semifinal ya que en Turín el Borussia Dortmund cosechó un valioso empate a dos goles, sin embargo, en el partido de vuelta la Juventus logró una victoria por la mínima (1-2) con goles de Porrini yRoberto Baggio para obtener el billete para la final.

Getty Images.

El delantero colombiano del AC Parma, Faustino Asprilla, disputa un balón aéreo junto al delantero de la Juventus de Turín, Gianluca Vialli, durante el encuentro de ida de la final de la Copa de la UEFA. Foto: Getty Images.

El Parma logró una corta pero importante victoria en el partido de ida de la final de la Copa de la UEFA. La Juventus que acudía al terreno parmesano con cuatro sensibles bajas, entre ellas las del portero titular Peruzzi, evitó un mayor descalabro y pudo detener las acometidas ofensivas de los pupilos de Nevio Scala. El Parma logró un tempranero gol de Dino Baggio, a los cinco minutos, al aprovechar un pase en profundidad de Zola y batir a Rampulla en su desesperada salida. Tras este tanto, los hombres de Lippi quedaron a merced del Parma y sólo alguna acción aislada de Gianluca Vialli fue el único peligro que tuvieron los turineses. Tras el descanso varió la decoración del encuentro, y Bucci se convirtió en el gran protagonista del partido con dos grandes intervenciones que evitaron el empate de los de Turín: la primera, en un disparo envenenado de Marocchi en el minuto 53, y la segunda, en una gran demostración de reflejos, en un remate a bocajarro de Vialli desde muy cerca.

AC Parma – Juventus FC (1-0)
Miércoles, 3/05/1995 (20:30 h).
Ennio Tardini (Parma): 22.062 espectadores.
Árbitro: Antonio Jesús López Nieto (SPA). Amonestó a Apolloni (17′), Pin (45′), Zola (54′), Sensini (68′), Deschamps (6′) y Tacchinardi (88′).
Goles: 1-0 D. Baggio 5′.

AC Parma: Luca Bucci; Antonio Benarrivo (Roberto Mussi 9’), Luigi Apolloni, Lorenzo Minotti (capitán), Fernando Manuel Silva Couto, Alberto di Chiara; Dino Baggio, Gabriele Pin, Roberto Néstor Sensini; Gianfranco Zola (Stefano Fiore 89’), Faustino Hernán Asprilla. Entrenador: Nevio Scala.

Juventus FC: Michelangelo Rampulla; Luca Fusi (Alessandro del Piero 72’), Massimo Carrera (Giancarlo Marocchi 46’), Alessio Tacchinardi, Robert Jarni; Angelo di Livio, Paulo Manuel Carvalho de Sousa, Didier Deschamps; Fabrizio Ravanelli, Roberto Baggio (capitán), Gianluca Vialli. Entrenador: Marcello Lippi.

Composición en la que se observa arriba el remate de cabeza del jugador del AC Parma, Dino Baggio, que da origen al gol del empate durante el partido de vuelta de la final. Abajo se inicia la celebración del gol por parte de los jugadores parmesanos.

Composición en la que se observa arriba el remate de cabeza del jugador del AC Parma, Dino Baggio, que da origen al gol del empate durante el partido de vuelta de la final. Abajo se inicia la celebración del gol por parte de los jugadores parmesanos.

El partido de vuelta de la final tuvo lugar en Milán y no en Turín debido a las discrepancias existentes entre el club turinés y el Ayuntamiento sobre la ubicación del estadio Delle Alpi. La directiva de la Juventus molesto por la actitud de las autoridades municipales que en su día no atendieron la petición del club para la nueva ubicación del estadio y no llegar a un acuerdo para repartirse los beneficio del partido, decidieron trasladar el escenario de la final al feudo del eterno enemigo del norte de Italia. El Parma conquistó dos semanas después su primera Copa de la UEFA al empatar a un gol con la Juventus quien, en cambio, perdió un histórico ‘triplete’, ya que días más tarde se adjudicó el Scudetto y la Copa italiana. Una vez más fue Dino Baggio el verdugo de su ex equipo, y su gol fue definitivo para que el Parma se alzara con la victoria. Y eso que las cosas empezaron bien para los pupilos de Marcello Lippi, que dominaron claramente durante la primera mitad bajo la batuta de Roberto Baggio, con Vialli y Ravanelli siempre atentos a cualquier despiste de la poblada defensa parmesana. En el minuto 34 llegó el primer gol de la Juventus, tras un magnífico disparo de Vialli que entra por la escuadra izquierda de la portería defendida por Bucci. El Parma apenas inquietó la portería del reaparecido Peruzzi durante toda la primera mitad, únicamente en un saque de esquina botado por Zola y rematado de cabeza por Crippa que el guardameta turinés desvió con apuros.

La entrada tras el descanso de Mussi fue providencial para el Parma, ya que una penetración suya a los nueve minutos de la reanudación terminó en un centro medido que Dino Baggio cabeceó inapelablemente al fondo de la red, prácticamente a bocajarro. Con 1-1 el panorama, el Parma se dedicó a romper el juego ofensivo rival e impedir que Roberto Baggio conectara con sus compañeros en punta de ataque. La Juventus se fue desinflando ante la imposibilidad de lograr los dos goles que necesitaba para conquistar el título. Finalmente el capitán parmesano, Lorenzo Minotti, pudo recoger de manos de Lennart Johansson el trofeo que acreditaba al Parma como campeón de la Copa de la UEFA, que prolongaba el dominio italiano en esta competición.

Juventus FC – AC Parma (1-1)
Miércoles, 17/05/1995 (20:30 h).
San Siro / Giuseppe Meazza (Milano): 80.754 espectadores.
Árbitro: Frans van den Wijngaert (BEL). Amonestó a Ravanelli (15′), Vialli (42′), Ferrara (61′), Couto (1′), Minotti (29′), Crippa (57′) y Asprilla (71′).
Goles: 1-0 Vialli 34′; 1-1 D. Baggio 54′.

Juventus FC: Angelo Peruzzi; Ciro Ferrara, Sergio Porrini, Moreno Torricelli, Robert Jarni; Angelo di Livio, Paulo Manuel Carvalho de Sousa, Giancarlo Marocchi (Alessandro del Piero 75’), Roberto Baggio (c); Fabrizio Ravanelli, Gianluca Vialli. Entrenador: Marcello Lippi.

AC Parma: Luca Bucci; Antonio Benarrivo (Roberto Mussi 46’), Fernando Manuel Silva Couto, Lorenzo Minotti (c), Massimo Susic, Alberto di Chiara (Marcello Castellini 81’); Dino Baggio, Stefano Fiore, Massimo Crippa; Gianfranco Zola, Faustino Hernán Asprilla. Entrenador: Nevio Scala.

Historia de la Copa de la UEFA (XVII): el Inter de Milán logra su primer título mientras el Ajax de Amsterdam rompe la ‘hegemonía’ italiana

sin comentarios

Getty Images.

Los jugadores del Inter de Milán Andreas Brehme, izquierda, y Lothar Mäthaus, derecha, sostienen el trofeo de vencedores de la Copa de la UEFA. Foto: Getty Images.

Tras los triunfos del Nápoles y de la Juventus de Turín, la Copa de la UEFA siguió un año más y por tercera vez consecutiva en manos de un equipo italiano. En esta ocasión, el Inter de Milán lograba adjudicarse su primer trofeo en esta competición y rompía una maldición: 26 años sin lograr adjudicarse un título europeo, exactamente los que distaban de aquella segunda Copa de Europa lograda bajo la tutela del ‘mago’ Helenio Herrera.

El éxito radicaba del año 1988 cuando se produjo un desembarco de los jugadores punteros de Alemania. Gran parte de ellos fueron a parar a las filas interistas para paliar el dominio del otro club de la capital lombarda en el que quedaba de manifiesto el peso específico de los jugadores holandeses. Así, aterrizaron Andreas Brehme, Lothar Matthäus y Jürgen Klinsmann quienes bajo la dirección de Giovanni Trapattoni llevaron al club interista a las máximas cotas.

Por segundo año consecutivo, la final de la Copa de la UEFA fue un asunto 100% italiana pues en ella se midieron dos equipos de este país: el Inter y la Roma. Los interistas rompieron el mal fario de la eliminatoria de las semifinales, ronda en la que durante la década de los años ochenta cayeron en varias ocasiones. En la primera ronda sufrieron lo indecible para eliminar al Rapid vienés. Tras perder en Austria por 2-1, el partido partido de vuelta disputado en Verona concluyó con idéntico resultado pero la eliminatoria quedó sentenciada en la prórroga gracias a un gol de Klinsmann. La segunda ronda también fue muy sufrida tras caer en el partido de ida por dos goles a cero ante los ingleses del Aston Villa pero en el partido de vuelta el Inter logró una victoria sin paliativos: 3-0 con goles de Klinsmann, Berti y Bianchi. Sin embargo, en las siguientes eliminatorias fundamentó su pase gracias a victorias contundentes en San Siro y empates lejos de su estadio. Así, doblegó en tercera ronda al Partizan de Belgrado (2-0; 1-1), en los cuartos de final a los ‘vecinos’ del Atalanta de Bérgamo (0-0; 2-0) y en las semifinales al Sporting portugués con idéntico marcador. En las tres eliminatorias el alemán Mathäus logró marcar al menos un tanto.

Por su parte, la Roma accedió a la final con menos sufrimiento y sin conocer la derrota en todo su periplo. Arrancó su clasificación eliminando al Benfica de Lisboa al que derrotó en ambos encuentros con idéntico resultado (1-0). La segunda ronda deparó una igualada eliminatoria con el Valencia CF, empatando en la ida disputada en Mestalla (1-1) gracias un gol de Rizzitelli, y venciendo por la mínima en la vuelta (2-1) con goles de Giannini y Völler. En la siguiente eliminatoria, la Roma se deshizó con gran solvencia del Girondins de Burdeos con un marcador global de 7-0, siendo Rudi Völler el más destacado con cuatro dianas. El alemán también fue el artífice del éxito en la ronda de los cuartos de final al anotar otros cuatro goles en la eliminatoria frente al Anderlecht belga. Los italianos doblegaron a los de Bruselas con un tanteo global de 6-2. Finalmente, en las semifinales doblegó al equipo revelación del torneo, el Brøndby IF danés, ante el que obtuvo un empate sin goles en la ida celebrada en Copenhague. Pero en el encuentro de vuelta, un nuevo tanto de Völler a falta de dos minutos para la conclusión evitó la sorpresa mayúscula (2-1).

El delantero alemán del AS Roma, Rudi Völler, centra el balón ante la oposición del defensor interista Giuseppe Bergomi.

El delantero alemán del AS Roma, Rudi Völler, centra el balón ante la oposición del defensor interista Giuseppe Bergomi.

El duelo de ida entre los equipos italianos del Inter de Milán y la Roma, fue la escuadra de Trapattoni la más ambiciosa y pudo lograr en los primeros 90 minutos medio billete para conquistar la Copa de la UEFA al derrotar al equipo romano por 2-0. El partido resultó bronco y áspero por las precauciones defensivas de ambos equipos, aunque estuvo repleto de emoción. El Inter fue el único que intentó hacer cosas interesantes, mientras la Roma se metió en su trinchera defensiva y se dedicó a achicar balones a pelotazo limpio. El Inter, incomodo por los pegajosos marcajes a los que le sometía la Roma, no tuvo demasiadas ideas para abrir el cerrojo de los romanos. La primera gran ocasión local y única de la primera mitad no llegó hasta el minuto 27, cuando el espigado Serena envió un balón rozando la escuadra.

La segunda mitad prosiguió por los mismos cauces hasta que el colegiado soviético Spirin, muy casero durante todo el encuentro, decretó un penalti más que dudoso contra la Roma en el minuto 56 por derribo de Berthold a Berti. Matthäus estableció el 1-0. El partido se animó algo más tras este gol, y quince minutos más tarde Berti, a centro de Klinsmann y tras fallos en cadena de los defensores romanos, batía a Cervone por segunda vez y establecía el 2-0. Todo el entramado defensivo de la Roma se vino abajo, y cuando intentó lanzarse al ataque lo hizo sin recursos y de forma descoordinada. El Inter, con el partido prácticamente resuelto, generó su mejor fútbol y estuvo a punto de ampliar el marcador.

Internazionale FC – AS Roma (2-0)
Miércoles, 8/05/1991 (20:30 h).
San Siro / Giuseppe Meazza (Milano): 69.000 espectadores.
Árbitro: Alexei Spirin (USSR). Amonestó a Serena (80′); Comi (57′), Aldair (65′) y Carboni (80′).
Goles: 1-0 Matthäus [pen.] 56′; 2-0 Berti 72′.

Internazionale FC: Walter Zenga; Antonio Paganin (Giuseppe Baresi 51’), Giuseppe Bergomi (capitán), Riccardo Ferri, Andreas Brehme; Alessandro Bianchi, Sergio Battistini, Lothar Matthäus, Nicola Berti; Jürgen Klinsmann, Aldo Serena (Fausto Pizzi 89’). Entrenador: Giovanni Trapattoni.

AS Roma: Giovanni Cervone; Antonio Tempestilli, Aldair Nascimento (Amedeo Carboni 75’), Sebastiano Nela, Antonio Comi (Roberto Muzzi 77’); Manuel Gerolin, Thomas Berthold, Fabrizio di Mauro, Giuseppe Giannini (capitán); Rudi Völler, Ruggiero Rizzitelli. Entrenador: Ottavio Bianchi.

Allsport.

El alemán del Inter de Milán, Lothar Mathaus, dispara a portería ante la oposición de un defensa del AS Roma. Foto: Allsport.

El encuentro de vuelta de la final el Inter logró defender la renta lograda en la ida pero para lograrlo tuvo que sudar sangre y logró alzarse con la Copa de la UEFA. La Roma se lanzó al ataque desde el minuto inicial en busca de la remontada, aunque el entramado defensivo interista, y el muro infranqueable del guardameta Walter Zenga, lo impidieron. Rizzitelli, fue el primer jugador de la Roma que puso en peligro la portería del Inter, se escapó de su marcador Ferri y conectó un disparo que se estrelló en el exterior del poste. De nuevo fue Rizzitelli el que, elevándose por encima de los defensores interistas, remató por encima del larguero. Tras los primeros minutos de asedio romano, el Inter se asentó sobre el terreno de juego y desplegó un fútbol que buscaba la velocidad de sus extremos por las bandas. Klinsmann, a los catorce minutos, gozó de una buena ocasión para marcar, lo mismo que Bergomi y Matthäus poco después. La Roma seguía llevando el dominio en el juego pero lo realizaba más con el corazón que con la cabeza debido al estrecho marcaje de Berti sobre el capitán y alma del equipo romano, Giannini.

Tras el descanso, la Roma incrementó aún más su presión pero el Inter seguía mostrándose muy sólido en defensa. Hasta el propio Lothar Matthäus sacrificó su lucimiento personal para colaborar en labores defensivas como un obrero más. El postrero gol de Rizzitelli, a los ochenta y tres minutos, tras un tiro muy escorado desde el vértice del área pequeña, sirvió para que la Roma acosara de forma insistente a su rival hasta el último segundo, aunque sin éxito. Finalmente el Inter logró conquistar la Copa de la UEFA tras veintiséis años de sequía continental.

AS Roma – Internazionale FC (1-0)
Miércoles, 22/05/1991 (20:30 h).
Stadio Olimpico (Roma): 72.000 espectadores.
Árbitro: Joël Quiniou (FRA). Amonestó a Tempestilli (40′) y a Klinsmann (75′).
Goles: 1-0 (Rizzitelli 83′).

AS Roma: Giovanni Cervone; Antonio Tempestilli (Fausto Salsano 57’), Aldair Nascimento, Sebastiano Nela, Manuel Gerolin; Thomas Berthold, Stefano Desideri (Roberto Muzzi 70’), Fabrizio di Mauro, Giuseppe Giannini (capitán); Rudi Völler, Ruggiero Rizzitelli. Entrenador: Ottavio Bianchi.

Internazionale FC: Walter Zenga; Sergio Battistini, Giuseppe Bergomi (capitán), Riccardo Ferri, Andreas Brehme; Nicola Berti, Alessandro Bianchi, Lothar Matthäus, Antonio Paganin; Jürgen Klinsmann, Fausto Pizzi (Andrea Mandorlini 68’). Entrenador: Giovanni Trapattoni.

El entrenador del Ajax de Amsterdam, Louis van Gaal, lleva sobre sus hombros a un miembro del cuerpo técnico con la Copa de la UEFA recién conquistada.

El entrenador del Ajax de Amsterdam, Louis van Gaal, lleva sobre sus hombros a un miembro del cuerpo técnico con la Copa de la UEFA recién conquistada.

Por primera vez en cuatro temporadas un equipo no italiano, el Ajax de Amsterdam, dirigido por un innovador joven técnico Louis van Gaal logró evitar el póquer de triunfos para los equipos del ‘Calcio’. Los holandeses consiguen con este éxito la ‘triple Corona’, logrando todos los títulos europeos existentes: Copa de Europa, Recopa europea y Copa de la UEFA, tras la Juventus de Turín y una semana antes de lograrlo el FC Barcelona.

El Ajax vuelve nuevamente al cetro europeo tras el extraordinario equipo de la década de los años 70 gracias a las grandes actuaciones de sus nuevos valores de jugadores formados en su prolífica cantera como Bergkamp, Jonk, Winter, Van’t Schip, Roy o Kreek. Los holandeses iniciaron su camino hacia la final deshaciéndose con facilidad del Örebro sueco (4-0 en el marcador global), posteriormente del Rot-Weiß Erfurt de la Alemania Oriental (5-1 en el global) y en la tercera ronda al CA Osasuna de Pamplona al que derrotó en ambos partidos con idéntico resultado (1-0). El Ajax por sanción de la UEFA jugó sus partidos como local en campo neutral, en Düsseldorf (Alemania). La excelente marcha de los ‘tulipanes’ continuó eliminando al Gante belga (3-0 en el global) y al Génova en unas trepidantes semifinales al que batió en la ida en Italia por dos goles a tres y empató a un tanto en el partido de vuelta.

Tema relacionado publicado:

Para no romper la pauta general de las pasadas ediciones de la Copa de la UEFA, un equipo italiano se presentó en la final, sin embargo no pudo hacer frente a uno de los grandes de Europa. Fue uno de los conjuntos más potentes de Europa antes de la creación de los torneos continentales, el Torino Calcio, obtuvo su momento glorioso y olvidó la tragedia área del 4 de mayo de 1949 en la basílica de Superga donde pereció tras un accidente todo el gran equipo campeón durante la década de los años 40. La clave del éxito fue la combinación de cuatro excepcionales jugadores en sus sistema ofensivo: el italiano Gianluigi Lentini, el belga Enzo Scifo, el español Martín Vázquez y el delantero brasileño Walter Casagrande.

En la primera ronda doblegó cómodamente al KR Reykjavik (8-1 en el cómputo global) y en la segunda al Boavista portugués (2-0). En la tercera ronda sufrió para eliminar al AEK de Atenas (3-2 en marcador global) y tuvo unos cuartos de final fáciles para vencer al B1903 danés al que derrotó en ambos partidos, 0-2 en la ida jugada en Copenhague y 1-0 en el encuentro de vuelta. El último escollo antes de la final era el Real Madrid ante el que obtuvo un esperanzador marcador en la partido de ida disputado en el Santiago Bernabéu. El Torino se adelantó con un gol de Casagrande pero los madrileños dieron la vuelta al marcador con tantos de Gica Hagi y Fernando Hierro. En la vuelta, un gol del brasileño Rocha en propia meta en los primeros minutos de juego dejo la eliminatoria muy franca para los italianos que sentenciaron el choque con un tanto de Luca Fusi en el minuto 77.

El jugador del Ajax de Amsterdam, Kreek, lanza a porteria ante la presencia del defensa del Torino.

El jugador del Ajax de Amsterdam, Kreek, lanza a portería ante la presencia del defensa del Torino, Enrico Annoni.

El Ajax logró un excelente resultado en el partido de ida de la final de la Copa de la UEFA jugado en el Estadio de los Alpes de Turín. Las jóvenes estrellas del Ajax de Louis van Gaal realizaron un magnífico partido, desde la defensa (donde Blind ordenó su parcela con maestría y Silooy y De Boer sujetaron a Lentini y Casagrande) hasta el ataque. A los catorce minutos, Jonk inauguró el marcador gracias a un potente disparo desde más de treinta metros que sorprendió a Marchegiani. El Torino tardó en recuperarse de este mazazo inicial ante la escasa aportación que hacían al juego Scifo y Martín Vázquez. En los últimos minutos de la primera parte , el equipo italiano reaccionó creando algunas ocasiones de gol. En la segunda mitad empató el Torino, en un disparo de Scifo desde el borde del área que rechazó Menzo y que Casagrande envió al fondo de las mallas. Poco después volvería a adelantarse el Ajax, al transformar Pettersson un penalti cometido por Benedetti sobre Bergkamp. No obstante, un último esfuerzo del Torino le permitió nivelar de nuevo el marcador, con un nuevo gol de Casagrande, y mantener aún la ilusión de cara al encuentro de vuelta.

Torino Calcio – AFC Ajax (2-2)
Miércoles, 29/04/1992 (20:30 h).
Stadio delle Alpi (Torino): 65.377.
Árbitro: Joseph Worrall (ENG). Amonestó a Bruno (28′) y Annoni (79′).
Goles: 0-1 Jonk 14′; 1-1 Casagrande 62′; 1-2 Pettersson [pen.] 75′; 2-2 Casagrande 84′.

Torino Calcio: Luca Marchegiani; Pasquale Bruno, Enrico Annoni, Roberto Cravero (capitán) (Giorgio Bresciani 80’), Roberto Mussi (Gianluca Sordo 83’); Silvano Benedetti, Vincenzo Scifo, Rafael Martín Vázquez, Giorgio Venturin; Gianluigi Lentini, Walter Júnior Casagrande. Entrenador: Emiliano Mondonico.

AFC Ajax: Stanley Menzo; Sonny Silooy, Danny Blind (capitán), Wim Jonk, Frank de Boer; Aron Winter, Michel Kreek, Dennis Nicolaas Bergkamp; John van ‘t Schip, Stefan Pettersson, Brian Roy (Alfons Groenendijk 83’). Entrenador: Louis van Gaal.

El centrocampista del AFC Ajax, Aaron Winter, supera en velocidad la resistencia de la linea medular del Torino Calcio.

El centrocampista del AFC Ajax, Aaron Winter, supera en velocidad la resistencia de la línea medular del Torino Calcio.

El Ajax se adjudicó el único título que le quedaba de las competiciones europeas de clubes tras superar en la final al Torino por el valor doble de los goles en campo contrario. La baja de Bergkamp por una inoportuna gripe trastocó bastante los planes de van Gaal para el partido de vuelta de la final de la Copa de la UEFA. Tras un periodo de estudio por ambas escuadras, se produjo el primer disparo a puerta en el minuto 23, aunque seguidamente se sucedieron varias ocasiones. Un cabezazo de Pettersson fue salvado en la misma línea de gol por Fusi, e instantes después un disparo cruzado del habilidoso Roy lo envió a córner Marchegiani. La réplica del Torino vino un minuto después, cuando una internada de Lentini permitió a Casagrande rematar al poste ante la mirada de un Menzo que se había quedado clavado.

En la segunda mitad, Mondonico introdujo los dos cambios que tenía planeados para jugárselo todo a una carta: Sordo sustituyó a Cravero y poco después Bresciani hizo lo propio con Scifo. A medida que transcurría el tiempo, el Toro fue volcándose cada vez más sobre el área holandesa, lo que permitía al Ajax salir rápidamente al contragolpe. De nuevo la suerte se alió con los holandeses en un chut de Mussi que, tras tocar en un defensa, se estrelló en el poste de la portería de Menzo. Incluso en el último minuto la Copa de la UEFA pudo haber viajado a Italia, cuando un disparo a la media vuelta de Sordo se estrelló en el larguero. Al final, empate en el partido de vuelta y victoria del Ajax en el global de la eliminatoria gracias a su actuación dos semanas antes en Turín.

AFC Ajax – Torino Calcio (0-0)
Miércoles, 13/05/1992 (20:30 h).
Olympisch Stadion (Amsterdam): 40.000 espectadores.
Árbitro: Zoran Petrović (YUG). Amonestó a Silooy (34′); Casagrande (29′) y Sordo (90′).

AFC Ajax: Stanley Menzo; Sonny Silooy, Danny Blind (capitán), Frank de Boer; Rob Alflen, Aron Winter, Wim Jonk, Michel Kreek (Marciano Vink 80’); John van ‘t Schip, Stefan Pettersson, Brian Roy (John van Loen 64’). Entrenador: Louis van Gaal.

Torino Calcio: Luca Marchegiani; Roberto Mussi, Silvano Benedetti, Roberto Cravero (capitán) (Gianluca Sordo 56’), Roberto Policano; Rafael Martín Vázquez, Luca Fusi, Vincenzo Scifo (Giorgio Bresciani 60’), Giorgio Venturin; Gianluigi Lentini, Walter Júnior Casagrande. Entrenador: Emiliano Mondonico.