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El Atlético detiene la maquinaria del Real Madrid en su camino hacia su cuarta corona europea
El subcampeonato liguero logrado por el Atlético de Madrid en la temporada 1957/58 permitió a los colchoneros obtener una plaza en competición europea otorgada por la propia UEFA ya que el Real Madrid se adjudicó aquella temporada la Liga y la Copa de Europa. Una temporada antes, el Sevilla FC, también se benefició de tal privilegio.

El guardameta del Atlético de Madrid, Manuel Pazos, evita con su intervención un tanto del Real Madrid ante la mirada de Raymond Kopa y dos defensas colcheneros.
El debut rojiblanco en competición continental se produjo a la siguiente temporada y en el torneo dedicado exclusivamente a los ganadores de Liga. Atlético y Real Madrid alcanzaron las semifinales y el sorteo les emparejó en la primera de las cuatro eliminatorias entre clubes de una misma ciudad dentro de la Copa de Europa. Años más tarde y con la ampliación del número de clubes en la Liga de Campeones, deparó que los dos equipos de la capital lombarda – Inter y Milán AC – se midiesen en dos ocasiones además de un enfrentamiento entre dos clubes londinenses: Arsenal y Chelsea.
Los colchoneros eliminaron al Drumcondra irlandés, al CDNA de Sofía y al Schalke 04 alemán antes de hacer frente al tres veces campeón de Europa y máximo rival en la capital de España: el Real Madrid. El Estadio Metropolitano volvió a acoger un nuevo encuentro europeo de los rojiblancos ya que el Bernabéu albergó los partidos ante los búlgaros y alemanes para así llevar un mayor número de aficionados a tan relevantes encuentros para los intereses del Atlético.
Tras 180 minutos de brega repartidas a partes iguales entre el estadio de Chamartín y el Metropolitano, ambos atestados de público, la eliminatoria de la semifinales de la Copa de Europa entre los dos equipos madirleños quedó pendiente de resolución. Los dos equipos se dedicaron durante el partido de vuelta a destruir el juego de su rival más que a construir el propio. La falta de confianza en sus fuerzas, de las que no andaban sobrados ni colchoneros ni merengues, condenó a ambos equipos a dilucidar la eliminatoria en un partido de desempate.
El encuentro demostró que los atléticos le habían tomado la medida al club blanco y sabían cómo obligarle a defenderse. Por su parte, el Real Madrid confió salir airoso del Metropolitano pero perdió y su defensa evitó que saliese eliminado.
El Real Madrid trato de salvar la dificil papeleta de obtener el billete para la final en el Metropolitano intentado cerrar todos los caminos que los atacantes atléticos buscaban en su afán de perforar la meta de Domínguez. Así transcurrió casi toda la primera mitad. Sin embargo, cuando concluía el primer tiempo, una hábil finta de Collar con el cuerpo le abrió completamente expédito el camino de la portería madridista para lograr el único tanto de la tarde. La jugada partió de Vavá, que recogió un pase corto de la defensa madridista. Su rápido pase fue alcanzado por Collar, quien, acosado por Miche, le ganó la acción y, casi desde el suelo, y en una muy difícil postura, cruzó el balón por bajo y no muy fuerte.
La táctica del Real Madrid consistió en renunciar al ataque, situando a Di Stéfano en una posición muy retrasada entre las líneas de volantes y defensas. Kopa quedó como único referente en ataque y la ausencia en el once titular de Puskas y Marquitos reemplazados por Mateos y Miche permitió a la solida defensa atlética tener una plácida tarde.

En la imagen, Enrique Collar, logra batir la portería del Real Madrid y con su gol fuerza la disputa de un encuentro de desempate. Foto: As.
A parte de las precauciones defensivas merengues, el dominio rojiblanco se fundamentó en la labor de sus medios. Chuzo y Calleja ganaron el terreno a los volantes blancos, Ruiz y Santisteban, lo que se vio de manera más patente durante la segunda parte, cuando el Real Madrid, ya sin la ventaja del gol que traían del partido de ida (2-1), alteró su esquema de juego. Di Stéfano avanzó en su posición, pero tampoco consiguió hacer carburar al quinteto de vanguardia, ni impidió el dominio de los rojiblancos. Tras desgastarse en los primeros 45 minutos en labores defensivas tras el descanso no fue el delantero brillante y eficaz de otras tardes, no encontró su puesto, quería estar adelante y a la vez también atrás. En ambas facetas fracasó.
Sin embargo, la delantera del Atlético de Madrid tampoco estuvo acertada. No hilvanó apenas ataques, no tuvo compenetración y el juego profundo no existió. Al menos, realizó lances aislados con cierto peligro que chocaron con la violencia de la defensa blanca, en la que se distinguió especialmente Miche, cuyas brusquedades, fueron el único recurso que encontraba para frenar a Collar, que junto a Miguel fueron los delanteros que más inquietaron a Domínguez, fueron objeto de amonestación por parte del árbitro inglés Leafe.
Las defensas demostraron que eran impenetrables por las vanguardias rivales. Según fueron transcurriendo los minutos fueron consumiendo sus energías, por lo que en los instantes finales ambos se daban por satisfechos con la igualdad en la eliminatoria, procurando no descuidarse para que en el último instante no se rompiese dicha paridad en el resultado global (2-2), porque ya lo fijaban todo a un tercer encuentro.
Se decidió que el desempate se jugase seis días más tarde en el estadio de La Romareda de Zaragoza al que se desplazaron casi veinte mil aficionados de ambos equipos y donde fue determinante un gol de Puskas.
Los atléticos cayeron finalmente con la cabeza alta. Forzaron un partido de desempate en el que cayeron por la mínima y a un sólo paso de la gran final. Resultó ser la eliminatoria más difícil en los cuatro años triunfales del Real Madrid pues su eterno rival se lo puso muy complicado…
Club Atlético de Madrid – Real Madrid CF (1-0)
Jueves, 7/05/1959 (17:00 h).
Estadio Metropolitano (Madrid): 50.000 espectadores.
Árbitro: Reginald Leafe (ENG).
Goles: 1-0 Collar 43′.
Club Atlético de Madrid: Manuel Pazos; Feliciano Muñoz Rivilla, Alberto Callejo, José Miguel González Mendiondo; Antonio González ‘Chuzo’, Isacio Calleja; Miguel González, Agustín Sánchez, Edvaldo Izídio Neto ‘Vavá’, Joaquín Peiró, Enrique Collar. Entrenador: Fernando Daučik.
Real Madrid CF: Rogelio Antonio Domínguez; Miguel García ‘Miche’, José Emilio Santamaría, Rafael Lesmes; Juan Santisteban, Antonio Ruiz; Raymond Kopa, Enrique Mateos, Alfredo di Stéfano, José Héctor Rial, Francisco Gento. Entrenador: Luis Antonio Carniglia.
Los enfrentamientos entre equipos de un mismo país dentro de la Copa de Europa/Liga de Campeones:
| Temp. | Enfrentamiento | Ronda | Resultados |
| 1957/58 | Real Madrid – Sevilla | Cuartos de final | 8-0 / 2-2 |
| 1958/59 | Real Madrid – Atlético de Madrid | Semifinales | 2-1 / 0-1 / 2-1 |
| 1959/60 | Real Madrid – Barcelona | Semifinales | 3-1 / 3-1 |
| 1960/61 | Real Madrid – Barcelona | Segunda ronda | 2-2 / 1-2 |
| 1978/79 | Nottingham Forest – Liverpool | Primera ronda | 2-0 / 0-0 |
| 1985/86 | Hellas Verona – Juventus | Segunda ronda | 0-0 / 0-2 |
| 1997/98 | Bayern München – Borussia Dortmund | Cuartos de final | 0-0 / 0-1 (pr.) |
| 1998/99 | Bayern München – 1.FC Kaiserslautern | Cuartos de final | 2-0 / 4-0 |
| 1999/00 | Valencia – Barcelona | Semifinales | 4-1 / 1-2 |
| 1999/00 | Real Madrid – Valencia | Final | 3-0 |
| 2001/02 | Barcelona – Real Madrid | Semifinales | 0-2 / 1-1 |
| 2002/03 | Internazionale – Milan | Semifinales | 1-1 / 0-0 |
| 2002/03 | Milan – Juventus | Final | 0-0 (3-2pen) |
| 2003/04 | Chelsea – Arsenal | Cuartos de final | 1-1 / 2-1 |
| 2004/05 | Milan – Internazionale | Cuartos de final | 2-0 / 3-0* |
| 2004/05 | Chelsea – Liverpool | Semifinales | 0-0 / 0-1 |
| 2005/06 | Liverpool – Chelsea | Fase grupos | 0-0 / 0-0 |
| 2006/07 | Chelsea – Liverpool | Semifinales | 1-0/0-1 (1-4 pen) |
| 2007/08 | Arsenal – Liverpool | Cuartos de final | 1-1 / 2-4 |
| 2007/08 | Liverpool – Chelsea | Semifinales | 1-1 / 2-3 (pr.) |
| 2007/08 | Manchester United – Chelsea | Final | 1-1 (6-5 pen) |
(*) Nota: Partido suspendido en el minuto 73′ con el marcador 1-0 para el Milan AC (Shevchenko 30′) tras ser golpeado el portero milanista Dida por una bengala lanzada desde las gradas; la UEFA otorgó finalmente un resultado de 3-0 para el Milan AC.
El Real Madrid golea al Partizan de Belgrado el día de Navidad en los cuartos de final de la Copa de Europa
El día de Navidad del año 1955 contemplo un segundo partido continental. Tras el encuentro matinal en el campo de Les Corts entre el FC Barcelona y la selección de Copenhague perteneciente a la Copa de Ciudades en Ferias, se disputó otro vespertino de los cuartos de final de la recién creada Copa de Europa en el estadio de Chamartín entre el Real Madrid y el Partizan de Belgrado.

El extremo izquierdo, Paco Gento, cae al suelo tras entrarle un defensa yugoslavo y cuando se disponía a tirar a portería.
Se rozó el lleno en el estadio del Real Madrid en una tarde soleada y con temperatura primaveral. Los madrileños lograron una amplia y merecida victoria ante un rival que decepcionó por completo. Era la primera vez que se veía jugar en España a un equipo yugoslavo, que llegaba con la vitola de un conjunto potente con velocidad y profundidad en sus acciones. Pero lo cierto es que aquella tarde se vió a un conjunto lento y con una concepción de juego típicamente centroeuropea: gran elaboración de sus jugadas y protección del balón con el cuerpo.
Tardó el Madrid en entrar en acción. Al principio, los madrileños se quedaron un tanto estáticos al ver el juego desarrollado por los yugoslavos, pasándose la pelota, sin perderla y con precisión. Fue un comienzo algo engañoso, ya que la situación inicial hacía temer un escalabro para los blancos. Mandaba y dominaba el Partizan creando situaciones de peligro ante la meta de Alonso. Su delantero centro, Miloš Milutinović, disparo en un par de ocasiones pero sus chuts salieron desviados. Además consiguió dos goles que fueron anulados ambos por fuera de juego. Esta situación duró poco. En el minuto 13, Castaño abandona su posición de extremo para marcar el primer gol de la tarde tras recoger el pase suave de cabeza de Olsen.
El tanto cambio la decoración del partido. El Madrid fue encontrando su fútbol mientras el Partizan evidenciaba que buena parte del equipo estaba cansado. Dos hombres se echaron a sus espaldas el peso del juego de los madrileños: Zárraga y Olsen. Su gran labor de anticipación, ganando siempre la acción por rapidez, en las disputas de la pelota y en los lanzamientos a puerta permitieron al Real Madrid jugar con un ritmo rápido que desarboló por completo al equipo yugoslavo. Los laterales del Partizan veían cómo una y otra vez los extremos blancos, Castaño y Gento, les superaban. El segundo gol no tardó en llegar. Nuevamente Castaño aprovechó un error garrafal de un defensor, que no cortó un pase cruzado de Di Stefano, para batir al meta Stojanović.
Según transcurrían los minutos, el terreno de juego fue poniéndose algo pesado por las lluvias caídas en los días anteriores, pero el Real Madrid siguió con su juego veloz al que contribuían de forma especial sus extremos bien acompañados por Rial y Olsen, los cuales crearon diversas ocasiones de gol ante la portería del Partizan. A falta de siete minutos para llegar al descanso, un saque de esquina sacado por Castaño fue rematado por Gento con un disparo raso a través de una muralla de jugadores para establecer el 3-0 en el marcador. Heliodoro Castaño, un jugador modesto que jugaba habitualmente como reserva dotada de gran velocidad y una fenomenal visión de juego, demostró que podía tener un hueco en el once titular con esta estelar actuación.

El balón alcanza las mallas de la portería del Partizan tras superar un bosque de piernas de los defensores yugoslavos. Foto: As.
Después del descanso el equipo rival dominó el juego y presionó el área madrileña, pero sin tirar a puerta. Y así continuó hasta que la fuerza física les acompañó, la unidad del conjunto quedó rota hasta el punto que no llegaron a disparar entre los tres palos. El Real Madrid supo, como en la primera parte, cerrar perfectamente los caminos hacia su portería y aguntó sin problemas hasta que pasó al contraataque. El último gol llegó mediada la segunda mitad. El Real Madrid ponía cerco al área del Partizan, un despeje de la defensa es recogido por Muñoz que envía el balón de nuevo al área donde lo recoge Di Stéfano, que tras uno de sus característicos cambios de pie con el balón para lograr el desmarque, se queda solo ante el portero para batirlo (4-0). Tras el gol, los blancos fueron los dueños absolutos del campo hasta el pitido final.
Sin duda, los cuatro goles que marcó el Real Madrid fueron cuatro mazazos que recibieron sobre sus cabezas los jugadores y técnicos yugoslavos. Lo más extraordinario de todo es que si Olsen y Rial hubieran aprovechado dos magníficas oportunidades de marcar a puerta vacía, el Real Madrid habría quitado definitivamente de la cabeza de los yugoslavos la más remotada esperanza de superar la eliminatoria o forzar un desempate. Los madrileños estaban más cerca de las semifinales en la noche de Navidad.
Real Madrid CF – FK Partizan (4-0)
Domingo, 25/12/1955 (15:45 h).
Santiago Bernabéu (Madrid): 105.532 espectadores.
Árbitro: Edouard Harzic (FRA).
Goles: 1-0 Castaño 13’; 2-0 Castaño 24’; 3-0 Gento 38’; 4-0 Di Stéfano 70’.
Real Madrid CF: Juan Adelarpe Alonso; José Becerril, Marcos Alonso ‘Marquitos’, Rafael Lesmes; Miguel Muñoz, José María Zárraga; Heliodoro Castaño, Roque Germán Olsen, Alfredo di Stéfano, José Héctor Rial, Francisco Gento. Entrenador: José Villalonga.
FK Partizan: Slavko Stojanović; Bruno Belin, Branko Zebec, Ratko Čolić; Prvoslav Mihajlović, Božidar Pajević; Marko Valok, Stjepan Bobek, Miloš Milutinović, Tomislav Kaloperović, Anton Herceg. Entrenador: Aleksandar Tomašević.
El FC Barcelona recurre al partido de desempate para vencer al Hamburgo y acceder a su primera final de la Copa de Europa
‘Días de gloria’ regresa con una nueva entrega dedicada a la singladura del Fútbol Club Barcelona hacia su primera final en el máximo torneo continental: la Copa de Europa.
Los blaugranas que habían empezado de forma sensacional su andadura europea logrando los dos primeros títulos de la Copa de Ciudades de Ferias, vieron como el Real Madrid les apeaba de una nueva final, en esta ocasión de la Copa de Europa, en la temporada 1959/60 al doblegarles en semifinales.
Pero en la segunda ocasión que el FC Barcelona jugó la Copa de Europa durante la siguiente campaña (1960/61), los catalanes se tomaron su particular revancha al vencer con polémica a los madrileños en los octavos de final. En cuartos de final se deshacen con facilidad del Sparta Hradec Kralové checo y se plantan en las semifinales ante el Hamburgo alemán.
El partido de ida disputado en Barcelona, los culés vencen gracias a un gol del brasileño Evaristo a pase de Kubala. En el encuentro de vuelta, siendo uno de os primeros partidos televisados para España, los alemanes son muy superiores y vencen por 2-0. Pero un tanto de Kocsis tras un precioso remate de cabeza en el último minuto permitió al Barcelona buscar la final mediante el partido de desempate en terreno neutral: Bruselas.
Eran otros tiempos donde aún no se había aplicado ni la regla del doble valor de los goles marcador en terreno rival en caso de empate ni la fatídica tanda de penaltis. En caso de seguir con la igualdad al término de los 90 minutos se celebraría una prórroga de media hora dividida en dos partes de quince minutos cada una. De persistir el empate, el árbitro lanzaría una moneda desde el centro del campo para decidir quién era el vencedor de la eliminatoria.

El delantero brasileño Evaristo Juan de Macedo, uno de los jugadores extranjeros más rentables y goleadores de la historial del cuadro blaugrana. Foto: FC Barcelona
Afortunadamente no se tuvo que recurrir a tal diabólicas maneras de acceder a la final. El FC Barcelona demostró un gran espíritu de lucha, rapidez, más variedad de jugadas y más fondo físico. El brasileño Evaristo volvió a marcar el gol del triunfo y de la clasificación a la final de Berna. A falta de dos minutos para alcanzar el descanso, Segarra sirve un balón al centro del ataque donde lo recoge Kocsis, éste cede el balón a su compatriota Czibor y dispara un durísimo disparo que repele el meta alemán con muchas dificultades. Evaristo, llegando desde atrás a la portería, y muy oportuno, recoge el rechace y marca el gol. Muestra del duro disparo de Czibor fue que Schnoor, el portero alemán, sufrió la fractura de un dedo pulgar al detenerlo.
Los segundos 45 minutos del partido mostraron un patente dominio alemán con diversas claras oportunidades para igualar la contienda. El buen trabajo de la defensa catalana evitó sorpresa alguna y permitió acceder a la gran final. Presenciaron el encuentro los monarcas belgas, Balduino y Fabiola, los cuales fueron recibidos con una fuerte ovación.
FC Barcelona – Hamburger SV (1-0)
Miércoles, 3/05/1961 (17:00 h).
Heysel (Bruselas): 44.000 espectadores.
Árbitro: Tage Sørensen (DEN).
Goles: 1-0 Evaristo 43′.
FC Barcelona: Antonio Ramallets; Alfonso Rodríguez ‘Foncho’, Enrique Gensana, Sigfrido Gracia; Martín Vergés, Juan Segarra; Ladislao Kubala, Sándor Kocsis, Evaristo Juan de Macedo, Luis Suárez y Zoltán Czibor. Entrenador: Enrique Orizaola.
Hamburger SV: Horst Schnoor; Gerhard Krug, Jochen Meinke, Jürgen Kurbjuhn; Jürgen Werner, Horst Dehn; Klaus Neisner, Uwe Seeler, Peter Wulf, Klaus Stürmer, Gert Dörfel. Entrenador: Günther Mahlmann.
La Real Sociedad apeada de la final de la Copa de Europa por un error arbitral

Jugadores de la Real Sociedad, entre ellos un jovencísmo José Mari Bakero, se abrazan junto al autor del gol del empate: Diego. Foto: Real Sociedad
La Real Sociedad salvó la imagen europea al ser derrotada en Hamburgo por un tanto discutible y con la notable ausencia de cuatro de sus mejores jugadores: Iñaki Kortabarria, Agustín Gajate, Jesús María Zamora y Jesús María Satrústegui. Los donostiarras, dobles campeones de Liga en 1981 y 1982, realizaron una magistral campaña en Europa al superar al Vikingur islandés, al Celtic de Glasgow y al Sporting de Lisboa antes de ser detenidos en Alemania a un paso de la final por la actuación de un linier local. El juez de línea titular del colegiado suizo Bruno Galler fue sustituido por lesión en el descanso por otro de Hamburgo quien obvió a todas luces la posición irregular del delantero alemán en el segundo gol del Hamburgo.
La Real, que acudió en busca de lo imposible, rozó un éxito que hubiera supuesto la gran sorpresa de aquella edición de la Copa de Europa. La Real, que durante la mayor parte del encuentro se limitó a mantener un cerrojo a ultranza, en los minutos en los que contragolpeó encontró más facilidades que las esperadas, porque los defensores hamburgueses mostraron un nerviosismo impropio de quienes tienen una eliminatoria resuelta. El equipo donostiarra no salió del Volkparkstadium goleado, como todo hacía indicar, y como la tradición de los equipos españoles apuntaba.
Hasta el minuto 20 de juego, el encuentro fue una partida de frontón en la que todos los realistas jugaron de zagueros. La simple presencia del ariete alemán Hrubesch al que sus compañeros buscaban con balones aéreos causaba muchos quebraderos de cabeza a la zaga txuri urdin. El primer susto lo resolvió Arconada con un despeje a córner. El segundo fue un tiro de Bastrup que repelió el poste izquierdo. La mejor ocasión para marcar la tuvo Von Hesen, que recibió desde el poste izquierdo un centro de cabeza de Hrubesch. La pelota no tenía otro camino que el de las mallas. Pero surgió Arconada en vuelo a propulsión y logró quitarle con el puño la pelota.
Cuando se llegaba al ecuador de los primeros 45 minutos, el centro del campo de la Real Sociedad comenzó a querer sacar el balón jugado y se produjeron las primeras escapadas tímidas y lentas, pero que dieron un respiro a la agobiada defensa. Fue en el minuto 32 cuando la Real remató a puerta gracias a un cabezazo de Olaizola, que en inmejorable posición para marcar, envió el balón fuera.
Pero cuando faltaba un solo minuto para la finalización del primer período los donostiarras dejaron ver a los hamburgueses del peligro que podía ocasionar y les traspasaron el ‘miedo en el cuerpo’ que hasta entonces había tenido un sólo dueño. Uralde pasó un balón hacia la izquierda, por donde entraba Larrañaga. Éste penetró en el área, quebró dos veces a Kaltz y se quedó, aunque algo escorado, frente a Stein. Su remate salió alto.
El segundo período fue casi un calco del primero, salvo en los quince últimos minutos donde se produjeron los goles. El empate lo rompió Jakobs con su remate. La remota esperanza de batir a Stein en un contragolpe y hallar el pasaporte para la final de Atenas desapareció por tan solo cuatro minutos; los que tardó Diego en batir al meta germano. Pero en el minuto 84 Von Heesen, en claro fuera de juego, sentenció con su gol el encuentro y la eliminatoria.
Los últimos minutos tuvieron más emoción que el resto del encuentro, porque los hanseáticos intentaron aumentar su ventaja. Los realistas, picados en su amor propio, contragolpearon con la celeridad que no habían tenido en el resto del encuentro. El final fue emotivo porque los dos conjuntos se trataron de tú a tú.
El Hamburgo vencería en la final de la Copa de Europa contra la Juventus gracias un potente zurdazo de Felix Magath.
Hamburger SV – Real Sociedad de Fútbol (2-1)
Miércoles, 20/04/1983 (20:00 h)
Volksparkstadion (Hamburgo): 55.000 espectadores.
Árbitro: Bruno Galler (SWI).
Goles: 1-0 Jakobs 76′; 1-1 Diego 80′; 2-1 Von Heesen 84′.
Hamburger SV: Ulrich Stein; Manfred Kaltz, Jürgen Groh, Ditmar Jakobs, Bernd Wehmeyer; William Hartwig, Felix Magath, Wolfgang Rolff; Thomas von Heesen, Horst Hrubesch, Lars Bastrup. Entrenador: Ernst Happel
Real Sociedad de Fútbol: Luis Miguel Arconada; Eliseo Murillo, Genaro Celayeta, Alberto Górriz, Julio Olaizola; Tomás Orbegozo, José Diego Álvarez, Javier Zubillaga, Juan Antonio Larrañaga; Peio Uralde (José María Bakero 69′), Roberto López Ufarte. Entrenador: Luis Alberto Ormaechea
El Athletic Club cosecha un valioso empate sin goles en Anfield en la Copa de Europa
Este domingo, 19 de octubre, se cumplirán 25 años de la disputada del partido correspondiente a la ida de la segunda eliminatoria de la Copa de Europa entre el Liverpool FC y el Athletic Club de Bilbao. El club bilbaíno dirigido por Javier Clemente regresaba a la máxima competición continental veintiséis años después de haberlo hecho tras su primera participación en la temporada 1956/57 tras lograr su primer título de Liga del ‘doblete’ que obtuvo en la década de los ochenta. Tras remontar la primera eliminatoria en San Mamés doblegando al campeón de Polonia, el Lech Poznan, el sorteo no fue nada benevolente con los leones al tocarles en suerte el campeón inglés liderado por el jugador escocés Kenny Dalglish.
El Athletic acudió a esta cita esperanzado de resolver la eliminatoria en el partido de vuelta a celebrar en el estadio de San Mamés y evitar recurrir al cualquier tipo de fortuna como sucedió 15 años atrás, cuando el propio Javier Clemente iniciaba su corta carrera como futbolista, el equipo bilbaíno logró eliminar de la Copa de Ferias a un Liverpool que ya entonces comenzaba a ser citado entre los más potentes equipos de mundo. Aquel 2 de octubre de 1968 el Athletic eliminaba en la Copa de Ferias a los ingleses gracias a un sorteo mediante una moneda. El capitán rojiblanco, Koldo Aguirre, eligió apropiadamente el color agraciado.
Por otro lado, seguía coleando el tema de la lesión de Goiko al argentino Maradona. Casi un mes antes, el 24 de septiembre, el central rojiblanco rompía los ligamentos del tobillo izquierdo de la estrella blaugrana en una terrible entrada que le costó una sanción de 18 partidos aunque posteriormente fue rebajada por el Comité de Apelación en diez encuentros. Por dicha acción la prensa sensacionalista británica calificado a Goikoetxea como el ‘carnicero de Bilbao’. Además, en el campeonato liguero a los bilbaínos le costaba marcar goles como ocurrrió en sus compromisos ante el Real Mallorca y el RCD Espanyol.

Los rojiblancos De Andrés (izquierda), Liceranzu (de espaldas) y Goikoetxea (derecha) rodean a dos delanteros del Liverpool. Foto: Diario AS
El balón echó a rodar y contempló un monólogo del club inglés ante un Athletic quien, a base de una sólida defensa, sin apenas buscar la portería rival al contraataque, consiguió dejar a cero su portería tras 90 minutos de asedio. El Liverpool, sin muchos recursos, se dedico a buscar la portería de Zubizarreta colgando balones altos a sus delanteros, dando así facilidades a los centrales bilbaínos en su labor de achique.
Si los ‘reds’ superaron a los leones en el campo de juego, en el juego táctico Javier Clemente le ganó la partida al veterano técnico Joe Fagan. En la víspera del choque, Clemente dejaba entrever el conservadurismo en su sistema táctico cuando explicó que no incluiría en el once inicial a “dos hombres técnicos”, por lo que Manu Sarabia sería el único referente en ataque y no estaría acompañado en la punta por Argote.
En la crónica del partido el diario “El País” lo explicaba de esta forma:
Con un solo as en la baraja y, como mucho, una pareja de cincos, el míster del Athlétic le ganó la partida de póker al veterano Joe Fagan. Ése es su mérito, porque ganar con póker de ases lo hace cualquiera. Astutamente, Clemente supo sacar el máximo rendimiento a sus no muy brillantes cartas, prolongando la incertidumbre hasta el último segundo, como quien guarda un naipe secreto.
Según fueron transcurriendo los minutos, el encuentro encumbró a la dupla de centrales Iñigo Liceranzu y Andoni Goikoetxea contra la cual morían todos los ataques del Liverpool gracias a su serio trabajo defensivo que mantuvo imbatida la portería de Zubizarreta. La labor de contener los ataques del Liverpool no se quedó centrado en la pareja de defensas centrales sino en el resto del equipo. Brilló de manera especial Txema Noriega, quien lucho infatigablemente en el centro del campo en la pelea de balones, en detrimento de un ‘apagado’ Sarabia.
Los minutos fueron pasando mientras los jugadores rojiblancos de dedicaban a contemporizar y a realizar numerosas pérdidas de tiempo en su afán de llevarse para el encuentro de vuelta un resultado positivo. En cambio, el Liverpool siguió fiel a su guión consistente en presionar en todo el campo y mandar balones sobre el área rojiblanca, y no demostró en ningún momento disponer de otros recursos para perforar la portería del Athletic.
El desenlace de la eliminatoria se pospuso para dos semanas más tarde en La Catedral…
Liverpool FC – Athletic Club de Bilbao (0-0)
Miércoles, 19/10/1983 (19:30 h).
Anfield Road (Liverpool): 33.063 espectadores.
Árbitro: Paolo Bergamo (ITA).
Liverpool FC: Bruce Grobbelaar; Phil Neal, Mark Lawrenson, Alan Hansen, Alan Kennedy; Sammy Lee, Graeme Souness, Kenny Dalglish, Craig Johnston; Ian Rush, Michael Robinson. Entrenador: Joe Fagan
Athletic Club de Bilbao: Andoni Zubizarreta; Santiago Urquiaga, Íñigo Liceranzu, Andoni Goikoetxea, Miguel de Andrés, José María Núñez (Luis de la Fuente 46′); Juan José Elguezábal, José Ramón Gallego, Ismael Urtubi; Manu Sarabia (Estanislao Argote 68′), Txema Noriega. Entrenador: Javier Clemente

