Historia de la Copa de la UEFA (XVI): los triunfos del Nápoles y de la Juventus, con su segundo título, inician el monopolio italiano en la competición

El capitán del Nápoles, el argentino Diego Armando Maradona, recoge el trofeo de campeón de la Copa de la UEFA.

El capitán del Nápoles, el argentino Diego Armando Maradona, recoge el trofeo de campeón de la Copa de la UEFA.

El final de la década de los años ochenta supuso el inicio del periodo de dominio absoluto en la Copa de la UEFA de los clubes italianos. Entre las ediciones de 1989 y de 1999, los equipos transalpinos se adjudicarían todos los títulos a excepción de tres. Sólamente, el Ajax de Amsterdam, el Bayern de Munich y el Schalke 04 fueron capaces de romper la hegemonía italiana, que fue aprovechada por el Inter de Milán para conquistar tres títulos, la Juventus de Turín y el Parma lograron dos y el Nápoles liderado por el astro argentino Diego Armando Maradona se hizo con el último.

La temporada 1988/89 inició el dominio de los equipos de Italia en las competiciones europeas. El Milán ganaba la Copa de Europa, la Sampdoria de Génova perdía ante el FC Barcelona de Johann Cruyff y el Nápoles lograba un título doblemente relevante. El primero para un equipo del sur de la península italiana y que se sumaba al Scudetto logrado en la temporada 1986/87. De la mano del tecnico Ottavio Bianchi y con un ramillete de jugadores extraordinarios, tanto italianos como sudamericanos – los brasileños Alemão y Careca junto a Maradona – conseguían culminar una temporada histórica.

El inicio en la competición fue titubeante, superando al PAOK de Salónica por la mínima (2-1 en el cómputo global), al Lokomotive Leipzig (3-1) con dos goles del defensa Giovanni Francini y en la tercera ronda al Girondins de Burdeos por la mínima (0-1 en el cómputo global) gracias a un gol del delantero Andrea Carnevale en el minuto cinco del encuentro de ida disputado en tierras galas. Los cuartos de final deparan un enfrentamiento entre equipos italianos: Nápoles y Juventus pugnan por una plaza en las semifinales. En la ida celebrada en Turín, la Vecchia Signora vence por 2 goles a cero pero este resultado es igualado en la vuelta con goles de Maradona desde los once metros y Carnevale. Cuando la eliminatoria se encaminaba hacia la tanda de penaltis, el defensa Alessandro Renica lograba el gol de la victoria en el minuto 120. El Nápoles llega a unas semifinales acompañado de tres equipos alemanes, dos de la Alemania Federal y uno de la Democrática. El Bayern de Munich es superado en el partido de ida celebrado en el estadio San Paolo (2-0) con goles de Careca y Carnevale. El delantero carioca será el artífice del pase a la gran final del Nápoles al lograr los dos goles de su equipo en el empate logrado en la capital bávara (2-2).

El defensa Karl Allgöwer celebra uno de sus goles marcado ante el Dynamo de Dresden.

El defensa Karl Allgöwer celebra uno de sus goles marcado ante el Dynamo de Dresden.

El otro finalista fue el Stuttgart alemán dirigido por el holandés Arie Haan que contaba con varios internacionales alemanes en sus filas: el portero Eike Immel, el defensa Guido Buchwald o el delantero Jürgen Klinnsmann… En la primera ronda supera el escollo de los húngaros del Tatabányai Bányász (3-2 en el cómputo global) y más cómodamente al Dinamo de Zagreb (4-2) en la segunda ronda. En los octavos de final, los goles de los delanteros Maurizio Gaudino y Jürgen Klinsmann son decisivos para superar al Groningen holandés (5-1). En los cuartos de final deben recurrir a la tanda de penaltis para eliminar a la Real Sociedad de San Sebastián tras concluir ambos partidos con idéntico marcador (1-0) y en las semifinales logran un sufrido pase a la final tras superar por la mínima al Dynamo de Dresden (2-1) con dos goles del centrocampista Karl Allgöwer.

El astro argentino Maradona engaña a Immel para adelantar a su equipo en el partido de ida de la final.

El astro argentino Maradona engaña a Immel para empatar el partido de ida de la final.

El Nápoles venció con ciertos problemas al Stuttgart durante el encuentro de ida de la final jugado en el estadio de San Paolo. Los napolitanos buscaron la portería rival desde el primer momento aunque los alemanes daban la consiguiente réplica en las peligrosas salidas al contragolpe, especialmente de Maurizio Gaudino. La primera clara ocasión de gol correspondió al conjunto local. Una falta botada por Maradona al segundo palo es rematada de cabeza por Renica y Carnevale, a bocajarro, enviaba el balón por encima del larguero. Seguidamente, el Stuttgart se adelantaba en el marcador gracias a un potente remate de Gaudino tras un libre indirecto ejecutado por Sigurvinsson. El gol afectó al juego del Nápoles, el cual se fue embarullando cada vez más, especialmente ante los marcajes alemanes sobre Maradona y Careca. A punto de llegarse al descanso gozó el Nápoles de una clara ocasión, al sacar Maradona una falta sobre Alemão que el brasileño remató alto y desviado.

Tras el descanso, los napolitanos salieron al campo con la única convinción de vencer el partido y encerraron al Stuttgart en su área. La resolutiva defensa alemana comenzaba a pasar apuros ante el aluvión de ataques que el Nápoles sometía a la meta rival. Una vez superado el ecuador de la segunda mitad y cuando remitía el acoso italiano, llega la jugada que desnivelaría la final. Un balón centrado desde la banda derecha es controlado claramente con la mano por Maradona, y su posterior remate es rechazado a su vez por la mano de un defensor alemán. El árbitro señala el punto de penalti y es el propio astro argentino el que logra el empate a uno. A falta de tres minutos para la conclusión Careca logra el 2-1 al aprovechar un servicio de Maradona.

SSC Napoli – VfB Stuttgart (2-1)
Miércoles, 3/05/1989 (20:30 h).
San Paolo (Napoli): 81.093 espectadores.
Árbitro: Gerasimos Germanakos (GRE). Amonestó a Crippa, Buchwald y Schröder.
Goles: 0-1 Gaudino 17′; 1-1 Maradona [pen.] 68′; 2-1 Careca 87′.

SSC Napoli: Giuliano Giuliani; Ciro Ferrara, Giovanni Francini, Giancarlo Corradini (Massimo Crippa 46’), Ricardo Rogério de Brito ‘Alemão’; Alessandro Renica, Luca Fusi, Fernando de Napoli; António de Oliveira ‘Careca’, Diego Armando Maradona (capitán), Andrea Carnevale. Entrenador: Ottavio Bianchi.

VfB Stuttgart: Eike Immel; Günther Schäfer, Michael Schröder, Srečko Katanec, Jürgen Hartmann; Guido Buchwald (capitán), Karl Allgöwer, Fritz Walter (Rainer Zietsch 70’), Nils Schmäler; Ásgeir Sigurvinsson, Maurizio Gaudino. Entrenador: Arie Haan.

A la izquierda, el jugador del Stuttgart Hartmann intenta cortar el avance de Maradona durante el partido de vuelta de la final.

A la izquierda, el jugador del Stuttgart Jürgen Hartmann intenta cortar el avance de Maradona durante el partido de vuelta de la final.

El técnico del Stuttgart, Arie Haan, apostó por un once titular con tres puntas con la inclusión del reaparecido Klinnsmann para dar la vuelta al marcador. Los alemanes iniciaron el partido dominando el juego pero los marcajes de la férrea defensa italiana impidieron a los delanteros del Stuttgart poner en apuros al portero Giuliani. Los dos primeros disparos a la meta del Nápoles corrieron a cargo del defensa Allgöwer. El Nápoles, más técnico que su rival, comenzó poco a poco a controlar el balón, con un juego preciosista a la par que pragmático. La primera vez que los italianos llegaron a puerta consiguieron inaugurar el marcador, en una combinación entre Careca y Alemão que este último culmina con un disparo raso que supera a Immel, pese a que el portero alemán logra tocar el balón. Pese al gol el Nápoles siguió dominado el partido ante un Stuttgart, que sólo causaba peligro en las jugadas a balón parado, sacó provecho tras un corner lanzado por Sigurvinsson que Klinsmann remataba cruzado de cabeza logrando el 1-1. A los 30 minutos, el cuadro italiano perdía por lesión a uno de sus jugadores clave, el brasileñoAlemão, por lesión pero antes del descanso asesta otro golpe definitivo a la final. Tras un saque de esquina sacado por Maradona, el balón regresa al argentino, quien con la cabeza lo devuelve al área pequeña Ferrara, apareciendo por sorpresa, remate sin dejar caer el balón y logre el 1-2 para su equipo.

La segunda mitad fue calcada a los primeros 45 minutos, con un Nápoles dueño del partido ante un Stuttgart sin ideas. En el minuto 62 los italianos sentencian la final cuando el ‘Pelusa’ recibe un pase en profundidad y, tras aguantar la entrada de Hartmann, cede a Careca para que el brasileño marque a placer. El festival italiano continuó, propiciado por los espacios que dejaba un Stuttgart muy por debajo de su nivel. Sin embargo, el Stuttgart logró ‘maquillar’ el marcador y acabó empatando en el último minuto, aunque el título de la UEFA partió con destino a Nápoles.

VfB Stuttgart – SSC Napoli (3-3)
Miércoles, 17/05/1989 (20:15 h).
Neckarstadion (Stuttgart): 67.000 espectadores.
Árbitro: Victoriano Sánchez Arminio (SPA). Amonestó a Katanec (47′).
Goles: 0-1 Alemão 19′; 1-1 Klinsmann 27′; 1-2 Ferrara 39′; 1-3 Careca 62′; 2-3 De Napoli [p.p.] 67′; 3-3 O. Schmäler 90′.

VfB Stuttgart: Eike Immel; Günther Schäfer, Karl Allgöwer (capitán), Jürgen Hartmann, Michael Schröder; Nils Schmäler, Srečko Katanec, Ásgeir Sigurvinsson, Maurizio Gaudino; Jürgen Klinsmann, Fritz Walter (Olaf Schmäler 77’). Entrenador: Arie Haan.

SSC Napoli: Giuliano Giuliani; Ciro Ferrara, Alessandro Renica, Giancarlo Corradini, Giovanni Francini; Fernando de Napoli, Ricardo Rogério de Brito ‘Alemão’ (Antonio Carannante 30’), Luca Fusi, Diego Armando Maradona (capitán); Andrea Carnevale, António de Oliveira ‘Careca’ (Tebaldo Bigliardi 70’). Entrenador: Ottavio Bianchi.

Getty Images.

El jugador de la Juventus de Turín, Sergej Alejnikov, levanta el trofeo de vencedor de la Copa de la UEFA junto al resto de sus compañeros. Foto: Getty Images.

La corona del Nápoles en la Copa de la UEFA pasó a manos de otro equipos transalpino en la siguiente temporada y el dominio todavía fue más abrumador al disputar dos equipos italianos el trofeo en la final. Los de Diego Armando Maradona perdieron su condición de campeones en la tercera ronda tras ser superados en ambos partidos por el Werder Bremen alemán, si bien sufrieron lo indecible para no abandonar su cetro en la primera eliminatoria cuando superaron al Sporting de Portugal en la tanda de penaltis.

La temporada 1989/90 estaría marcada por la disputa de la Copa del Mundo de la FIFA en territorio italiano y sus clubes dentro del panorama continental lo bordaron días antes de la gran cita futbolística mundial. En la Copa de Europa, el Milan AC se adjudicaba este trofeo por segunda vez consecutiva, la Sampdoria lograba la Recopa y, en la Copa de la UEFA, la Juventus de Turín y la Fiorentina disputaban su final.

La ‘Vecchia Signora’ regresaba a la final de esta competición trece años después de vencerla ante el Athletic Club de Bilbao y en ese paréntesis había sido capaz de adjudicarse todos los trofeos europeos: Recopa de Europa, Copa de Europa y la Supercopa. Dirigida desde el banquillo por el ex-guardameta Dino Zoff, había formado un compacto bloque férreo en defensa y que dependía de ofensivamente del hábil extremo portugués Rui Barros y de los delanteros Casiraghi y Schilacci.

Horstmüller.

Imagen del partido de ida de la semifinal entre la Juventus FC y el 1.FC Köln. A la izquierda, Greiner, protege el balón del portugués Rui Barros. Foto: Horstmüller.

En su camino hacia la final superó con facilidad en la primera ronda al Górnik Zabrze polaco mientras que posteriormente sufrió algo más de lo esperado para eliminar al París Saint-Germain y al Karl-Marx-Stadt de la Alemania Oriental. En cuartos de final doblega al Hamburgo alemán (3-2 en el cómputo global) y en las semifinales al 1.FC Köln con similar marcador acumulado. En ambas eliminatorias, la Juventus vió cómo tras adelantarse en el marcador y vencer con comodidad sufría al final de las mismas ante el empuje de sus rivales.

Enfrente en la final se encontró con otro equipo italiano que tenía un sistema de juego muy similar: la Fiorentina. Dirigida por otro ex-jugador del club, Francesco Graziani, disponía de un equipo muy sólido en defensa, capitaneado en el centro del campo por el brasileño Dunga y que en punta era letal con la velocidad de Roberto Baggio, quien a la conclusión de esta temporada ficharía por la Juventus con un traspaso récord, sabiendo rentabilizar al máximo los goles que obtuvo. La Fiorentina  a lo largo de su periplo por la Copa de la UEFA tuvo como hándicap que estuvo obligado a disputar sus partidos como local fuera de su propio estadio, el cual se encontraba en remodelación de cara al Mundial de 1990, y tuvo que desplazarse hasta el estadio Renato Curi de Perugia. En la primera ronda tuvo que recurrir a la tanda de penaltis para eliminar al Atlético de Madrid (marcador de 1-0 en ambos encuentros), en la segunda y gracias a un empate a un tanto en el terreno del Sochaux francés le bastó para pasar de ronda. En los octavos de final, y gracias a un gol de Roberto Baggio de penalti en el partido de ida celebrado en Italia, eliminó al Dinamo de Kiev. En los cuartos de final superó al Auxerre galo derrotándole en ambos encuentros por la mínima (1-0) mientras un solitario gol de Marco Nappi en el partido de ida de las semifinales en el estadio del Werder Bremen fue suficiente para acceder a la final, puesto que en la vuelta el marcador no se modificó (0-0).

As.

El brasileño de la Fiorentina Dunga intenta superar a un jugador de la Juventus de Turín durante el partido de ida de la final de la Copa de la UEFA. Foto: As.

La Juventus derrotaba a la Fiorentina en el partido de ida de la final de la Copa de la UEFA por un engañoso 3-1, un marcador que no reflejaba la realidad del partido. El encuentro resultó  extraño ya que la Juve jugó a la defensiva en su propio estadio y el equipo viola, que en diez partidos había marcado tan sólo seis goles, fue el que llevó el peso ofensivo. Curiosamente, cuando más controlado tenía la Fiorentina el partido, recibió dos goles que le pusieron muy cuesta arriba la final.

El encuentro se puso de cara para la Juve a los tres minutos, cuando en un fallo de marcaje de la defensa de la Fiorentina permitió a Galia lograr el 1-0 sin oposición. Pese al gol encajado, la escuadra viola siguió jugando con gran confianza y creó innumerables ocasiones de gol gracias a su superioridad por ambas bandas, mientras que los de Zoff se veían impotentes para frenar esta avalancha de juego. Un minuto después de marcar la Juve su gol, Nappi puso a prueba a Tacconi, que en una gran estirada desvió el balón a córner. Sin embargo, en el minuto 10 Buso empató el partido al rematar de cabeza, lanzándose en plancha, un centro de Di Chiara. Los bianconeri seguían jugando desorientadamente y a mercer de los toscanos que gozaron de un par de ocasiones más en las botas de Roberto Baggio, quien enuna de ellas se quedó solo delante de Tacconi en un contraataque.

Tras el descanso, la Juventus salió con otro aire pero de forma individualista, como si cada jugador quisiera hacer la guerra por su cuenta. Una gran jugada de Rui Barros estuvo a punto de terminar en gol, pero entre el pecho y la mano de un defensor viola desbarataron el peligro. Poco después llegaría la jugada conflictiva que decidiría el encuentro, fruto de una clara falta de Casiraghi sobre Pin en la jugada que precedió al segundo gol de la Juventus. La Fiorentina no se vino abajo y siguió controlando el partido, aunque ya con un fútbol más conservador. Sin embargo, en el minuto 73, un disparo lejano de De Agostini, sin mayor peligro aparente, botó delante de Landucci con tan mala fortuna que el portero no podo atajarlo. La Juventus, que por juego no había merecido un resultado tan favorable, acabó ganando por un cómodo 3-1 que le hacía afrontar el partido de vuelta con cierta tranquilidad.

Juventus FC – AC Fiorentina (3-1)
Miércoles, 2/05/1990 (20:30 h).
Stadio Comunale (Torino): 47.519 espectadores.
Árbitro: Emilio Soriano Aladrén (SPA). Amonestó a Bonetti, Tacconi y Nappi.
Goles: 1-0 Galia 3′; 1-1 Buso 10′; 2-1 Casiraghi 59′; 3-1 De Agostini 73′.

Juventus FC: Stefano Tacconi; Nicoló Napoli, Sergio Brio (capitán) (Angelo Alessio 46’), Dario Bonetti, Luigi de Agostini; Roberto Galia, Sergej Alejnikov, Giancarlo Marocchi; Rui Gil Soares de Barros, Salvatore ‘Toto’ Schillaci, Pierluigi Casiraghi. Entrenador: Dino Zoff.

AC Fiorentina: Marco Landucci; Antonio dell’Oglio, Sergio Battistini (capitán), Celeste Pin, Giuseppe Volpecina; Marco Nappi, Carlos Caetano Bledorn ‘Dunga’, Alberto di Chiara, Ľuboš Kubík (Alberto Malusci 86’); Renato Buso, Roberto Baggio. Entrenador: Francesco Graziani.

Allsport.

El jugador de la Juventus Giancarlo Marocchi, izquierda, supera al jugador de la Fiorentina Dunga. Foto: Allsport.

La Juventus conquistó su segunda Copa de la UEFA al empatar a cero goles con la Fiorentina. El partido fue disputado en Avellino ya que el estadio donde jugaba la Fiore sus partidos continentales, en Perugia, fue clausurado tras los incidentes ocurridos tras el partido de vuelta de semifinales ante el Werder Bremen.

Los turineses supieron aguantar el tipo ante un rival que en la segunda mitad borró a los de Zoff del terreno de juego. Los primeros cuarenta y cinco minutos fueron bastante malos por parte de la Fiorentina, y la Juve no necesitó esforzarse demasiado para controlar el partido. Sin juego y sin ideas, los de Graziani tan sólo fueron capaces de crear una ocasión de peligro en todo este periodo, y fue aprovechando un error en el despeje de la defensa visitante. La Juve controlaba el tempo del partido y Tacconi era un espectador más.

En la segunda mitad la Fiorentina salió con renovados bríos y mucha mayor agresividad. Nappi dio el primer aviso con un disparo desviado, y en el minuto 53 Kubík largó un trallazo impresionante que despejó como pudo Tacconi. Los miles de seguidores llegados desde Florencia no perdían la esperanza de que su equipo pudiera remontar, y más aún tras la expulsión de Bruno por doble tarjeta amarilla en el minuto 58, que dejaba a la Juve con sólo diez hombres. Los de Turín se vieron materialmente acorralados desde ese instante hasta el final del partido, pero Tacconi se convirtió en la gran figura de su equipo al pararlo todo y la Juventus pudo aguantar la acometida viola para hacerse con el título.

AC Fiorentina – Juventus FC (0-0)
Miércoles, 16/05/1990 (20:30 h).
Stadio Partenio (Avellino): 30.999 espectadores.
Árbitro: Aron Schmidhuber (FRG). Amonestó a Dell’Oglio (28′), Nappi (50′), Buso (71′), Di Chiara (82′), Bruno (41′ y 58′) y Alejnikov (54′). Expulsó a Bruno (58′).

AC Fiorentina: Marco Landucci; Antonio dell’Oglio, Celeste Pin, Sergio Battistini (capitán), Giuseppe Volpecina; Marco Nappi (Mauro Zironelli 71’), Carlos Caetano Bledorn ‘Dunga’, Ľuboš Kubík, Alberto di Chiara; Roberto Baggio, Renato Buso.

Juventus FC: Stefano Tacconi (capitán); Nicoló Napoli, Sergej Alejnikov, Pasquale Bruno, Luigi de Agostini; Angelo Alessio, Roberto Galia, Giancarlo Marocchi, Rui Gil Soares de Barros (Salvatore Avallone 72’); Pierluigi Casiraghi (Massimiliano Rosa 79’), Salvatore ‘Toto’ Schillaci. Entrenador: Dino Zoff.

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