La Real hace añicos al Sparta y convierten la eliminatoria en un trámite feliz (2-4)

El delantero serbio de la Real Sociedad Darko Kovacevic, centro, anota uno de sus goles tras superar al guardameta y a un defensa checo. Foto: Reuters.

El delantero serbio de la Real Sociedad Darko Kovacevic, centro, anota uno de sus goles tras superar al guardameta y a un defensa checo. Foto: Reuters.

El blog ‘Europaenjuego’ rinde una vez más tributo a los aficionados de la Real Sociedad de San Sebastián que nos han visitado y nos han designado como una página referente en su historia deportiva en el terreno continental. A todos ellos, muchas gracias. Nos trasladamos hasta la temporada 1998-99, cuando bajo la dirección del técnico austriaco Bernd Krauss y tras cinco temporadas alejados de las competiciones europeas, el equipo txuri-urdin regresó a Europa de una manera explosiva endosando al Sparta de Praga checho la mayor victoria a domicio. El inicio fue esperanzador y victorioso, sin embargo, la aventura se detendría en Madrid en una noche aciaga. La Real Sociedad diría adiós en la prórroga pero antes de empezar el partido una aficionado, Aitor Zabaleta, sería asesinado a las puertas del estadio Vicente Calderón.

La Real Sociedad lograba en Praga una histórica victoria, la más abultada a domicilio, además de romper el maleficio de vencer en territorio checo. Atrás quedaron los malos resultados ante el Banik Ostrava, el Zbrojovka Brno y el Dukla de Praga. Recuperamos la crónica del diario ‘El País’ para rememorar tal partido:

El fútbol tiene tanto que agradecer a los goleadores y sus ingenieros como a los malos defensores. La Real Sociedad sobrevivió por ellos y el Sparta simuló 45 minutos ser un equipo de fútbol también por estos últimos.

Cuando la defensa flaquea el fútbol resulta más imprevisible y más proclive a la plasticidad. La flaqueza defensiva del Sparta (reconocida por su entrenador en los días previos) resultó casi infantil: lentos y fácilmente descolocables con un ejercicio de tobillo, acompañados por un guardameta estático y muy proclive a ver el juego desde la línea de gol: una antigualla pese a sus 24 años.

La Real Sociedad, que se presentó en sociedad con orden y concierto, comenzó con prontitud a sucumbir a los balones cruzados: otro elemento que desacredita la hoja de servicios de una línea defensiva que se precie. Cuando zurció el agujero, el partido fue un recreo. Pero las cosas no suceden porque sí. En ambas cuestiones intervinieron dos futbolistas tan distintos como singulares. En la Real Sociedad, Kovacevic, un depredador igual de fornido que de inteligente. En cada acción tambaleó a sus oponentes y a la primera inventó el gol donde no lo había y desacreditó para siempre a sus marcadores. Luego les dictó una lección de cómo se marca un gol de cabeza como mandan los cánones. En el Sparta, Cizek, un jugador con tantos acentos futbolísticos como su apellido en checo y con un toque en su pie izquierdo que llenó de dudas a la zaga donostiarra.

En cualquier caso, había una cierta distancia entre ambas situaciones. A la Real le afeaba el traje una sola mancha, la pierna de Cizek y las apariciones del gigantón Lokvenc. Al Sparta no le llegaba el aliento para limpiar el traje con alguna cordura. Cuando la Real ajustó el motor se llevó el partido en el bolsillo. Primero por el empate de Aldeondo que le quitó el miedo. Luego por la expulsión de Pavel Novotny que dejó al Sparta hecho un guiñapo. El Sparta es poco espartano, su moral se resquebraja con facilidad y la Real Sociedad disfrutó de un pasillo tan alfombrado que le dio miedo incluso tamaña generosidad.

Entonces desató todo el fútbol de que es capaz: resucitó Sa Pinto, genial como habilitador de jugadas, apareció Kühbauer, hasta entonces adormilado en un costado del campo, y sobre todo Loren dio la orden de que aquello del principio no podía seguir igual.

Hasta el gol de Aldeondo, la Real tuvo el miedo en el cuerpo. Después, desatado de convencionalismos redujo al Sparta de Praga a la mínima expresión. Casi daba pena asistir a tanta desigualdad, tanto fracaso defensivo de un equipo que el año pasado jugó la Liga de Campeones y representa a una ciudad imponente. Extrañamente, desconocía a la Real Sociedad: nunca entendió su juego.

AC Sparta Praha – Real Sociedad de Fútbol (2-4)
Martes, 15/09/1998 (20:15 h).
Letná (Praha): 8.103 espectadores.
Árbitro: Leif Sundell (SWE). Expulsó a Pavel Novotný (min. 53) por doble amonestación y mostró tarjeta amarilla a Pikabea y Kühbauer.
Goles: 0-1 Kovačević 8′; 1-1 Čížek 31′; 2-1 Lokvenc 40′; 2-2 Aldeondo 48′; 2-3 Kovačević 58′; 2-4 De Pedro 81′.

AC Sparta Praha: Tomáš Poštulka; Vlastimil Svoboda (Petr Papoušek 81′), Michal Horňák, Tomáš Votava, Jiří Novotný, Pavel Novotný; Martin Hašek, Luděk Stracený, Martin Čížek; Vratislav Lokvenc, Horst Siegl. Entrenador: Zdeněk Ščasný.

Real Sociedad de Fútbol: Alberto López; Miguel Ángel Fuentes, Lorenzo Juarros ‘Loren’, José Antonio Pikabea, Agustín Aranzábal; Dietmar ‘Didi’ Kühbauer, Juan Andrés Gómez, Ricardo Manuel da Silva ‘Sá Pinto’, Francisco José de Pedro; Aitor Aldeondo (Mutiu Adepoju 79′), Darko Kovačević (Óscar de Paula 90′). Entrenador: Bernd Krauss.

Un pensamiento en “La Real hace añicos al Sparta y convierten la eliminatoria en un trámite feliz (2-4)

  1. Una vez mas gracias, que buen equipo teníamos hace 10 años y que malo ahora, el Sparta no era mal equipo y era un clásico esos años de la Champions, luego nos cargamos al Dinamo Moscu para caer en Octavos con el Atletico.

    El día de la eliminación por el Atletico de Madrid es uno de los peores de la historia de la Real por la muerte de Aitor Zabaleta, descanse en paz.

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