Historia de la Copa de la UEFA (XXIII): el Valencia de Rafa Benítez vuelve a reinar en Europa y cede su corona al CSKA de Moscú que logra el primer título para Rusia

David Albelda (izquierda) y Rubén Baraja (derecha) alzan el trofeo que acredita al Valencia CF como campeón de la Copa de la UEFA tras derrotar en Göteborg al Olympique de Marsella. Foto: AP Photo / Dusan Vranic.

David Albelda (izquierda) y Rubén Baraja (derecha) alzan el trofeo que acredita al Valencia CF como campeón de la Copa de la UEFA tras derrotar en Göteborg al Olympique de Marsella. Foto: AP Photo / Dusan Vranic.

El Valencia Club de Fútbol de la mano del técnico Rafa Benítez logró en la temporada 2003/2004 un ‘doblete’ histórico al adjudicarse la Liga y la Copa de la UEFA. Los valencianistas conseguían que el trofeo regresase a España dieciocho años después del último triunfo de un club hispano, el Real Madrid. El Valencia, que ya había conquistado dos trofeos de esta competición con su anterior denominación ‘Copa de Ferias’, lograba además retornar a lo más alto del fútbol europeo casi un cuarto de siglo después de su anterior entorchado continental.

El otro equipo finalista fue el Olympique de Marsella que regresaba a una final de esta competición cinco temporadas después de conocer la derrota en Moscú ante el Parma italiano. El club galo buscaba un título continental con el que paliar la sequía de éxitos que sucedieron a su regreso a la máxima categoría del fútbol francés en 1996 tras sufrir un descenso administrativo.

El Valencia CF arrancó la campaña europea con una cómoda victoria sobre el AIK de Estocolmo al que derrota en ambos partidos por idéntico marcador (1-0). En Suecia, un gol del brasileño Ricardo Oliveira da la tranquilidad suficiente para encarrilar la eliminatoria en Mestalla con un tanto de Mista. En la segunda ronda queda emparejado con el Maccabi Haifa con el que sólo logra un empate sin goles en el partido de ida celebrado en Mestalla. El partido de vuelta debe disputarse en la localidad turca de Izmir, debido al conflicto bélico palestino-israelí, pero una cadena de atentados terrorístas en Estambul obliga a posponer el partido y trasladarlo a Rotterdam dos semanas más tarde. En el coqueto estadio Het Kasteel el cuadro ché encarrila la eliminatoria durante los primeros minutos gracias a los goles de Mista y Baraja y finalmente, en los instantes finales Albelda y Angulo dejan el marcador con un contundente 0-4. En la tercera ronda el Valencia sufre otra eliminatoria ‘trampa’ que supera con dosis de calidad y experiencia ante los turcos del Besiktas JK. Mestalla acoge el primer encuentro que ve cómo por dos ocasiones el club otomano se pone por delante en el marcador gracias a los goles del delantero rumano Pancu. Los goles de Sissoko y Canobbio parece que van a dejar la resolución de la eliminatoria en Estambul pero un tanto del defensa David Navarro en el último minuto permite a los ‘chés’ viajar a Turquía con un mínimo margen. El partido de vuelta se pone muy favorable en los primeros minutos cuando Angulo perfora la meta rival en el minuto 12. La velocidad de los puntas valencianistas desbordan a la defensa del Besiktas y es el veterano Juan Sánchez el que certifica el pase a la siguiente ronda al conseguir un segundo gol en el minuto 57.

Jugadores del Valencia y del Genclerbirligi portan una pancarta antes de guardar un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en los atentados con bomba horas en Madrid antes del inicio del partido. Foto: AP Photo/Burhan Ozbilici.

Jugadores del Valencia y del Genclerbirligi portan una pancarta antes de guardar un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en los atentados con bomba horas en Madrid antes del inicio del partido. Foto: AP Photo/Burhan Ozbilici.

En la cuarta ronda el Valencia queda emparejado con otro equipo turco, el Gençlerbirliği SK, con el que pierde por la mínima en el encuentro de ida disputado en la capital de Turquía y marcado por el elevado número de víctimas mortales que causan los atentados islamistas que sufre Madrid durante la mañana del partido. Un gol marcado desde el punto de penalti por el belga Filip Daems va a resultar muy difícil de superar. En Mestalla el equipo turco aguanta las acometidas valencianistas hasta que Mista marca en el minuto 63. En los minutos restantes no hay más goles por lo que el partido se va a decidir en la prórroga. A los cuatro minutos Vicente marca un ‘gol de plata’ que es suficiente para eliminar a un Gençlerbirliği que no marca en los restantes once minutos del primer tiempo de la prórroga. El Valencia llega a los cuartos de final como principal favorito al título tras la eliminación del FC Barcelona en la ronda anterior ante el Celtic de Glasgow y lo demuestra con creces al dejar en la cuneta al Girondins de Burdeos. En la localidad aquitana, el Valencia se impone (1-2) a pesar de que el equipo galo se adelanta en el marcador con un gol de Albert Riera en el minuto 18, sin embargo, la reacción final de los valencianistas con tantos de Baraja y Rufete deja a los de Benítez con pie y medio en las semifinales. En el partido de vuelta el Valencia se impone con idéntico tanteador (2-1) con goles de Pellegrino y Rufete mientras que el brasileño Eduardo logra el tanto del honor para el Girondins. Las semifinales deparan un enfrentamiento frente al Villarreal, un club ‘vecino’, que se va a decidir en una sóla jugada. El estadio El Madrigal acoge la ida que concluye con un empate sin goles pero la eliminatoria se decanta a favor del Valencia en el minuto 16 del partido de Mestalla. El brasileño Belleti carga en un salto sobre Mista y el árbitro noruego Hauge señala penalti que es transformado por Mista con un disparo ajustado al palo izquierdo de la portería de Pepe Reina. En el parejo duelo valenciano por un puesto en la final el Valencia resultó ser el agraciado.

El jugador del Liverpool Michael Owen (izquierda) pugna por un balón con el delantero de Olympique de Marseille Didier Drogba durante el partido de ida de la cuarta ronda de la Copa de la UEFA. Foto: Reuter/Howard Walker.

El jugador del Liverpool Michael Owen (izquierda) pugna por un balón con el delantero de Olympique de Marseille Didier Drogba durante el partido de ida de la cuarta ronda de la Copa de la UEFA. Foto: Reuter/Howard Walker.

Por su parte, el otro club finalista, el Olympique de Marsella inició su andadura en la competición en los dieciseisavos de final (tercera ronda) tras concluir en el tercer puesto del grupo F de la Liga de Campeones siendo superado por el Real Madrid CF y el FC Porto, y concluyendo por delante del Partizán de Belgrado. Su primer rival dentro de la Copa de la UEFA fue el conjunto ruso del FK Dnipro Dnipropetrovs’k al que eliminó gracias a un solitario gol logrado por el delantero marfileño Didier Drogba desde el punto del penalti en el partido de ida dispuntado en Marsella. Esa exhigua renta fue mantenida en la vuelta ya que el partido concluyó con un empate sin goles. En la siguiente ronda logra superar los numerosos obstáculos que le pone el Liverpool FC con el que empata (1-1) el partido de ida celebrado en Anfield gracias a un gol de Drogba en el minuto 79 que neutralizaba el inicial del checo Baroš para el club inglés. Dos semanas después el Liverpool vuelve a adelantarse en el marcador en el Vélodrome marsellés con un tanto de Heskey pero Drogba vuelve a igualar la eliminatoria antes del descanso. La eliminatoria se resuelve en la segunda mitad gracias a un gol del defensa Méïté.

En los cuartos de final el Olympique debe medirse a otro rival de entidad, el Internazinale FC milanés, al que supera con idéntico marcador en ambos partidos (1-0). En la ida celebrada en Marsella un gol de Drogba tras reanudarse el partido tras el descanso permite a los galos acudir con una mínima ventaja que saben administrar en el vuelta. La eliminatoria queda resuelta a favor de los franceses gracias a un tanto de Meriem en el minuto 74. El último escollo antes de llegar a la gran final es el Newcastle United al que logran maniatar su ataque en el partido de ida disputado en terreno inglés, concluyendo el encuentro con un empate sin goles. La eliminatoria se decide en un Vélodrome lleno que lleva en volandas a su club hacia la final. Dos tantos de Drogba, uno en cada periodo, certifican el acceso a una nueva final de la UEFA para el equipo marsellés.

La jugada clave de la final: el guardameta marsellés Fabien Barthez, izquierda, derriba dentro del área al delantero del Valencia CF Mista. Barthez es expulsado con roja directa y el penalti es transformado por Vicente. Foto: AP Photo/Jon Super

La jugada clave de la final: el guardameta marsellés Fabien Barthez, izquierda, derriba dentro del área al delantero del Valencia CF Mista. Barthez es expulsado con roja directa y el penalti es transformado por Vicente. Foto: AP Photo/Jon Super

Olympique de Marsella y Valencia se midieron en una final cuyos primeros 45 minutos fueron para olvidar. Ambos equipos se dedicaron a destruir el juego ofensivo del rival, se olvidaron de buscar la meta contraria y ni siquiera crearon ocasiones de gol. Ambas defensas se emplearon a fondo de cortar el abastecimiento de balones a los peligrosos delanteros rivales, Drogba y Mista. Durante la primera mitad merodeó más el balón por el área de Cañizares, sin embargo, la única parada de este periodo la hizo Barthez (minuto 6) tras un remate lejano de Albelda. El Olympique puso agresividad y lucha con una agobiante presión sobre la línea de creación valencianista. Sin embargo, el rumbo del partido cambió y de qué manera en el minuto 44 de la primera parte. En un saque de banda a la altura del área marsellesa, Curro Torres recuperó el balón y, sin dudarlo, envió un pase largo sobre Mista, que buscaba la espalda de Bèye. El central senegalés del Olympique falló estrepitosamente y permitió que el delantero del Valencia hiciese un control orientado que le permitió encarar a Barthez. La salida desesperada del meta galo, con los dos pies por delante, no pudo ser más negativa para su equipo: penalti claro y expulsión. Vicente fue el encargado de lanzar la pena máxima y de colocar el 1-0 en el marcador justo antes de que Collina señalara el final de la primera parte. Pese a que no había hecho demasiados méritos para ello, el Valencia se iba a los vestuarios con ventaja en el marcador y con superioridad numérica.

En la segunda parte, el Valencia se adueñó absolutamente del balón y con ello de la situación táctica. Pasó a jugar el balón lejos de su portería y no tardó en llegar el segundo tanto en una precioso y certero contragolpe. Vicente entró como una bala por su banda izquierda y cedió el balón a Mista, que hizo un excelente control y batió al portero suplente Gavanon con un disparo seco ajustado al poste izquierdo. Quedaba aún media hora de partido, pero no llegó reacción alguna de un Olympique que estaba totalmente destrozado desde la última jugada del primer tiempo. El Valencia se dedicó a contemporizar el partido y a tener la posesión del balón gracias a la entrada del argentino Aimar.  El Valencia se proclamaba brillantemente doble campeón, en España y en Europa.

Valencia CF – Olympique de Marseille (2-0)
Miércoles, 19/05/2004 (20:45 h).
Nya Ullevi (Göteborg),  40.000 espectadores.
Árbitro: Pierluigi Collina (ITA). Amonestó a Vicente (27’) y Carboni (34’) por el Valencia CF; y a Marlet (10’) y Drogba (60’) por el Olympique de Marseille. Expulsó a Barthez con roja directa(min. 45).
Goles: 1-0 Vicente [pen.] 45+’; 2-0 Mista 58’.

Valencia CF: Santiago Cañizares; Cristóbal ‘Curro’ Torres, Roberto Ayala, Carlos Marchena (Mauricio Pellegrino 86’), Amedeo Carboni; Francisco Rufete (Pablo Aimar 64’), David Albelda (capitán), Rubén Baraja, Vicente Rodríguez; Miguel Ángel Angulo (Mohamed Sissoko 82’), Miguel Ángel Ferrer ‘Mista’. Entrenador: Rafa Benítez.

Olympique de Marseille: Fabien Barthez; Demétrius Ferreira, Habib Bèye, Brahim Hemdani (capitán), Abdoulaye Méïté, Manuel dos Santos; Matthieu Flamini (Laurent Batlles 71’), Camel Meriem (Jérémy Gavanon 45+’), Sylvain N’Diaye (Fabio Celestini 84’); Steve Marlet, Didier Drogba. Entrenador: José Anigo.

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El capitán Sergej Ignashevich levanta el trofeo de campeón de la Copa de la UEFA rodeado de los jugadores del CSKA de Moscú. El club ruso logró llevar por primera vez un trofeo continental hasta Rusia. Foto: AP Photo.

En la temporada 2004/2005 la Copa de la UEFA varió su formato con el propósito de dotar a esta competición de mayores ingresos y más seguimiento del público. 145 clubes tomarían parte en una competición que se iniciaría con dos rondas previas en las que estarían presentes los equipos de las asociaciones con menor ranking y seguiría una ronda eliminatoria cuyos cuarenta equipos supervivientes quedarían repartidos en ocho grupos de cinco equipos cada uno. Estos grupos se jugarían a cuatro partidos a una sola vuelta (dos como local y otros dos como visitante) y pasarían a las rondas eliminatorias los tres primeros clasificados de cada grupo junto a los ocho terceros clasificados en las liguillas de la Liga de Campeones.

Un club procedente de la mayor competición continental llegaría a la gran final dejando en la cuneta a diversos clubes que habían disputado el innovador sistema de juego de esta nueva Copa de la UEFA: el CSKA de Moscú liderado por dos jugadores brasileños Vágner Love y el joven Daniel Carvalho, que ya en 2003 fue considerado como el mejor jugador del Mundial Sub-20, pero enfrente iba a toparse con el club propietario del estadio en el que se iba a disputarse la final, el Sporting Clube. Los lisboetas partían a priori con la ventaja del factor campo y público a su favor, pero finalmente no pudieron superar la presión de ser considerado favorito en casi todas las apuestas. De ese modo, el club moscovita se convirtió en el primer equipo ruso en conquistar un torneo continental.

El delantero chileno del Sporting de Lisboa, Mauricio Pinilla pugna por un balón aéreo con el jugador del Newcastle Aaron Hughes durante el partido correspondiente a la quinta jornada de la fase de grupo de la Copa de la UEFA. Foto: AP Photo/Scott Heppell

El delantero chileno del Sporting de Lisboa, Mauricio Pinilla pugna por un balón aéreo con el jugador del Newcastle Aaron Hughes durante el partido correspondiente a la quinta jornada de la fase de grupo de la Copa de la UEFA. Foto: AP Photo/Scott Heppell

El equipo portugués ausente de la gran competición continental y sabedor de la disputa de la final en su estadio realizó una excepcional campaña eliminado al Rapid SK vienés en la primera ronda gracias al favorable marcador logrado en la ida (2-0) con goles de Tinga y Liédson en la segunda parte. El partido de vuelta celebrado en la capital austríaca deparó un empate sin goles que permitió al club lisboeta acceder a la fase de grupos. El sorteo ubicó al Sporting en el grupo D junto al Newcastle United inglés, el FC Sochaux-Montbeliard francés, el Néos Paniónios PAE griego y con el SK Dinamo Tbilisi georgiano. Su debut se produjo en la segunda jornada recibiendo en el estadio José Alvalade al Paniónios de Grecia al que bate con un contundente (4-1). El temprano gol de Custódio en el minuto 5 facilitó la victoria de los lusos a pesar del tanto griego de Marcora (min.35). El resultado tardó en moverse tres minutos cuando Douala trajo la tranquilidad a un Sporting que en los minutos finales del partido sentenció el choque con los goles de Liédson y Hugo Viana. En la siguiente jornada, los lisboetas visitan la capital georgiana ofreciendo un nuevo espectáculo goleador derrotando al Dinamo Tbilisi por 0 goles a 4 gracias a las tres dianas conseguidas por Liédson y al cuarto tanto obra de Hugo Viana. Con pie y medio en la siguiente ronda gracias a las dos victorias, el Sporting ve cómo los galos del FC Sochaux-Montbéliard le infringen la primera derrota en su estadio gracias a un temprano gol de Lonfat en el minuto 2 del encuentro. En la quinta y última jornada, acuden al terreno del Newcastle United donde logran un empate (1-1) que les ubica en la tercera plaza del grupo por detrás del club inglés y los franceses del Sochaux. El gol de Craig Bellamy nada más arrancar el choque es neutralizado antes del descanso con un tanto de Custódio.

En los dieciseisavos de final y ya con el clásico formato de eliminatoria con partidos de ida y vuelta, el Sporting se deshace de un histórico, el Feyenoord SC holandés, que concluyó como líder la anterior fase de grupos. En Lisboa, se produce una victoria por la mínima (2-1) después de que Goor adelantase al Feyenoord en el minuto 11. Antes del descanso, Custódio y Liédson logran dar la vuelta al marcador y acudir al segundo partido con una mínima ventaja. Sin embargo, en Rotterdam los lisboetas sentencian la eliminatoria en la segunda mitad con los tantos de Liédson y Rochemback. Aunque Hofs reduce distancias en los instantes finales, el partido concluye con el idéntico marcador de la ida (1-2). En los octavos de final eliminan al Middlesbrough FC inglés al que vencen en la ida (2-3) con unos 20 minutos de juego magistrales tras el descanso. Los goles de Douala, Liédson y Pedro Barbosa dejan eliminado al club inglés que a base de casta logra recortar el marcador adverso con los goles de Job y Riggott (2-3). El partido de vuelta en Lisboa es un mero trámite que los verdiblancos controlan en todo momento y es Pedro Barbosa quien marca el único tanto en el minuto 89 para dar la victoria al Sporting. El sorteo para los cuartos de final ofrece la repetición de un partido de la fase de grupo al quedar emparejados con un Newcastle que le puso las cosas mucho más difíciles.

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Los jugadores del AZ se lamentan de encajar el segundo gol mientras los jugadores del Sporting celebran su pase a la final. Foto: Richard Heathcote/Getty Images

El encuentro de ida se disputa en Saint James’ Park y concluye con un triunfo por la mínima (1-0) para los locales gracias al acierto de Alan Shearer en el minuto 37. Siete días después en Lisboa el club inglés logra adquirir mayor ventaja al marcar en el minuto 20 gracias a Kyeron Dyer pero antes del descanso el rumano Niculae acorta distancias. El Newcastle logran mantener la eliminatoria a su favor hasta los últimos 20 minutos del partido, espacio en el que el Sporting logra tres tantos gracias al veterano Sá Pinto, Beto y Rochemback, éste último en el tiempo de descuento. Los lisboetas accedían a la semifinal sufriendo pero no iba a ser tampoco nada fácil el acceso a la final ya que enfrente iban a tener al conjunto revelación de la competición el AZ Alkmaar holandés. El estadio José Alvalade acogería la ida en la que quedó buena parte de la eliminatoria abierta gracias al triunfo (2-1) del Sporting. El AZ se adelantaba en el minuto 36 gracias a un tanto de Landzaat pero un minuto más tarde el delantero camerunés Douala conseguía un empate que se rompería en los últimos minutos cuando Pinilla perforaba la meta holandesa. El partido de vuelta iba a ser dramático para ambos equipos ya que el encuentro arrancó con un gol para el AZ del delantero danés Kenneth Pérez en el minuto 6. La alegría de tener el pase a la final en sus manos vió cómo se marchaba con el tanto que Liédson lograba para el Sporting antes del descanso. El AZ regresó en el segundo tiempo a poner cerco a la meta del portugués Ricardo. El Sporting se veía en la final, pero cuando restaban 10 minutos para el final Huysegems obtenía un gol que daba paso a la prórroga. El tiempo extra fue dramático. Al comenzar su segundo periodo, el defensa del AZ Jaliens conseguía el gol que daba al club holandés el pase a la final pero cuando el tiempo expiraba el defensa Miguel Garcia lograba el gol que cambiaba el billete de la final de manos, e iba a parar para el club poseedor del estadio: el Sporting.

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El guardameta del FK Partizan, Ivica Kralj (izquierda) choca contra el delantero del CSKA de Moscú Daniel Carvalho (derecha). Foto: AFP

El CSKA de Moscú llegó a esta edición de la Copa de la UEFA tras concluir en el tercer puesto en el grupo H de la Liga de Campeones siendo superado por el Chelsea y el FC Porto y por delante del París Saint Germain. Paradójicamente, los rusos iniciaron y concluyeron la competición midiéndose a dos equipos portugueses. Su primer rival fue el Benfica de Lisboa. El partido de ida se disputó lejos de las duras condiciones del invierno moscovita, en el estadio Kuban de Krassnodar (a orillas del Mar Negro), donde el CSKA comenzó a despuntar las virtudes de su juego y venció por 2 a 0 con goles del defensa Vasilij Berezutskij  y de Vágner Love. Una semana después, el equipo ruso logra un empate (1-1) en Lisboa que es suficiente para acceder a la siguiente ronda. Otro defensa, Ignashevich, logra el gol del CSKA pero posterior tanto del benfiquista Karadas deshace la ventaja rusa. En los octavos de final supera al Partizan de Belgrado. En la capital serbia, el centrocampista Aldonin adelanta al CSKA pero un gol de Tomic desde el punto de penalti en los minutos finales hacen concluir el choque con un empate (1-1). Una semana después, y nuevamente en Krassnodar, el CSKA decide una eliminatoria favorable al sentenciar el partido (2-0) en la segunda mitad con los goles de Carvalho y Vágner Love, de penalti.

En los cuartos de final el CSKA queda emparejado con el AJ Auxerre galo en una eliminatoria que queda decidida en el partido de ida disputado en Moscú (4-0). Tras el gol del defensa nigeriano Chidi Odiah en la primera parte, la ofensiva rusa llega en los segundos 45 minutos con los tantos de Ignashevich de penalti, Vágner Love y Gusev. La eliminatoria durante el partido de vuelta nunca estaría en peligro pero el Auxerre quiso poner las cosas difíciles primero con un gol temprano de Lachuer pero el segundo gol llega en el minuto 78 gracias a un penalti convertido por Kalou. El Parma italiano sería el rival a batir en unas semifinales que estuvieron siempre bajo el control del cuadro ruso. En el primer partido celebrado en el Ennio Tardini, el CSKA logra llevarse a Moscú un resultado muy positivo (0-0) para sentenciar en el encuentro de vuelta gracias a los goles de Carvalho, por partida doble, y Vasilij Berezutskij.

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El jugador del CSKA Moscú Yurij Zhirkov, izquierda, bate tras un contragolpe al portero del Sporting CP Ricardo Martins, derecha. Foto: Reuters.

La inmensa mayoría de los 50.000 espectadores que abarrotaban las gradas del José Alvalade eran seguidores del Sporting, que esperaban una victoria de su equipo al amparo de su afición. Su técnico, Peseiro, había recibido críticas antes de la final por su excesivo conservadurismo pero decidió buscar la victoria desde el principio. Optó por poner desde el comienzo en el centro del campo a Rogério en lugar de Custódio, y en defensa dejó fuera a los habituales Rui Jorge y Ânderson Polga. Los minutos fueron transcurriendo y el CSKA echaba en falta una mayor aportación de su mejor referencia atacante, el brasileño Vágner Love, quien no encontraba su sitio sobre el terreno de juego. El planteamiento de Peseiro funcionó perfectamente en la primera mitad, ante un conjunto ruso romo en ataque, aunque tras el descanso tardó demasiado en introducir los cambios necesarios para frenar la recuperación del equipo ruso.

Cuando el partido alcanzaba la media hora de juego, Rogério lograba batir de un gran chut la meta rusa. La final llegaba al descanso con un Sporting que se las prometía muy felices especialmente porque el CSKA estaba desaparecido en ataque. Con el apoyo de la hinchada lisboeta parecía únicamente cuestión de tiempo conseguir el segundo tanto que sentenciara la final. Sin embargo, el Sporting cometió el pecado imperdonable de volcarse en ataque dejando huérfana la defensa. A los diez minutos de la reanudación, uno de los gemelos Berezutskij, Aleksej, se encargó de empatar el encuentro con un cabezazo tras una falta lanzada por el propio Carvalho.

Pocos minutos después fue Zhirkov el que culminaba un contragolpe ruso, aprovechando una asistencia del brasileño Carvalho, para darle la vuelta al marcador. En la recta final del partido el Sporting pudo empatar, pero le faltó suerte y precisión. Pero fue el gol de Vágner Love, a falta de un cuarto de hora para el final, el que supuso un importante golpe moral a las aspiraciones lisboetas, ya que se produjo en el contragolpe posterior a una clarísima ocasión del Sporting, en la que Liédson, a puerta vacía, remató al poste, después de que el balón tropezara en su compañero Rogério. En una final a partido único, se volvió a demostrar que no siempre gana quien más ataca, sino quien mejor defiende y descubre antes los defectos en la táctica del adversario. Y éste fue precisamente el CSKA, que supo contener las oleadas lusas y esperar su oportunidad en ataques aislados y contragolpes.

CSKA Moskva – Sporting CP (3-1)
Miércoles, 18/05/2005 (19:45 h).
José Alvalade XXI (Lisboa): 48.000 espectadores.
Árbitro: Graham Poll (ENG). Amonestó a Pedro Barbosa (14’).
Goles: 0-1 Rogério 29’; 1-1 A. Berezutskij 56’; 2-1 Zhirkov 65’; 3-1 Vágner Love 75’.

CSKA Moskva: Igor’ Akinfeev; Vasilij Berezutskij, Sergej Ignashevich (capitán), Aleksej Berezutskij; Yurij Zhirkov, Elvir Rahimić, Evgenij Aldonin (Rolan Gusev 86’), Chidi Odiah, Daniel Carvalho (Deividas Šemberas 82’); Ivica Olić (Miloš Krasić 67’), Vágner de Souza ‘Vágner Love’. Entrenador: Valerij Gazzaev.

Sporting CP: Ricardo Martins; Miguel Garcia, Roberto de Deus ‘Beto’, Joseph Enakarhire, Rodrigo Tello; Rogério Fidélis (Roudolphe Douala 80’), Fábio Rochemback, João Moutinho (Hugo Viana 88’), Pedro Barbosa (capitán); Ricardo Sá Pinto (Marius Niculae 73’), Liédson da Silva. Entrenador: José Peseiro.

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